V.- DETONA AMLO EL TABASCOGATE

Por: Armando Guzmán

Cuando Andrés Manuel López Obrador tuvo toda la información clasificada de los gastos reales de la campaña electoral de Roberto Madrazo, el 9 de junio de 1995 ofreció rueda de prensa a medios nacionales e internacionales, acompañado de los consejeros ciudadanos del IFE,  Santiago Creel, José Agustín Ortiz Pinchetti y Juan Molinar Horcasitas.

Ante la sorpresa e incredulidad de todos, el político tabasqueño exhibió “las cajas de la infamia”, consistente en los archivos originales de la secretaría de Finanzas del Comité Directivo Estatal del PRI que probaban el gasto de 237 millones de peso en la campaña de Roberto Madrazo por la gubernatura, y no tres millones 718 mil pesos que el PRI reportó al Instituto Electoral de Tabasco.

Derroche que también implicaba al presidente Ernesto Zedillo y que ponían al descubierto, por primera vez en la historia de México, y a detalles, la manera fraudulenta en que el PRI ganaba elecciones en México.

En miles de facturas, pólizas de cheques, notas de remisión, cartas, oficios y otros documentos, desfilaban nombres de políticos del PRI y de oposición, empresarios, periodistas, observadores, pastores evangélicos, curas católicos, concesionarios de autotransporte, en fin, toda un universo de personas que se beneficiaron de la generosa derrama en la campaña del candidato priista al gobierno de Tabasco.

El derroche descubierto a Madrazo –72 millones de dólares al tipo de cambio- representaba alrededor del 73% de lo que costó la campaña presidencial de Ernesto Zedillo. Y superior a los 50 millones de dólares erogados por Bill Clinton para reelegirse en la presidencia de los Estados Unidos.

Cada uno de los 17 millones de votos recibidos por Ernesto Zedillo costaron al PRI 18.91 pesos. Cada uno de los 297 mil 365 sufragios recibidos por Roberto Madrazo Pintado, alrededor de  800 pesos.

Periodistas nacionales y extranjeros no daban crédito a lo que veían. Los cuatro millones de pesos que el Concejo Estatal Electoral de Tabasco puso como tope de gasto de campaña, había sido superado en casi 60 veces. En comparación a la campaña de López Obrador, el PRI gastó casi 400 veces más. Todo estaba documentado. Y al descubierto.

Miles de papeles daban cuenta de gastos para la promoción y compra de votos, transporte de personas, pagos a la prensa y para la realización de encuestas y conteos rápidos, nóminas de equipos de seguridad, cientos de boletos de avión, injustificadas e incomprensibles mensualidades para dirigentes locales del PRI, pagos a dirigentes de partidos de oposición, retribuciones a grupos evangélicos y para mantenimiento de iglesias católicas, y decenas pagos y obsequios más.

El gasto equivalía a casi el 80% de la deuda pública del estado que, hasta marzo de 1995, era de 329 millones 576, mil pesos. Y casi el 10% del presupuesto de 2 mil 666 millones de pesos que ejercía el gobierno estatal en ese año.

Los “esqueletos” de chequeras de siete cuentas bancarias, seis de Banca Confía y una no identificada, demostraban los siguientes gastos:

-Cuenta 80-5175-0: gasto de 147 millones 856 mil 172 pesos; Cuenta 80-5200-5: gasto de 20 millones 971 mil 321 pesos; Cuenta 80-5211-0: gasto de 32 millones 478 mil 679 pesos; Cuenta 80-5481-4: gasto de 22 millones 312 mil 300 pesos; Cuenta 80-5480-6: gasto de 3 millones 034 mil 997 pesos; Cuenta 80-5472-5: gasto de 9 millones 196 mil 952 pesos; Cuenta no identificada: gasto de dos millones 020 mil 689 pesos.

De toda esta suma, 56 millones 118 mil 886 pesos fueron depositados en efectivo. Un ejemplo: el 15 de diciembre de 1993 se depositaron en efectivo 2 millones 455 mil 420 pesos en la cuenta 80-5175-0, en una sola exhibición. En la ficha de depósito, escrita a mano, una nota consignaba: “Aguinaldos y programas políticos”.

