II.- MADRAZO, OMNIOSO CACICAZGO

Por: Armando Guzmán

El 11 de junio de 1993, Roberto Madrazo asumió por segunda vez la presidencia del Comité Directivo Estatal (CDE) del PRI.

Terminaban así 72 horas de rumores y especulaciones sobre el inminente arribo del “cachorro” madracista que, en 1988, había ocupado por primera vez el mismo cargo.

A propuesta única de los tres sectores del partido y de las organizaciones de jóvenes y mujeres, los integrantes del Consejo Político Estatal designaron a Roberto Madrazo y a Agapito Domínguez Lacroix, presidente y secretario general del tricolor.

Madrazo sustituyó a Humberto Mayans Canabal. Domínguez Lacroix a Nicolás Haddad López.

“Ahora el priismo tabasqueño tiene nombre y apellido: Roberto Madrazo Pintado”, resumió Ignacio Ovalle Fernández, secretario Técnico del Consejo Político Nacional y representante del líder Fernando Ortiz Arana.

“La gran responsabilidad de conducir al PRI en Tabasco la recibe un priista distinguido en quien confluyen nuestra herencia revolucionaria y una moderna concepción y ejercicio de la democracia”, elogió el gobernador Manuel Gurría.

“Unidad es el ambiente que se percibe y que domina este recinto”, resaltó el mandatario.

“Bienvenidas todas las corrientes, todos los grupos. Demostremos en los hechos que hemos madurado y que frente a los tiempos difíciles, priva el ánimo y el temple tabasqueño para poner por delante del interés personal, el interés de nuestro pueblo”, arengó Madrazo en su discurso y  convocó a no caer “en el juego fácil de predecir el futuro”.

“Los tiempos vendrán y entonces nuestro partido sabrá responder. No perdamos el tiempo en el futurismo alertagante”, convocó el nuevo líder del priismo tabasqueño.

Sin embargo, desde ese momento, de la mano de su primo Manuel Gurría, Roberto Madrazo empezó a operar su propia sucesión para la gubernatura.

Así, lo primero que necesitaban los primos, era integrar un Consejo Estatal Electoral (CEE) a modo.

El empresario Gonzalo Quintana Giordano fue el personaje ideal. En diciembre de 1993 el gobernador Gurría lo propuso a la Cámara de Diputados para consejero electoral, sí como a Rodolfo Campo Montejo y César Priego  Cobián, entre otros.  En medio de protestas de la oposición, la mayoría priísta aprobó la propuesta del Ejecutivo.

Los nuevos consejeros electorales eligieron a Quintana Giordano presidente del CEE y este, su vez, designó a Bonifacio López Cruz director del Instituto Electoral de Tabasco (IET) .

Todos ellos serían los encargados de organizar los comicios del 20 de noviembre de 1994 para elegir gobernador, 17 presidentes municipales y 29 diputados locales.

En octubre de 1993, en un escenario similar a una final de Miss Universo, el diario El Sureste fue inaugurado por Cabal y Quintana con presencia de las 32 candidatas a Señorita México. El gobernador Gurría y Roberto Madrazo fueron los invitados de honor.

Diez años después, en 2003, el periódico quebró y cerró sus puertas. En 2004, el empresario Mario Vázquez Raña lo compró y fundó el Heraldo de Tabasco que hoy dirige atinadamente el destacado periodista, José del Carmen Chablé.

La conformación del CEE prendió focos rojos en perredismo tabasqueño. Andrés Manuel López Obrador alertó sobre las ligas de Gurría- Madrazo para instaurar en Tabasco “un complejo burocrático empresarial” comandado por Carlos Hank González y Cabal Peniche “como punta de lanza en el sureste mexicano”.

Denunció que el grupo Hank-Cabal era representado en Tabasco por el gobernador Gurría, “para convertir las elecciones de noviembre de 1994 en asunto de vida o muerte”.

“Están dispuestos a todo con tal de conservar el poder. No van a jugar limpio y van incendiar Tabasco porque una franja considerable del pueblo, la más activa y movilizada, no aceptará una imposición mediante el fraude electoral”, advirtió.

Hank, Cabal y Gurría necesitaban una representación política confiable “y nadie mejor que Roberto Madrazo en la gubernatura de Tabasco”, denunció.

EL DESTAPE

“¡ Estoy listo para competir y para ganar!”, gritó Roberto Madrazo en un templete ubicado frente a la sede estatal del PRI, inicio de lo que sería un ominoso cacicazgo que los tabasqueños soportaron durante 15 años.

