Don Antonio de Dios Guarda se inspiró para escribir la popular melodía en el “El tigre”, un cuento que escuchó de su esposa, Luz Elvira Veites Marín quien lo contaba a sus alumnas en el colegio que fundó, el primer colegio de niñas de la ciudad y que él contaba a sus hijos y nietos.
El cuento narraba que don zorro fue atrapado por don tigre y que don zorro llevó a cabo una ingeniosa travesura para salvar su vida.
Don zorro le dijo a don tigre que no valía la pena comérselo, porque iba a haber mucho más alimento en un casamiento que se iba a celebrar en un jacal abandonado cercano.
Don tigre lo creyó, se dirigió al jacal y cuando entró, don zorro le prendió fuego a los matorrales de alrededor provocando una gran quemazón, el tigre se ahogó con el humo y espantado con el fuego salió huyendo del jacal. Así, don zorro pudo salvar su vida.

Isaías de Dios Veites hijo del compositor Antonio de Dios Guarda, en una carta aclaratoria al diario Presente en abril de 1964, escribe este pasaje del cuento, ya que en la IX Exposición Regional, en el concurso de música vernácula, el conjunto ganador participó tocando ese zapateo y su director declaró que ignoraba quién era el auto de la música que le dio el triunfo.
Isaías de Dios explica en su misiva que la pausa en la que solo se ejecutan varios compases de batería o timbal, fue la forma musical en la que el autor representó la quemazón de los matorrales que rodeaban la casa en la que el zorro encerró al tigre.
Al zapateo original era más largo, le quitaron el primer valseado y el músico Juan Sosa Mazariego en la feria durante la gubernatura de don Carlos Madrazo Becerra, solo dejó el segundo valseado para hacer más corta la pieza y poder bailarla.
Fuentes:
1.- Víctor M. de Dios.
2.- Diario Presente. 25 de abril de 1964. Villahermosa, Tab. Pag. 1.