Roberto Madrazo se encontraba en Guatemala acompañando al presidente Ernesto Zedillo. Esa noche retornó a la Ciudad de México y al día siguiente, muy temprano, tamboreaba las puertas de la casa del subsecretario de Gobernación, Arturo Núñez Jiménez.

El ex director del IFE, ex diputado federal y ahora senador del PRD, relató al reportero, en el año 2006, aquél encuentro del sábado 10 de junio de 1995:

“Era yo subsecretario de Gobernación por segunda ocasión y todos los viernes había reuniones en el área de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) para analizar las invasiones agrarias por la insurrección del EZLN y también había preocupación por el caso Tabasco. El secretario de Gobierno de Tabasco, el licenciado Manuel Tellaeche Bosch, iba a esas reuniones. Después de esa reunión (del viernes 9 de junio), pasó a visitarme a mi oficina y estando conmigo recibí información del CISEN de que Andrés Manuel López Obrador, que tenía un plantón en el Zócalo, estaba dando a conocer las cajas que le habían llevado y que reportaban un gasto superior a los 72 millones de dólares a la cotización de aquel entonces, gastos de campaña de Roberto Madrazo para gobernador.

Le informé de esto a Tellaeche; él no sabía nada. Quiso hablar con el gobernador Madrazo para reportarle esto, pero ese día había ido a Guatemala y se supone que venía en el vuelo de regreso a la Ciudad de México. Se supone que iba a llegar un poco tarde la noche de ese viernes y ya no supe más ese día.

Sin embargo, al día siguiente, muy temprano, me reportan las personas que ayudan al servicio en la casa en la Ciudad de México, que me busca el gobernador Madrazo. En primer momento pensé que fuera por teléfono, pero no, era en persona, acompañado precisamente del secretario de Gobierno, el licenciado Manuel Tellaeche. Los recibí en la sala de mi casa y básicamente Madrazo me dijo que lo de las cajas era cierto, que obedecía a una contabilidad real y que quería que yo, en mi condición de subsecretario, lo ayudara a tener una entrevista con el secretario Esteban Moctezuma que era el titular de la dependencia, porque el licenciado Moctezuma y el propio Madrazo tenían enfriadas las relaciones a partir de los hechos de enero del 95.

Ignoro las razones por las cuales Roberto Madrazo no haya querido acudir directamente al secretario Moctezuma y me haya pedido que yo fuera el conducto. Yo le corrí traslado de la solicitud de Madrazo al secretario Moctezuma, quien decidió recibir al gobernador de Tabasco. Esa fue lo que ocurrió y lo que puedo señalar es que, de manera expresa, Roberto Madrazo me dijo que era contabilidad real, que eran cajas con documentos ciertos. Este mismo testimonio yo lo rendí a algunos periodistas norteamericanos que estaban haciendo algunos reportajes sobre la biografía de Roberto Madrazo y me entrevistaron para obtener algunos datos. Después me conversaron que este testimonio se lo platicaron a Madrazo, preguntándole cuál era su reacción frente a mi testimonio y trató de descalificarme diciendo: es que Arturo no me quiere y no le entró al asunto. A mí Roberto Madrazo Pintado me dijo en la sala de mi casa que la contabilidad de 72 millones de dólares era cierta para el financiamiento de su campaña electoral. Y lo reto a que me diga que fue en sentido distinto”.

LA NÓMINA NEGRA DEL PRI 

Al día siguiente del destape de lo que se conoció popularmente como el Tabascogate, en Tabasco, el Palacio de Gobierno lució vacío de funcionarios. La burocracia, por su lado, buscaban afanosamente los periódicos para enterarse de la “bomba” detonada por López Obrador a mil kilómetros de distancia.

Por la mañana, hubo reunión privada en la Cámara de Diputados entre funcionarios de la secretaría de Gobierno y legisladores priistas, mientras que en la Quinta Grijalva desfilaban funcionarios madracistas, quienes, presurosos, entraban y salían hablando por teléfonos celulares

Para el mediodía, se puso en marcha la estrategia de negar todo lo que el gobernador Roberto Madrazo, un día anterior, había admitido como cierto ante el subsecretario de Gobernación, Arturo Núñez.