Eran las 7:15 de la noche del 7 de junio de 1994. Su largo sueño de contender por la gubernatura de Tabasco se consumaba. Llegaba como candidato de “unidad”, con apoyo del 100% de los sectores del partido y de los 17 comités municipales. La convocatoria sólo exigía el 30%.

Una hora antes, el delegado del CEN del PRI y el secretario general adjunto, Alberto Rébora González y José Gonzalo Baldillo Ortiz, habían hecho público la convocatoria para elegir el abanderado del tricolor para la gubernatura.

Terminado de leer el documento y explicar su contenido, se desgranó la cargada en favor del “cachorro” madracista.

Primero fue el dirigente de la Federación Estatal de Organizaciones y Ciudadanos (FEOC), Pedro Javier Reséndez Medina.

Luego, en cascada, los pronunciamientos de los líderes de la CNC, CTM, Movimiento Territorial Urbano y Popular (MTUP), Frente Juvenil Revolucionario (FJR), Consejo para la Integración de la Mujer (CIM) y de los 17 comités municipales.

Vitoreado por miles de simpatizantes, el ungido arribó a la sede estatal del PRI para entregar su renuncia a la presidencia del partido y dar su primer discurso como virtual candidato al gobierno de Tabasco:

“ Estoy decidido a ganar limpiamente las elecciones del veinte de noviembre. Me comprometo a que el voto de los tabasqueños será respetado. Jamás haré nada al margen de la ley, todos mis actos estarán apegados a la realidad”, ofreció.

Posteriormente, se retiró a su residencia del Fraccionamiento Framboyanes, donde la pachanga por el festejo se apagó con los primeros rayos del sol.

Al día siguiente, a la seis de la tarde, solicitó su inscripción en el Comité Directivo Estatal como candidato único del PRI para contender por la gubernatura.

El secretario general del CDE, Agapito Domínguez Lacroix, asumió la presidencia del PRI de manera interina. Al inicio de la campaña electoral, lo sustituyó Pedro Jiménez León.

El 11 de junio, el presidente Ernesto Zedillo y el dirigente nacional del PRI, Ignacio Pichardo Pagaza, atestiguaron la toma de protesta.

En más de 300 autobuses, dispuestos por el gobierno de Manuel Gurría, se acarrearon priistas de Tabasco, Veracruz y Chiapas para mostrar, en la Plaza de la Revolución, la fuerza del tricolor.

A las cuatro de la tarde, Pichardo Pagaza le tomó protesta. En su discurso, el candidato no escatimó elogios para el presidente Ernesto Zedillo y ofreció luchar “contra la impunidad, contra la corrupción y la intolerancia que tanto daño ha hecho a los tabasqueños”.

La noche del 4 de julio, Andrés Manuel López Obrador, abanderado del PRD, registró su candidatura ante el CEE,  impugnando, de entrada, la conformación del órgano electoral.

Dijo que desafortunadamente su registro lo hacía en el marco de una “ley arreglada”, para favorecer al PRI y ante unas autoridades electorales “legales pero no legítimas”.

De frente, cuestionó al presidente del CEE, Gonzalo Quintana, por haber sido nombrado “directamente”, acusó, por gobernador Manuel Gurría, “en consulta con el entonces dirigente estatal del PRI y ahora candidato al gobierno por el partido oficial, Roberto Madrazo Pintado”.

Hecho un manojo de nervios, sudando, el socio de Cabal Peniche escuchaba el reclamo del abanderado perredista:

“Una vez integrado el Consejo Estatal Electoral se constituyeron los consejos municipales y distritales con personas afines y militancia priista, es decir, los encargados de organizar y calificar la elección tienen el sello de la casa”.

En pocas palabras, afirmó López Obrador, “nos enfrentamos de nuevo no a un partido y sus candidatos, sino al conjunto del aparato gubernamental”. ,

Y remató:

“Ahora bien, se nos cuestiona el porqué si las cartas están marcadas participamos en la contienda. La respuesta es sencilla: no tenemos de otra. Hemos decidido luchar por la vía electoral  y tenemos que asumir los riesgos que ello implica”.

Tres días después, Roberto Madrazo registró su candidatura, acompañado del dirigente nacional de su partido, Ignacio Pichardo Pagaza.

“Roberto es el hombre del futuro”, dijo el líder priista ante un desangelado mitin a puertas del CEE. El candidato no habló. Saludó, rió y se marchó.

