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Chinampas Tropicales
En 1975 el Dr. Arturo Gómez-Pompa, fue invitado para participar en un estudio, con el propósito de sugerir nuevas estrategias para el Plan Balancán-Tenosique. Encontró que los pantanos escogidos en Tabasco tenían características similares al llamado “agua-lodo” de las chinampas de Mixquic, y podían ser utilizados de la misma forma como se usan en la agricultura chinampera tradicional.
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CHINAMPAS TROPICALES

ANTECEDENTE DE LA CONSTRUCCIÓN DE CHINAMPAS EN EL TRÓPICO

Resumen del artículo del Dr. Arturo Gómez-Pompa
Leer artículo completo aquí
Correo electrónico: floramex@ucr.edu

 

En 1975 el Dr. Arturo Gómez-Pompa, Profesor Emérito de Botánica de la Universidad de California Riverside y Asesor Científico Centro de Investigaciones Tropicales de la Universidad Veracruz, fue invitado por Iván Restrepo -que en ese tiempo era director del Centro de Ecodesarrollo, dependiente del CONACYT- para participar en un estudio, con el propósito de sugerir nuevas estrategias que tuvieran un sentido ecológico para el Plan Balancán-Tenosique, que tenía a su cargo en esa época la Comisión del Grijalva de la Secretaría de Recursos Hidráulicos. Este Plan era uno de los varios que han existido en nuestro país para desarrollar la agricultura y la ganadería en el trópico cálido de México.

Su investigación consistía en encontrar algunas opciones productivas para mejorar el Plan y quizá reorientar algunas de las actividades del mismo y se encontró con que varios géneros de la flora de los pantanos que existían en ese lugar eran los mismos o similares a los que había en las chinampas de la región de Xochimilco-Mixquic, en el Valle de México y se abocó junto a su equipo a diseñar un proyecto para crear nuevos agroecosistemas en los pantanos del Plan Balancán-Tenosique.

Se encontró que los lodos de los pantanos del sitio escogido en Tabasco tenían características de fertilidad comunes con el llamado “agua-lodo” de las chinampas de Mixquic, y podían ser utilizados de la misma forma como se usan en la agricultura chinampera tradicional.

La idea fue acogida con mucho interés tanto por la Comisión del Grijalva como por el Centro de Ecodesarrollo y se autorizaron la creación de chinampas experimentales en un pantano en la vega del río San Pedro, cerca de las oficinas de dicha Comisión. A principios de 1976 inició la construcción de las primeras chinampas tropicales modernas en el país.

Se contrató a un chinampero de Xochimilco, el señor Julio Jiménez, recomendado por su hermano, el doctor Epifanio Jiménez del INIREB. El experto chinampero fungiría como asesor y técnico en la construcción de las chinampas y también en la transferencia y adaptación de las técnicas del Valle de México a Tabasco. Recorrieron la región en su compañía, para seleccionar el sitio a las orillas del río San Pedro.

LA TECNOLOGÍA CHAMPERA

El sistema chinampero implica la construcción de islotes de tierra en cuerpos de agua no muy profundos, en las orillas de lagos o pantanos. Para hacerlo se utiliza materia orgánica, lodo o cualquier material que permita consolidar estos camellones con su superficie por arriba del nivel del agua.

Los islotes están circundados por canales de diferente ancho y profundidad. En ellos crecen plantas acuáticas que favorecen el crecimiento de la fauna y de microorganismos, lo que va produciendo en el fondo del agua un lodo orgánico rico en nutrientes. Este lodo orgánico (llamado agua-lodo) se usa para formar almácigos en los que se siembran semillas de cultivos en pequeñas unidades de tierra, denominados “chapines”.

Es un sistema diversificado intensivo, agrícola, pecuario y forestal, de alta productividad. Algún autor estadounidense lo calificó como el sistema agrícola más eficiente que se conoce en el mundo.

En pocas semanas se empezó a cosechar chile, yuca, rábano, lechuga, col, calabaza, arroz, maíz, melón, sandía, alfalfa y frijol. El experimento fue un gran éxito: un suelo agrícola fue creado a partir de un pantano y se demostró la posibilidad de producir distintas hortalizas y otros productos.

Los campesinos de la región vieron levantarse del pantano campos agrícolas que producían alimentos para ellos y sus familias, utilizando solamente los instrumentos que ellos tenías: palas, picos y, sobre todo, su fuerza de trabajo.

Se intentó repetir el experimento en EL Espino, pero fue un fracaso, ya que la información obtenida sobre el máximo nivel de inundación que les informaron no fue correcta. Las chinampas en construcción se vinieron a pique debido a una precipitación pluvial que no solo inundó nuestras chinampas sino también la ciudad de Villahermosa.

El INIREB replicó esta experiencia en los estados de Hidalgo, en la Laguna de Tecocomulco, y en Veracruz, en la Laguna de la Mancha. En Tabasco, la experiencia generó el proyecto de Camellones Chontales.