La oficina de prensa del PRI convocó a rueda de prensa para las 5 de la tarde, la cual inició una hora después y sólo para que el dirigente estatal del PRI, Nicolás Haddad López, leyera un documento de tres cuartillas con voz quebrada y manos temblorosas, sin aceptar preguntas de los reporteros.

Acompañado del líder del Congreso, Pedro Jiménez León y de la mayoría de los diputados del tricolor, Haddad acusó a López Obrador de exhibir documentación “falsificada”; arremetió en contra de los consejeros del IFE, Santiago Creel y José Agustín Pinchetti; reiteró que la elección del 20 de noviembre era “cosa juzgada” y que el partido, “con la verdad en la mano”, continuaría defendiendo el “legítimo y transparente” triunfo de Roberto Madrazo.

El dirigente priista tachó de “absurdo y absolutamente falso” que el PRI hubiese gastado 237 millones de pesos, e insistió que los gastos de campaña para gobernador, diputados y alcaldes, fueron entregados “en tiempo y forma a las autoridades competentes”.

“Una vez más la obsesión de poder de Andrés Manuel López Obrador lo lleva a no reparar en los medios que es capaz de utilizar para desacreditar a Tabasco e impedir la convivencia civilizada. Hoy se vale, de nueva cuenta, de la falsificación y de la mentira, esa es su costumbre, su estilo de hacer denuncias”, afirmó.

Machacó que el líder opositor exhibió documentos que le fueron “graciosamente regalados por unos desconocidos que como ladrones llegaron a su campamento de madrugada y se los dieron en la oscuridad”, y que eso ofreció a la prensa “para desprestigiar lo que siempre trató de destruir sin conseguir, el derecho de los tabasqueños a elegir a sus gobernantes, porque sabe que en Tabasco no puede ganar”.

Aseguró que esa era su “táctica para ensuciar la verdad”, y cuestionó la presencia de los consejeros ciudadanos del IFE en la conferencia de prensa donde destapó el Tabascogate.

“No obstante que todas las actas de casillas están firmadas por los representantes del PRD constando la limpieza de la elección, (López Obrador) trató de señalar irregularidades en las casillas apoyándose en el mañoso documento realizado por los señores Santiago Creel y Agustín Ortiz Pinchetti”, arremetió.

Al terminar la lectura del documento, Haddad López salió apresuradamente de la sala de junta del PRI, prácticamente corriendo de los reporteros, quienes sin éxito trataron de entrevistarlo.

Durante su campaña electoral, Roberto Madrazo se convirtió en un Santaclós. Todo lo que le pedían lo daba. No había límites. El objetivo era ganar la elección al costo que fuera.

La señora Matilde Gómez pidió un par de zapatillas para la graduación de su hija. Madrazo se las mandó. Don Gabriel Hernández pidió un préstamo para construir su casa y prometió pagarlo conforme a sus “posibilidades”. El candidato el PRI le envió un lote de materiales de construcción.

El presbítero Carlos J. Hoil Parra, miembro de la Segunda Iglesia Bautista Independiente Cristo la Única Esperanza, solicitó autobuses para transportar jóvenes a una celebración religiosa a la ciudad de Campeche, en julio de 1994. La petición fue concedida.

Tres recibos delataron la entrega de diversas cantidades de materiales de construcción para la edificación de una capilla en el ejido Aureo L. Calles del municipio de Huimanguillo.

Otros recibos revelaron la compra de material eléctrico para apoyo de la iglesia Dios es Amor, así como 3 mil 171 pesos y 16 centavos para la compra de pintura para la iglesia San Sebastián y 6 mil 600 pesos para comprar pintura para el templo El Buen Pastor.

El 9 de junio de 1994, el sacerdote Moisés de la Cruz recibió 17 mil pesos para un evento de 500 personas; tres mil pesos para alquiler “del Salón Casino Tabasqueño” y 14 mil para el “banquete”.

Los líderes presbiterianos, Fernando Ramos Sánchez y Víctor Oyosa Reyna, también alcanzaron de la rebanada priista. El primero, presidente del Comité Cívico Cultural y del Seminario de la Organización Educativa Tascoob, solicitó y se le concedió, un autobús para un viaje Villahermosa-Tijuana-Villahermosa, a un costo de 28 mil pesos. El religioso pidió la unidad a puertas del “Templo Betel”, para la noche del 13 de noviembre de 1994.