El 13 de julio, se registró Juan José Rodríguez Prats por el PAN. Durante los primeros 100 días de gobierno de Manuel Gurría ocupó la secretaría de Gobierno. Renunció y buscó una senaduría por el PRI. No se la dieron. Renunció al  tricolor y se refugió en el PAN.

Finalmente, nueve candidatos se inscribieron para disputar la gubernatura en los comicios del 20 de noviembre de 1994 :

Juan José Rodríguez Prats por el PAN; Roberto Madrazo Pintado, PRI; Andrés Manuel López Obrador, PRD; Etelvina Lucrecia Pedrero Vida, PPS; Inocencio Lizalde Ríos, PFCRN; General Manuel Antonio Urrutia Castro, PARM; José Luis Mendoza Meana, PDM; María Luisa Frías Almeida, PT y Rosa María Sánchez Jiménez del PVEM.

LOS MAPACHES LLEGARON YA

A tres meses de iniciada la contienda electoral, se multiplicaban las denuncias contra el candidato priista. Las acusaciones de derroche y guerra sucia contra los opositores prefiguraban un inminente conflicto poselectoral.

“El PRD no está compitiendo contra un partido sino contra toda la maquinaria del Estado”, denunció López Obrador.

“Esto no es una contienda política. Esto es el trituramiento y avasallamiento del gobierno y el PRI contra los partidos de oposición”, se quejó Rodríguez Prats.

“En Tabasco no existen las mínimas condiciones para unas elecciones limpias”, alertó el sacerdote jesuita Francisco Goitia Prieto, presidente del Comité de Derechos Humanos de Tabasco (Codehutab), integrante de “Alianza Cívica Observación 94”.

El PAN interpuso denuncia ante el CEE por hostigamiento de sus candidatos a presidencias y diputaciones, y responsabilizó directamente a Roberto Madrazo de pretender “comprar candidatos opositores, como lo hizo en 1988”, acusó Rodríguez Prats.

El candidato panista sostuvo que Madrazo había rebasado “por mucho” el tope de 5 millones de pesos para la campaña de gobernador, y documentó que el tricolor  había pagado más de 8 millones de pesos tan sólo al diario Tabasco Hoy, por publicidad del 8 de junio al 3 de octubre, sin incluir pagos a otros periódicos y revistas locales y nacionales, así como a estaciones de radio y televisión.

Los panistas hicieron cuentas de los recursos empleados por el PRI en la pinta de bardas, anuncios electrónicos, más de 30 casas alquiladas en toda la entidad, cientos de autobuses y vehículos “para el acarreo”, miles de gorras, camisetas, lapiceros –incluso Mont Blanc–, encendedores, ceniceros y salarios -de mil a tres mil pesos mensuales- para los 30 mil “promotores del voto” que, según el tricolor, darían el triunfo a su candidato “por tres a uno” sobre López Obrador.

Según las cuentas de Rodríguez Prats, el gasto de la campaña de Roberto Madrazo superaba, a tres meses de iniciada, “los 200 millones de pesos”, en tanto que López Obrador la calculaba “en 300 millones”.

Los símbolos patrios no se salvaron de ser utilizados en la campaña del PRI. En edificios y puentes peatonales se colocaron gigantescas banderas que ondeaban con la fotografía de Roberto Madrazo al centro, en lugar del águila y la serpiente.

El PRD pretendió denunciar los hechos por ultraje de los símbolos patrios ante la Procuraduría General de la República, pero la demanda no fue aceptada. En seguida, la presentó ante el CEE; le fue admitida pero el organismo electoral la congeló, igual que la del PAN por el rebase del tope campaña.

En tres monitoreos a la prensa escrita y electrónicos, principalmente de televisión, el Codehutab documentó que los medios informativos de Tabasco favorecían ampliamente al candidato del PRI con proporciones de 60% y hasta 80% de sus espacios sobre los abanderados de la oposición.

La Comisión de Radio y Televisión de Tabasco (Corat, ahora Televisión Tabasqueña, TVT), propiedad del gobierno estatal, tenía destinado un equipo completo de reporteros y camarógrafos para la campaña de Madrazo, mientras que los candidatos de oposición sólo eran  mencionados esporádicamente en sus noticiarios.

Ante el calentamiento del proceso electoral, el PRI comenzó una intensa campaña publicitaria “por la paz”. Un ejército de priistas colocó moños blancos en puertas de casas y negocios, al mismo tiempo que se organizan marchas en defensa “de la paz”.

