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El Choco Tabasqueño
Semblanza del choco tabasqueño.
choco tabasqueño, música, regional, personajes
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EL CHOCO TABASQUEÑO

Manuel L. Arrazola Hernández conocido como «El choco tabasqueño» nació en 1909, vivió la Revolución siguiendo a las tropas en el oficio de aguador y luego recorrió mundo, como marinero. Desde 1949 se volvió el más característico representante de la música popular tabasqueña, que cantaba vestido siempre con el atuendo propio de los indígenas de La Chontalpa. Compuso muchísimas canciones sobre el paisaje de la tierra como: «Luna de Tabasco», «Teapa la bella» y «Serenata tabasqueña».

En su artículo “Con Garabato y Machete” Carlos Alfredo Torres Gómez nos dice “Cada golpe -de los dedos- en las cuerdas de la guitarra de don Manuel Laureano Arrázola Hernández llevaba el propósito de enmarcar no sólo un sentimiento -en el caso de él- particular, sino uno profundo y general, como el del pueblo de Tabasco. Fue en el momento preciso en que la musa le cantó al oído cuando Manuel Laureano Arrázola Hernández, el Choco Tabasqueño, nos comenzó a narrar musicalmente la historia deTabasco.

Se dice que en su juventud fue marinero, que “viajó al otro lado del mundo” y que aprendió a decir groserías en muchos idiomas. Originalmente fue “El charro negro”, pero pronto destacó como compositor y exponente del folclor tabasqueño y empezó a vestirse como auténtico campesino: camisa y calzón de manta, sombrero, además de colgarse bush, morral y machete, para interpretar las canciones que componía.

Mucho del éxito del choco se debió a que encarnaba lo verdaderamente auténtico y popular, la esencia tabasqueña, tanto en el aspecto físico como en el contenido de sus canciones en las que rescataba el lenguaje propio del medio rural, los decires del tabasqueño del campo, comiéndose la “r” o la “s”, diciendo la “s” como la “j”. Desde luego, estas canciones incluían la proverbial picardía tabasqueña y por eso llamaron la atención. Aunque tocaba y cantaba mal, a la gente le gustaba, porque pese a todo, “el resultado era estupendo”.

Entre las canciones de su autoría que lo hicieron famoso se mencionan: Pa’ Jonuta, Luna de Tabasco, Pícara pícara, Serenata tabasqueña y, sobre todo Ay mojo maistro.

Este primer choco no fue un artista de presentaciones. Fue un personaje típico de la ciudad que andaba de esquina en esquina ganándose la vida con sus composiciones y su interpretación sui generis.

Por el año de 1975, algunos afirman que por interés del gobierno del estado, otros que por invitación de Raúl Velasco, el choco viajó a la Ciudad de México con la intención de grabar un disco. Se cuenta que aunque se intentaron hacer algunos arreglos musicales, Arrazola se opuso rotundamente, grabando finalmente “tan sólo con su guitarrita”.

Los otros chocos

El segundo choco fue Vicente Padrón, “el choco Padrón” o “Chente, el choco”, más refinado que el primero y con mayor presencia en la comunidad tabasqueña del Distrito Federal.

Alguna vez, don Pedro Luis Bartilotti comentó que el choco Padrón actuaba como porrista o animador del equipo de béisbol de Tabasco cuando jugaban en el parque Delta. Los tabasqueños, al igual que muchas familias mexicanas se reunían en la entonces llamada “Catedral del béisbol”, donde organizaban comilonas y fiestas que animaban con marimbas.

Muy afecto a las artesanías, el choco Padrón realizó una serie de estampas con madera y otros componentes de la región que retrataban la vida cotidiana de los campesinos de Tabasco.

Con el tiempo surgieron otros “chocos”.

Don Tilo Ledesma cuenta que empezó a escribir canciones y que su estilo era similar al de Arrazola, aunque más incisivo y más crítico.

Aunque efímera, la existencia de estos “chocos” le sirvió a don Tilo Ledesma para que sus canciones se popularizaran. Gracias a ello, durante el gobierno de Salvador Neme, el Trío Usumacinta grabó un disco con algunas de sus composiciones.

A partir de entonces, se estableció el binomio Tilo Ledesma-Choco Tabasqueño, en donde el primero compone y los segundos interpretan y difunden.

Con Jorge Alejandro Suárez, el actual choco tabasqueño, quien también interpreta canciones de Arrazola y de Tilo Ledezma, además de las propias y adoptó la vestimenta de campesino que usaba el primero. Para don Pedro Luis Bartilotti, el actual choco posee gran ingenio, improvisa mucho y es más profesional, “un artista como cualquiera, al que se puede contratar”.

También está “Choco Nico” o Nicolás Pérez, que también “va agarrando aire”. A Tilo le gustan cada uno en su estilo y mantiene buenas migas con ambos.

Aunque se dice que Jorge Alejandro es veracruzano, (él dice que es de Villahermosa) y el Choco Nico es oaxaqueño, para don Tilo Ledesma eso no tenía importancia, decía: “lo que importa es la buena calidad que han tenido al interpretar y difundir a la canción choca y aderezarla con su tinte humorístico particular”

Fuente:

 

  1. Torres gómez, Carlos Alfredo (2002). Con Garabato y Machete. Revista Acalán # 27 – Jul. – Sep. 2003 – UNACAR.
  2. Lo más Choco del Choco – Ana_xyz – Macuala Blogspot – Julio 13, 2009.