Al diputado local del PAN y, posteriormente legislador federal, Arnulfo Cuevas Aguirre, el PRI le depositaba 20 mil pesos mensuales en su cuenta de Banamex. El ex diputado federal del PRD, Miguel Cuitláhuac Vázquez Hidalgo, cobraba otro tanto igual. Descubierto, “ofendido”, el perredista amagó con demandar a su correligionario López Obrador y atribuyó que este así lo “atacaba” porque era “muy crítico del PRD”.

En la larga nómina del PRI figuraban también, con 5 mil pesos mensuales, los panistas Gabriel García Torres (suplente de Cuevas en la diputación local); Andrés del Valle ( secretario de prensa y propaganda en la campaña de Juan José Rodríguez Prats para la gubernaura) y Alicia Céspedes.

El dirigente estatal del PARM, Porfirio Alba Pérez, firmaba por 8 mil pesos mensuales y a su candidato a la gubernatura, Manuel Urrutia Castro, el 3 de noviembre de 1994 –17 días antes de las elecciones- el PRI le depositó 50 mil pesos en su cuenta bancaria. Urrutia, general retirado del ejército, fue el primero en reconocer que el triunfo de Roberto Madrazo había sido “limpio”.

Los dirigentes del PT, María Luisa Frías Almeida y Lisandro Osorio Jiménez, cobraban 5 mil pesos mensuales. En una póliza de cheques del 16 de agosto de 1994, aparece el nombre de Ulises Ruiz (gobernador de Oaxaca) como encargado de pagar 14 mil pesos al Partido Popular Socialista( PPS) y 3 mil al Partido Verde Ecologista de México (PVEM).

El 10 de noviembre de 1994, el ex gobernador de Tabasco, Manuel Andrade Díaz (diputado local y representante del Congreso ante el Conejo Estatal Electoral en ese año) pagó 22 mil pesos al Partido Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional (PFCRN). Esto, adicional a los 15 mil pesos mensuales que el PRI depositaba a la cuenta bancaria del diputado local del PFCRN, Adelfo Morales Palma.

Alfonso Izquierdo Bustamante, presidente de la Fundación Carlos Alberto Madrazo, era otro de los nombres que figuraban en pólizas de cheques como encargado de entregar sobornos a candidatos y líderes de partidos de “oposición”. Así, corrompiendo a políticos que se dejaran, Izquierdo Bustamante difundía el “ideario democrático” de Carlos Alberto Madrazo.

Carlos Madrazo Cadena, dirigente de la Coparmex- Tabasco, recibió 165 mil esos en dos cheques -de 82 mil 500 pesos cada uno- para realizar un conteo rápido que resultó…favorable a su primo Roberto. La Canacintra-Tabasco, dirigida por el constructor José Antonio Burelo, cobró 373 mil pesos para otro conteo rápido favorable al candidato priista.

Al final, se encontraron siete pólizas de cheque por un millón 383 mil 500 pesos, para “conteos rápidos” de la Coparmex y Canacintra tabasqueña.

De los 237 millones de pesos gastados por Roberto Madrazo en su campaña, más de 80 millones fueron manejados por siete de sus más cercanos colaboradores.

Pedro Jiménez León, a nombre del Comité Directivo Estatal del PRI, manejó 53 millones 841 mil pesos, y a nombre propio 653 mil 900 pesos, principalmente para comprar líderes opositores.

Ulises Ruiz, sin cargo oficial en la dirigencia estatal del PRI pero operador de la secretaría de “Acción Electoral” del PRI, dispuso de 9 millones 438 mil pesos, a razón de un millón 300 mil pesos mensuales, para “gastos y pagos a militantes”. Alejandro Santiago Martínez firmaba las pólizas de cheques.

Florizel Medina Pereznieto, Coordinador Estatal de la Promoción del Voto (director de Comunicación Social, Contralor y secretario de gobierno con Madrazo) repartió 7 millones 958 mil pesos -un millón 100 mil pesos mensuales- entre “promotores” del voto.