Igualmente, se distribuían miles de volantes, sobre todo en comunidades rurales, donde supuestas organizaciones civiles alertaban sobre “la violencia del PRD”, que quería “ensangrentar el país con la guerra”.

López Obrador acusó a Roberto Madrazo de ser autor intelectual de “la guerra sucia” contra el PRD porque, recordó, “hizo lo mismo en Tabasco en 1988 como presidente del PRI”.

Y denunció que “250 mapaches electorales” operaban ya en Tabasco para el fraude. Reveló que sus madrigueras eran más de 20 “casas de seguridad” en toda la entidad y que se hospedaban en hoteles de cinco estrellas.

El jefe de los “mapaches” era el ahora gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz, operador, con Roberto Madrazo, del fraude electoral en Michoacán en 1992.

En Tabasco, Ulises Ruiz había dado “el visto bueno” a funcionarios electorales municipales y distritales, en complicidad con el presidente del CEE, Gonzalo Quintana Giordano.

DERRUMBE DEL MECENAS

En septiembre, dos meses antes de las elecciones del 20 de noviembre, una inesperada decisión de la secretaría de Hacienda tambaleó la campaña de Madrazo.

La dependencia anunció que el presidente del Grupo Cremi-Unión, Carlos Cabal Peniche, había cometido fraudes multimillonarios y que el Banco Unión sería intervenido.  El banquero, con orden de aprehensión, se dio a la fuga.

Acompañante habitual de funcionarios públicos y de candidatos del PRI, Cabal Peniche estaba convertido en un poder paralelo en Tabasco. Todo lo compraba y… todo lo corrompía.

Invitado de honor en informes y eventos importantes de los gobernadores Salvador Neme y Manuel Gurría; acompañante obligado de los candidatos presidenciales del PRI, Luis Donaldo Colosio y Ernesto Zedillo; cabeza del Grupo Empresarial del Sureste al que personalmente invitó el secretario de Hacienda, Pedro Aspe, para que comprara el BCH, Cabal a sus 37 años era entonces el empresario consentido.

Hizo sus socios a políticos y con su poder económico y su capacidad de gestoría apoyaba a candidatos del tricolor para la presidencia de la República y gubernaturas.

Factor decisivo en el desarrollo de la entidad, sus empresas, sobre todo Fresh Del Monte y Platanera San Carlos, daban empleo a miles de personas. Sus inversiones movían la economía tabasqueña.

Sin embargo una vez que le fue cortada la cabeza por quien lo invitó a comprar el BCH y huyó, pocos querían saber de Cabal. Muchos, lo negaron.

Uno de ellos fue Roberto Madrazo. Tras la fuga del mecenas de su campaña, el candidato del PRI al gobierno de Tabasco anunció que se iba de vacaciones una semana al Distrito Federal.

Al retornar, negó todo vínculo con Cabal y que estuviera apoyando su campaña. También rechazó que la casa que ocupaba como cuartel de campaña fuera propiedad del prófugo banquero.

“Estas oficinas, antes de ser rentadas, fueron ofrecidas al público en general mediante anuncios en los periódicos por conducto de la Inmobiliaria Escos, que nada tiene que ver con Carlos Cabal, y se rentó mediante el contrato público 5780, el cual es absolutamente legal y registrado ante notario público”, refutó el candidato priista.

Sin embargo, ante el escándalo, Roberto Madrazo ordenó ponerse al “corriente” en la renta de la casa de campaña. El 12 de septiembre, el CDE del PRI extendió el cheque número 95481 -por 99 mil pesos- a nombre de la empresa Transportación Sureste Multimodal S.A de C.V., por concepto de “pago de renta correspondiente a seis meses del 15 de abril al 15 de septiembre de 1994, oficinas de casa de campaña ubicadas en Plutarco Elías Calles 515”, de acuerdo a la póliza del referido cheque.

El documento revelaba que el PRI había rentado la residencia de Cabal desde abril, dos meses antes que Madrazo fuera destapado candidato a la gubernatura.

Recibos del mes de junio de 1994, expedidos por Teléfonos de México y la Comisión Federal de Electricidad, a nombre de la sociedad mercantil “Inmobiliaria Cabal”, confirmaban la identidad del propietario del inmueble.

“Inmobiliaria Cabal, S.A de C.V.,” estaba conformada por Carlos Efraín de Jesús Cabal Peniche, Carlos Cabal Mérito (padre), Luis Cabal Mérito (tío), María del Carmen Mézquita Ochoa (secretaria) y Luis Campillo Ortiz, según la escritura pública número 2265 del 18 de marzo de 1988.

