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Eduardo González Arévalo
El 29 de julio de 1863 González Arévalo fue nombrado por la Regencia Imperial; Prefecto Político y Comandante General del Departamento de Tabasco, después de la toma de San Juan Bautista. Convirtió a Tabasco en su feudo y se dedicó a enriquecerse, fue un imperio del terror y no el de las leyes.
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EDUARDO GONZÁLEZ ARÉVALO

Por: Jorge Castro

 

Fue un militar que nació en Granada, España, el 5 de enero de 1832. A la edad de 24 años llegó a México, nacionalizándose ciudadano mexicano. Dos años después en 1858 ingresó al Ejército Conservador; en 1860 era ayudante de la primera división de infantería del General Severo Castillo.

El 18 de junio de 1863, el ejército francés bajo su mando, bombardeó y atacó San Juan Bautista haciendo huir al ejército tabasqueño.

El 19 de junio de 1863 las fuerzas invasoras tomaron posesión de San Juan Bautista. El 29 de julio de 1863 González Arévalo fue nombrado por la Regencia Imperial; Prefecto Político y Comandante General del Departamento de Tabasco, después de la toma de San Juan Bautista, hoy Villahermosa el 18 de junio de ese año, enviado desde el territorio del Carmen por Don Tomás Marín como Jefe de la expedición imperialista contra Tabasco. Su nombramiento lo recibe el 1 de agosto de ese año.

Convirtió a Tabasco en su feudo y se dedicó a enriquecerse, hubo violaciones, asesinatos y se incautaron propiedades, los invasores disponían de todo sin pagar nada, se apoderaban de lo que se les antojaba, se desató la rapiña y la inseguridad, fue un imperio del terror y no el de las leyes.

El 7 de agosto de 1863, Eduardo González Arévalo, conoció a la hermosa Fidencia en la finca “Santa Rosalía” en Cárdenas, Tabasco. Se prendó de la belleza de la joven decidió tomaría por esposa sin contar con la decisión de Fidencia ni el permiso de sus padres. González Arévalo pidió a Estados Unidos una vajilla grabada con los nombres: “Arévalo y Fidencia” además de licores para el casamiento.

La familia de Fidencia acordó que su hija huyera con su hermano Cándido de San Juan Bautista, hoy Villahermosa. El escape se dio durante la noche, Fidencia se cortó el cabello, se vistió como un hombre y salió a caballo del la finca “Santa Rosalía” acompañada de su hermano Cándido para salir del país.

Cuando el intervencionista Arévalo tuvo conocimiento de la fuga de Fidencia y Cándido, se dirigió a Santa Rosalía en unión de su Estado Mayor. El propietario del predio al conocer la marcha del Gobernante invasor, temiendo que este procurara vengarse descargando todo el peso de su enojo sobre él, decidió cerrarles las puertas de su aposento. Don Eduardo González Arévalo convenció al señor Fernández Veraud de que no lo animaba el odio, y abrazándole le dijo: –Señor, si sus hijos lo han abandonado aquí tiene usted a otro hijo que le cede toda su protección y ayuda.

El gobierno de Arévalo generalizó el descontento y se alzaron voces que impulsaban a levantarse contra los invasores.

​Tratando de calmar los ánimos de insubordinación, Arévalo se entrevistó con el Gobernador Constitucional Victorio Victorino Dueñas. Se reunieron junto a la gran ceiba en la villa de Atasta, pero no llegaron a ningún acuerdo ya que el gobernador Dueñas le dijo que la única solución era que desocuparan el estado.

El ejército liberal tabasqueño, tomó Comalcalco, Jalpa, Teapa y Pichucalco, y atacó Cunduacán derrotando al ejército de Arévalo en la Batalla de El Jahuactal el 1 de noviembre de 1863. 

El General González Arévalo atrincheró sus tropas en San Juan Bautista y Gregorio Méndez y Andrés Sánchez Magallanes iniciaron el sitio de la ciudad el 2 de diciembre de 1863 iniciándose la Toma de San Juan Bautista.

La propia Regencia lo sustituyó por el General Don Manuel Díaz de la Vega Fuentes; a mediados de enero de 1864 quedando Arévalo como 2° cabo del Ejército Imperial.

Después del 27 de febrero de 1864, Arévalo se dirigió a la Ciudad de Frontera, Tabasco, para que más tarde pasara al Estado de Veracruz, organizando poco después una expedición que pasó a la Isla del Carmen ya con el grado de Coronel; ahí pidió su baja del Ejército Imperial el 15 de marzo de 1865, pasando después a Guatemala, donde en el pueblo de Sacluk de esa República lanzó un manifiesto al pueblo de Tabasco, el 16 de junio de 1865 en el cual explica las causas de su baja.

Pasó al Estado de Yucatán, ingresando al Ejército Republicano del General Manuel Cepeda Peraza; cuando el sitio de Mérida en mayo de 1867 propuso al General Cepeda Peraza, asaltar el edificio del Comisariado Imperial de Yucatán, hoy Universidad de Yucatán, con una fuerza de hombres resueltos encabezó el asalto, llevando una hoja de puerta como escudo, pero fue recibido con fuerte descarga de fusilería de los defensores del oficio y muerto el 6 de mayo de 1867; sus restos fueron sepultados en el cementerio de la iglesia de Santa Ana de la ciudad de Mérida, Yucatán.

Los cantores populares del siglo XIX se encargaron de inmortalizar en sus coplas las peripecias del enamorado aventurero y, proféticos, le llamaron: “Pobrecito bailarín”, sin saber que muchísimos años después, el término bailarín sería utilizado en la jerga política, para designar a quienes inconstantes o sin convicciones firmes cambian de bando con facilidad, tal como lo hizo don Eduardo.