José Alberto del Rivero, secretario de prensa y propaganda del PRI, gastó 3 millones 188 mil pesos. Hugo A. Zúñiga Rojas, encargado de la casa de campaña de Madrazo (rentada a Carlos Cabal) y posteriormente administrador de la Quinta Grijalva, derrochó 3 millones 51 mil pesos.

Ángel Augusto Buendía Tirado, coordinador de campaña, y secretario de Desarrollo Social y Protección al Ambiente en el gobierno de Madrazo, recibió del PRI a nombre propio 2 millones 857 mil pesos, y través de Humberto L. Pérez Rodríguez, otros 817 mil pesos: más de 3 millones 600 mil pesos. Todo, para el pago de “asesorías” y de “militantes”.

El secretario de Prensa y Propaganda del PRI, José Alberto del Rivero, Chebeto, –titular de la Junta Estatal de Conciliación y Arbitraje en el gobierno de Madrazo- gastó 3 millones 188 mil pesos, en tanto que Fernando Pérez  Cobián -coordinar de la propaganda madracista- dilapidó 992 mil pesos: más de 4 millones 180 mil pesos.

El consuegro del ex gobernador Manuel Gurría Ordóñez,  Pedro Reséndez Medina, requirió un millón 401 mil pesos para el sector popular del PRI.

El publicista Francisco Montero, cobró un millón 856 mil pesos para asesorar al candidato en cómo caminar, hablar, vestirse y teñirse el cabello y bigotes, entre otras “consultorías de imagen”.

En esa danza de dinero, se descubrió que una gira –de dos días- del candidato presidencial Ernesto Zedillo, costó al PRI estatal más de 2 millones 200 mil pesos, para transporte y alimento de “acarreados voluntarios” (así decían las pólizas de cheques), hospedaje de “invitados especiales”, líderes del CEN del tricolor y “atención” de la prensa.

Para el cierre de campaña de Ernesto Zedillo, el 7 de agosto de 1994 en Mérida, el PRI de Tabasco rentó 116 camiones. Su costo: 404 mil pesos.

Para la toma de protesta de Madrazo como candidato al gobierno del estado, fueron rentados mil 237 autobuses. Pero no siempre funcionaba el acarreo.

El 6 de noviembre, para una gira del candidato, se contrataron 38 unidades para transportar mil personas. Sólo se movilizaron 27, con cupo del 45% de su capacidad.

“Las unidades restantes no asistieron al evento por falta de contingente”, reportó César Leonardo Pérez Conde, coordinador de Comunicaciones y Transportes del CDE del PRI.

Entre camiones contratados que no salían por quedarse vacíos, y camiones que sí viajaban a la mitad de su capacidad, el PRI gastó en acarreos un millón 304 mil 353 pesos, tan sólo del 4 de octubre al 7 de noviembre de 1994.

La seguridad también era indispensable. Doña Isabel de la Parra, esposa de Madrazo, contó con cinco guardaespaldas contratados por el teniente coronel de infantería Pedro Salazar Padilla Pérez.

En vísperas de las elecciones de Tabasco, parte de la prensa extranjera acreditada en México fue invitada por el PRI tabasqueño. Fueron hospedados en el hotel Holiday Inn (ahora Camino Real). El CDE del tricolor pagó en una sola exhibición 74 facturas por 144 mil pesos 193 pesos. En el mismo hotel, entre los huéspedes distinguidos estaban Oscar Espinosa Villarreal, el senador Salvador Sánchez Vázquez y el economista David Colmenares Páramo.

A partir del lunes 12 de junio, arreció el deslinde de los implicados en el Tabascogate. El diputado federal del PAN, Arnulfo Cueva, presentó demanda penal en contra de López Obrador por “difamación” y juró, en rueda de prensa, que no recibió del PRI “ni un quinto partido por la mitad”.

Nervioso en extremo, el legislador panista señaló que las imputaciones en su contra eran dolosas y con el ánimo de desacreditarlo públicamente y que, incluso, compañeros de trabajo ya lo miraban “con desprecio y otros me han retirado el saludo”.