Para evitar ser vinculado con Cabal, Madrazo ordenó que el contrato de arrendamiento se hiciera a nombre de Transportación Sureste Multimodal –también empresa del banquero– y no de “Inmobiliaria Cabal”.

No sólo Madrazo desconocía a Cabal. El presidente del CEE, Gonzalo Quintana, canceló varias citas con los reporteros para evadir el tema. No acudió a sus oficinas por más de una semana y cuando por fin se le localizó a puerta de su negocio de componentes eléctricos, se echó a correr.

El secretario de Gobierno, Enrique Priego Oropeza, respondió que el gobernador Manuel Gurría no tenía “nada que ver”  con Cabal.

“Compraba propiedades, terrenos. La gente corría detrás de él para venderle sus cosas. Cabal era adorado por la sociedad tabasqueña. Un compadre mío le vendió su rancho y yo le dije que cómo había traicionado su origen ranchero y a sus muertos. Me explicó que no tuvo más remedio, que le había lanzado una cifra, convencido de que no la iba a aceptar, y Cabal le dijo: mañana nos vemos con el notario”, relató el candidato panista Juan José Rodríguez Prats.

“Era la euforia y comenzó la especulación acerca del origen de la riqueza de Cabal y se decía que era de políticos, del narcotráfico, de extranjeros. Sin embargo, todos corrían a venderle. Entrelazó sus negocios con el poder político”, afirmó.

La caída de Cabal, “se debió a un ajuste de cuentas”, consideró por su parte Andrés López Obrador, abanderado del PRD.

Explicó:

“El secretario de Hacienda, Pedro Aspe, sabía muy bien quien era Cabal. Antes de que licitara el banco BCH, se reunió en Villahermosa con Cabal Peniche y los gobernadores de Chiapas, Campeche, Tabasco y varias decenas de inversionistas, a los que invitó a participar en la compra. Desde entonces todo mundo supo que la licitación iba a ser una mera formalidad y que se iba a entregar a Cabal. Aspe no tenía porque reunirse con los interesados antes de la convocatoria”.

Sus socios y ex mandatarios de Tabasco y Quintana Roo, Mario Trujillo García y David Gustavo Gutiérrez Ruiz, desaparecieron. Arturo González Marín, secretario de Finanzas del gobierno de Leandro Rovirosa Wade, tampoco dio la cara en varias semanas.

UN CADÁVER EN EL CLÓSET

Al escándalo de Cabal, se sumó la misteriosa muerte de un guardia de Roberto Madrazo. La medianoche del domingo 6 de noviembre, el policía Eddy Wiliams Arias Gallegos, de 28 años de edad, fue hallado muerto. Su cuerpo, con una balazo en la cabeza, se encontraba en un  Volkswagen estacionado frente a la residencia particular del candidato priista, en la calle Caoba del Fraccionamiento Framboyanes.

La mayoría de la prensa tabasqueña silenció el hecho. Faltaban 14 días para las elecciones. Sólo el diario La Verdad del Sureste informó ampliamente del hallazgo y, posteriormente, siguió y dio cobertura al caso.

Wiliams era miembro del selecto Grupo Cien de la Dirección de General de Seguridad Pública el Estado (DGSPE), encargado de vigilar y proteger la seguridad del candidato priista.

A un costado del cuerpo de la víctima se encontraron dos pistolas: una tirada en el piso del vehículo y otra fajada al cinto del occiso. El Volkswagen estaba adscrito a la dirección operativa de la DGSPE.

Todavía no se enfriaba el cadáver cuando la DGSPE difundió un boletín para informar que “en forma accidental, Arias Gallegos se quitó la vida de una balazo en la cabeza, en los momentos en que se encontraba solo y aprovechando que sus compañeros de trabajo habían descendido del vehículo durante unos minutos”.

De inmediato, expertos en criminalística descartaron -“por sus características”- que Wiliams se hubiese “suicidado” como afirmaba la DGSPE.

Señalaron que la versión de la corporación policiaca era contradictoria al mencionar que se quitó la vida “en forma accidental”, y que a la vez “aprovechó” que se encontraba solo; además, que era muy difícil que una persona derecha se disparara en el lado izquierdo de la cabeza.

El peritaje emitido por la procuraduría general de Justicia estableció que el fallecimiento de Wiliams “fue accidental”, pues había accionado el arma “que portaba”.

Informó que la prueba de rodizonato de sodio practicado al cadáver, “resultó positivo, al detectarse residuos de plomo y bario”.

Paúl Ventura Morales y Williams Ricárdez Olivares, compañeros de Eddy Wiliams el día de su muerte, fueron arrestados e incomunicados.

Una semana después del “suicidio”, la viuda Norma del Carmen Morgas López denunció en el diario La Verdad del Sureste que “gente” de Roberto Madrazo asesinó a su esposo porque “sabía demasiado”; que ya lo habían intentado matar  días antes y que no pudo suicidarse porque la pistola que portaba no funcionaba, incluso, el día del “suicidio”, ella tenía en su poder el seguro del arma.

La siguiente es la entrevista que la señora Morgas ofreció al reportero José Juan Vázquez, publicada en el mencionado periódico el 13 de noviembre de 1994:

—“No se mató solito, lo mataron”, afirmó tajante a La Verdad del Sureste, la viuda del integrante del guardia personal de Roberto Madrazo Pintado, Nora del Carmen Morgas López.

“Si lo que querían era matarlo, ya lo consiguieron, entonces no hay motivos para que nos mantengan vigilados”, denunció la esposa del oficial Eddy Williams Arias Gallegos, quien fue hallado muerto el domingo 6 de noviembre, en los alrededores del domicilio particular del candidato priista a la gubernatura.

“Externó que quienes asesinaron a su esposo fue la misma gente de Madrazo Pintado, pues sabía demasiado y era el encargado de vigilar la casa del candidato.

“Entrevistada en su domicilio, en compañía de sus dos menores hijos, Morgas López dijo que “la versión que me dieron, fue que se quitó la vida accidentalmente”.

-“¿Usted cree eso?, preguntó el periódico de la sociedad civil.

-“No, no se mató solito, lo mataron; pues la pistola que portaba era de su propiedad y no servía, es más, yo tenía el seguro ese día.

“El 30 de octubre, recordó, lo intentaron matar por primera vez en la colonia Casa Blanca; “eso me lo comentó personalmente después de bajar muy espantado de un taxi”.

“Nora del Carmen Morgas López, denunció, por otra parte, que el día en que fue ultimado Arias Gallegos (6 de noviembre), fue presionada por funcionarios de la DGSPE.

“Me exigieron que no llorara y que negara toda información a los reporteros… como no podían pararlos, me intimidaron y me encerraron en un cuarto”, añadió.

“Morgas López relató que Eddy Wiliams Arias quien presentaba servicios especiales al candidato del PRI Roberto Madrazo Pintado, estuvo con ella a primeras horas del día en que “se suicidó”.

“Me dijo que le alistara ropa para ir al gimnasio, después de su trabajo. Luego no tuve más información de él, hasta que me llamaron para decirme que había muerto”.

-“No entiendo por qué los funcionarios de la Procuraduría (PGJE) me tienen entretenida, le dan vuelta al asunto, no quieren informarme nada del caso de mi marido… lo que están cometiendo conmigo es una injusticia”, manifestó con tristeza.

“Hoy fui a la Dirección General de Seguridad Pública del Estado, a donde estaba asignado mi esposo, para platicar con sus compañeros de trabajo, los mismos con quien estuvo el día en que lo mataron, pero me informaron que estaban en servicio; más no los vi”, aseveró.

“Cabe hacer mención que la última información que se tiene de Paúl Ventura Morales y Williams Ricarde Olivares, según el comunicado publicado ayer en La Verdad del Sureste, es que los tienen arrestados e incomunicados hasta que acepten renunciar y abandonar el estado.

“¿Prestaba su marido servicios a Roberto Madrazo?

—“Sí, era quien cuidaba su casa. Pertenecía a la coordinación de “informadores” de Seguridad Pública

“¿Quién pagó los gastos de su sepultura?

—“Los gastos fueron pagados por el ISSET, pues hasta el momento no nos han indemnizado.

“¿Cuál es su condición económica?

—“Quedé completamente desamparada, sin casa y con dos hijos, Orlando y Lidia Esther Arias Morgas, los dos menores de edad… hoy por la mañana me presenté a cobrar el salario de mi esposo, me dieron 59 nuevos pesos y me dijeron que debía 300 nuevos pesos; con esa cantidad difícilmente podré sostener a los niños. Ojalá y me hicieran justicia, porque de todas formas seguiré exigiendo que se investigue a fondo su muerte, pues definitivamente a mi esposo lo mataron, y eso es un hecho, ya que no tenía problemas personales con nadie, puntualizó Nora del Carmen Morgas López”.