Entonces, los reporteros observaron que el diputado tenía en la bolsa de su camisa una chequera y le solicitaron que diera a conocer su número de cuenta, pues se le explicó que habían aparecido varios cheques del PRI por 20 mil pesos cada uno, transferido a su cuenta bancaria de Banamex. El panista tomó su chequera, la guardó en la bolsa trasera del pantalón y juró que “lueguito” la daría a conocer. Hasta hoy los periodistas tabasqueños siguen esperando la información.

Pese a que la mayoría de la prensa tabasqueña trataba, sin éxito, de ocultar la magnitud del escándalo que cimbró a la clase política local, funcionarios y dirigentes del PRI, de oposición y empresariales, agazapados en sus casas u oficinas, negaban haberse beneficiado con el dinero derrochado por la camarilla madracista.

El presidente del Concejo Estatal Electoral, Gonzalo Quintana, no convocaba a sesiones desde el 12 de diciembre. Y en vano intento por frenar el creciente descrédito de Madrazo y su equipo, el director de Comunicación Social, Florizel Medina –coordinador de la promoción del voto durante la campaña– organizaba conferencias de prensa con dirigentes del  PPS y PFCRN que figuraban en la nómina priista, para defender al gobernador y atacar al PRD.

Estas declaraciones eran ampliamente difundidas en la prensa local en la misma medida que se silenciaba todo lo relacionado al Tabascogate. Sólo el diario La Verdad del Sureste y los noticieros de radio Telereportaje y Noticias en Flash, daban puntual seguimiento y amplia cobertura al escándalo.

El dirigente de la Coparmex, Carlos Madrazo Cadena, negó haber recibido dinero del PRI para los conteos rápidos e insistió que su firma en las pólizas de cheques eran “falsas”.

Oscar Sáez Jurado, secretario de Finanzas del PRI durante la campaña y Oficial Mayor en el gobierno madracista, enfrentó a la prensa y con rostro sombrío aseguró: “Estamos tranquilos, no hay nada que temer… en cualquier circunstancia daré la cara por el licenciado Madrazo”.

Manuel Urrutia Castro, candidato del PARM a la gubernatura, dijo desconocer el origen de la información que lo señalaba como beneficiario de la nómina negra del PRI en la que figuraba con 50 mil pesos.

“No tengo conocimiento de ello y no me pueden comprobar algo que no es cierto”, se defendió. Y el  secretario de Gobierno, Manuel Tellaeche, evadía a la prensa con la misma cantaleta: “Ya el PRI fijó su postura”.

LA DEMANDA ANTE LA PGR  

El martes 13 de junio, López Obrador presentó denuncia penal ante la procuraduría general de la República en contra de, entre otros distinguidos priistas, Roberto Madrazo Pintado, Manuel Gurría Ordóñez, Ulises Ruiz, Carlos Madrazo Cadena, Alfonso Izquierdo Bustamante, Pedro Jiménez León, Nicolás Haddad López, Florizel Medina Pereznieto, Ángel Augusto Buendía Tirado, Oscar Sáenz Jurado, Francisco Montero Lozano, Salvador Sánchez Vázquez, Pedro Vásquez Colmenares, Jesús Alamilla Padrón, José Luis Solís López, Alejandro Martínez Santiago, José Antonio Burelo y Jesús Álvarez Vasconcelos. El ex candidato perredista entregó la documentación al  director de Averiguaciones Previas de la PGR, Fernando Córdoba Lobo. Todos, como probable responsables de los delitos defraudación fiscal, defraudación fiscal equiparada, encubrimiento de delitos fiscales, ocultamiento, alteración o destrucción de documentos para efectos fiscales, encubrimiento, asociación delictuosa, peculado, falsedad en declaración judicial, uso indebido de atribuciones y facultades y delitos electorales.

Córdoba Lobo instruyó a tres agentes del Ministerio Público revisar “hoja por hoja” la documentación para luego determinar si la PGR tenía competencia en la denuncia.

El viernes 16, López Obrador y Amalia García se entrevistaron con el procurador de la República, el panista Antonio Lozano Gracia, quien les ofreció investigar “exhaustivamente” la denuncia en contra de Madrazo.

Dos días después, el 19, López Obrador llevó al CEN el PRI las “cajas de la infamia” para que constataran que la documentación eran originales. Un emisario salió a la banqueta a decirles que la lideresa y senadora, María de los Ángeles no se encontraba, y que en su lugar los atendería el director de Asuntos Jurídicos, Carlos Cravioto.

López Obrador y comitiva, entre ellos Amalia García, secretaria de Asuntos Políticos Nacionales del PRD, fueron conducidos al tercer piso del edificio del tricolor. Sobre una mesa redonda, depositaron 12 cajas de documentación. Diez minutos después, sonrientes, aparecieron el secretario adjunto del CEN, Genovevo Figueroa y el abogado Cravioto, saludaron y se pusieron a las órdenes de los visitantes.

El político tabasqueño les dijo que la lideresa nacional del PRI había juzgado como falsa la documentación sobre los gastos de campaña de Roberto Madrazo, y que por eso habían decidido llevarlos a la sede el tricolor.

“Para que sean ustedes, los propios priistas, los que constaten la autenticidad de la documentación”, le dijo López Obrador e inmediatamente sacó varios legajos y los empezó a hojear ante los funcionarios priistas, quienes, visiblemente perturbados, de reojo veían pólizas de cheques, recibos, facturas, oficios y otros papeles que el perredista exhibía.

“Estos no los utilizamos para la demanda ante la PGR. Si quieren se los dejamos”, se mofó López Obrador. Los priistas los rechazaron de inmediato.

“Ustedes han elegido el camino de la PGR y están en su derecho. El PRI está de acuerdo y esperaremos que sea esa instancia la que decida. No revisaremos los documentos porque eso corresponde a la procuraduría, pero estaremos atentos”, respondió Genovevo Figueroa.

“Eso sí, una vez concluido el proceso, les vamos a devolver todos sus papeles”, replicó el tabasqueño, quien, ese mismo día, amplió su demanda ante la PGR.

En Tabasco, no fue sino hasta el jueves 15 cuando Roberto Madrazo, obligado por los periodistas, habló sobre las acusaciones en su contra. Un día anterior, como en los momentos más difíciles de enero, viajó a la Ciudad de México para entrevistarse con la lideresa del PRI, María de los Ángeles Moreno.

Con aparente aplomo, dijo que el PRD era el único que alegaba la autenticidad de los documentos sobre sus gastos de campaña, los cuales, afirmó, habían sido “desmentidos” por muchos de los implicados.

“Tabasco no puede ser rehén de una comedia callejera que busca solamente dar libertad para expresar un sentimiento de frustración y de revancha política”, sostuvo.

“No hay razón para que renuncie y pienso cumplir puntualmente los seis años de mi gobierno. Lo haré con los aliados del cambio: conozco bien quiénes son los aliados que tengo y sé también quiénes no están aliados a un proyecto de cambio que requiere Tabasco”, amenazó.

La tarde del lunes 19, de regreso a Tabasco luego de otro de sus intempestivos viajes a la Ciudad de México, citó de urgencia a su gabinete en la Quinta Grijalva y dispuso una febril actividad pública para la semana.

Intensificó los actos públicos y multiplicó su presencia en los medios de información locales. Entregó cheques de Procampo, recorrió municipios para supervisar obras, atestiguó el cambio de la directiva de los economistas del estado, anunció recursos para programas de salud infantil y trazó el destino de Tabasco –en sólo nueve cuartillas– durante la presentación del Plan Estatal de Desarrollo.

Evasivo con la prensa, dejó que el PRI lo defendiera del escándalo. El líder local del tricolor, Nicolás Haddad, viajó a la Ciudad de México en busca de foros para, desde ahí, hacer declaraciones e insertar desplegados en periódicos de la capital sobre las “falsedades” de López Obrador. Haddad llegó al extremo de afirmar que el dirigente perredista era instrumento de un complot para “desestabilizar el Sureste mexicano”, urdido conjuntamente por la guerrilla zapatista, Mario Ruiz Massieu, el sindicato de Ruta-100 y Cuauhtémoc Cárdenas.

La divulgación de los documentos que probaban el derroche de campaña de Madrazo, aseguró, “está inscrita en una escalada nacional de desestabilización que no pugna por la reforma democrática, sino por generar condiciones artificiales de ingobernabilidad.” Como prueba presentó sólo sus palabras.