Tres días después, en entrevista para el mismo diario,  la señora Morgas relató que un día antes de su muerte, Eddy Wiliams llegó a su casa a buscar una camiseta y salió corriendo porque tenía “que estar pendiente en la casa de Roberto Madrazo”.

Y que cuando su cuñado José Aquiles le avisó que su esposo estaba muerto, se dirigió de inmediato a la residencia del candidato priista:

-“Eran las tres de la madrugada del domingo cuando llegué a la casa de Roberto Madrazo y vi el charco de sangre en la banqueta, de inmediato los guardias se dieron a la tarea de limpiarlo, por eso cuando llegaron más personas ya estaba lavado; luego surgió la versión de que su cuerpo fue hallado en el coche”, relató.

Por su lado, José Aquiles Arias Gallegos, reveló que el cuerpo de su hermano “tenía señales de golpes en la mejilla izquierda y rasguños en la cara, como si antes de morir hubiera tenido una riña”.

Entrevistado también por La Verdad del Sureste, José Aquiles rechazó que Wiliams se hubiera suicidado “accidentalmente”:

-“Eso es mentira. Mi hermano sabía manejar armas desde pequeño, siempre le había gustado, aseguró y afirmó que era natural que las pruebas de rodizonato de sodio salieran positivas, “pues mi hermano estuvo disparando en el rancho de mi abuela el sábado por la tarde, un día antes de su muerte.

-“No descartamos que quienes le quitaron la vida sea gente de Roberto Madrazo…tenemos temor a que no se nos haga justicia, que se congele el caso, pues como estaba al servicio de Roberto Madrazo es obvio que quieren ocultar todo…”.

El 16 de noviembre, la señora Morgas López presentó denuncia ante Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) en contra de la procuraduría general de Justicia y la Dirección General de Seguridad Pública.

En su escrito, acusó a ambas dependencias de conducirse “con falsedad” en relación a la muerte de su esposo, “con intención de proteger la imagen del candidato del PRI, Roberto Madrazo Pintado”.

“Ante las circunstancias que se me presentan, como lo es luchar en contra del aparato gubernamental que me está cerrando las puertas al manejar la muerte de mi esposo como un “suicidio”, me veo en la imperiosa necesidad de recurrir a la CEDH para que me auxilie y garantice mis derechos, ya que la muerte de mi esposo no debe quedar impune”, exigió la viuda de Eddy Wiliams.

La señora Morgas demandó que se practicaran de nueva cuenta todas y cada una de las diligencias realizadas sobre la muerte de Eddy Wiliams, se citara a las personas que intervinieron en ellas en los primeros momentos en que sucedieron los hechos y se esclareciera plenamente y conforme a derecho la muerte de su esposo.

La CEDH, a cargo de Marcos Heberto Buendía Cadenas, tío de Ángel Augusto Buendía Tirado, coordinador de campaña de Roberto Madrazo, recibió la queja e inició una amplia y bien documentada investigación que echó por tierra la teoría del “suicidio”, como falsamente pregonaba el gobierno de Manuel Gurría para proteger a su primo Roberto Madrazo.

El titular de la CDEH emitió la recomendación 045 al procurador de Justicia, Andrés Madrigal Sánchez y el director de Averiguaciones Previas, Óscar Hernández Carbonell, en la que la que se revelan graves irregularidades y franca complicidad de peritos, médicos legistas y agentes de ministerios públicos durante las investigaciones .

De entrada, el perito químico adscrito a la dirección de Averiguaciones Previas encontró que las dos armas – una pistola 038 marca Smith y Wesson y otra Geisher tipo escuadra, calibre 9 milímetros- encontradas dentro del Volkswagen en el que fue hallado el cuerpo de Wiliam, fueron disparadas, pues ambos cañones tenían partículas de plomo y bario.

En el análisis químico toxicológico practicado a la víctima no se encontró alcohol ni drogas. En el rastreo criminalístico al Volkswagen, se localizó “un embarramiento hemático de veinte centímetros de ancho por treinta centímetros de largo, en forma vertical, sobre la vestidura de vinil del interior de la puerta del lado izquierdo, en su parte media y por debajo de la cadera del mismo lado”.