El diputado local del PRI, Arturo de la Fuente, arremetió en contra de los consejeros ciudadanos Santiago Creel y José Agustín Ortiz Pinchetti. Los tildó de “mercenarios de la vida pública de México, que con vileza e impunidad han prostituido el conocimiento académico, alquilándolo al mejor postor”.

Madrazo rubricó la contraofensiva durante la presentación del Plan Estatal de Desarrollo, y ganó palmas con un reproche contra “aquellos a quienes no les importa ensuciar honras, socavar instituciones o desatar enconos”. Se exculpó: “Ante la calumnia, afirmo que no hay nada en el pasado proceso electoral de lo que tenga que avergonzarme”. Y retador, firme, arengó: “Los tabasqueños conocemos bien a aquellos que le apuestan al derrumbe y al colapso. Su visión arcaica les hace suponer que para que las cosas mejoren todo debe ir peor cada día para Tabasco”.

–¡Es un cínico! Esta es la reafirmación de una conducta normada en el cinismo, respondió López Obrador. “Es una contraofensiva de bajo nivel, que más que defensa los muestra tal cual son: gente sin escrúpulos, capaces de todo con tal de mantenerse en sus cargos”.

–¿Teme que atenten contra su vida?, interrogó la revista Proceso.

–Tengo miedo como cualquier ser humano, pero no soy cobarde. En la política se corren riesgos. Yo estoy en la lucha por la democracia y estoy dispuesto a correrlos. No soy suicida ni temerario, actúo con prudencia. Pero todos los mexicanos tenemos que dar muestras de valor civil. Tengo adversarios políticos, no enemigos; no estoy envenenado por odios ni rencores, vivo tranquilo.”

López Obrador regresó a Tabasco después de casi dos meses de ausencia, después de partir, el 23 de abril, con el Exodo por la Dignidad y la Soberanía Nacional hacia la Ciudad de México. A su retorno, para dar “un respiro al estado”, propuso a Roberto Madrazo que ambos se exiliaran “el tiempo que él quiera”, para resolver el litigio político.

“Demostremos que no somos ambiciosos vulgares. La gente ya está harta de luchas de políticos por el poder… Sería un acto de humildad, de rectitud, que lo vería bien todo el pueblo de Tabasco.”

–¿Pero eso no significaría el fin de la vida política de Madrazo Pintado y la suya misma?

–No, somos jóvenes. Además, la política se hace en todos lados. Podríamos regresar después al estado.

La respuesta de Madrazo llegó durante un acto público en Centro de Convenciones:

“Soy ajeno a cualquier obsesión de poder y no tengo misión más importante que cumplir que servir a Tabasco, y cumplir así mi responsabilidad para la cual fui legal y legítimamente elegido.”

La terminación del éxodo perredista en la Ciudad de México fue toda una pachanga. La incertidumbre se transformó en alegría, júbilo. En la despedida estuvo la familia Cárdenas Batel encabezada por Cuauhtémoc Cárdenas.

“El tiempo nos dio la razón”, festejaba doña Norma Argáiz, la mujer que, sin dobleces, se ponía al frente de la marcha de mil kilómetros. “Hemos podido probar que Madrazo gobierna Tabasco apoyado en la ilegalidad”, respondía a la prensa mientras arreglaba sus maletas.

El diputado federal, Octavio Romero Oropeza, gozaba: “Ahora estarán buscando entre ellos quién es el traidor… ¿quién fue el que nos dio la documentación que prueba sus tropelías”.

“Lo que me extraña es que siendo Madrazo lo que es, un mapache experimentado, ¿por qué no se cuidó de enterrar bien su archivo?, ¿qué le pasó?…”

Los exodistas se pasaban de mano en mano los periódicos capitalinos para ver qué informaban sobre la “bomba tabasqueña”.

El lunes 21 de junio de 1995, por la noche, se efectuó el último mitin en el Zócalo con López Obrador como único orador. Dijo que el éxodo había sido “exitoso” y agradeció las muestras de solidaridad. Puso a votación el retorno a Tabasco para el día siguiente, y la respuesta fue ¡sííííí…!  “Ya tenemos ganas de echarnos una jícara de pozol y un buen puchero”, bromeó el líder de los exodistas.

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