También se tuvieron a la vista “unas pequeñas manchas localizadas en la parte posterior del asiento delantero izquierdo, así también se localizaron en la parte media del embarramiento hemático dos pequeños fragmentos del sistema óseo”.

“…en base al embarramiento al parecer hemático localizado en la portezuela izquierda del coche, y a la ausencia de indicios en el resto del interior del vehículo, es como se concluye que los hechos sucedieron afuera del vehículo antes mencionado”, reveló la recomendación 045 de la CEDH y abundó:

El peritaje criminalístico al interior del Volkswagen –que se pretendió realizar a las 22:35 de la noche– no se pudo realizar “debido a que dicho vehículo fue trasladado rápidamente del lugar de los hechos hasta el retén de la Policía Judicial del Estado, por órdenes del Director de esa misma corporación policiaca, motivo por el cual no se pudo determinar la posición del hoy occiso en el momento de recibir un impacto de proyectil disparado por arma de fuego”.

En la prueba de harrison practicada a las manos de  Wiliams para saber si había disparado armas de fuego, la izquierda dio positivo a bario y plomo y la derecha negativa; en tanto que su compañero de guardia, Paúl Ventura Morales, la dio positivo en la mano derecha.

Este declaró que acompañado de Eddy Wiliams y su otro compañero, Wiliams Ricárdez Olivares, Comandante del Grupo, llegaron al filo de las 11:30 de la noche a la residencia de Roberto Madrazo.

Ahí se encontraron a otros compañeros a bordo de un vehículo marca Spirit Chrysler. El declarante iba sentado en el asiento trasero, en el delantero Ricárdez Olivares y al volante Eddy Wiliams.

Mientras Wiliams se quedaba en el vehículo, los otros dos bajaron para platicar con los policías del carro Spirit. A los 15 minutos escucharon una detonación:  ¡ya se le fue el tiro a ese cabrón!, exclamaron.

Corrieron y encontraron el cuerpo de Wiliams tirado sobre el pavimento boca arriba “con abundante sangre en la cara, con un arma Smith Wesson calibre 38, propiedad del Gobierno del Estado”, relató Paúl Ventura y continuó:

“Debajo del cinturón del lado derecho pudimos apreciar otra arma de la cual desconoce su marca, tipo escuadra propiedad del occiso, toda vez que dicha arma la ha traído desde hace aproximadamente dos meses, misma pistola que no tenía cargador y él siempre la cortaba y le metía cartucho sujetándola con la mano izquierda y con la mano derecha le metía cartucho…”

La declaración de Ricárdez Ventura coincidió con la de su compañero Paúl Ventura, pero la CEDH observó que al ratificar ambos que Wiliams utilizaba la mano derecha para cargar el arma e ingerir alimentos, en tales circunstancias resultaba “inaceptable la hipótesis del suicidio si se toma en cuenta que el agente de Tercera, Eddy Wiliams Arias Gallergos, era diestro, y que la trayectoria de la bala fue de adelante hacia atrás, de abajo hacia arriba y de izquierda a derecha…”.

Al análisis de la CEDH no escapó que la prueba de rodozinato de sodio efectuada al agente Paúl Ventura “resultó positivo a plomo y bario en ambas manos”, de la misma manera que la mano izquierda de Eddy Williams.

“El peritaje en balística produjo como dato esencial que habiéndose practicado en las pistolas encontradas en el lugar de los hechos arrojó un resultado positivo para ambas, por lo que se concluyó que ambas armas si fueron disparadas, lo que se comprobó mediante la prueba de Harrison”, estableció el organismo defensor de los derechos humanos en su recomendación y agregó:

“En el caso a estudio esta Comisión Estatal de Derechos Humanos considera necesario que de acuerdo con el análisis de las evidencias efectuadas en la inspección ocular y fe ministerial del cadáver en lo referente a la ubicación de los orificios de entrada y salida que siguió el proyectil disparado por arma de fuego, relacionándolo con la declaración de los agentes de Seguridad Pública comisionados con el ahora occiso el día de los hechos, quienes afirman que el extinto utilizaba la mano derecha para el manejo del arma, y que la pistola revólver, cuando se encontraba en el suelo ya sin vida la tenía del lado derecho de la cintura, lo que corrobora que el extinto usaba el arma con la mano derecha, además que el casquillo percutido se encontraba afuera del automóvil, según indica la inspección ocular y fe ministerial practicada, pudiéndose pensar con esto, que el disparo fue hecho desde afuera; razón por lo que este organismo estima necesario la práctica de la reconstrucción de todos y cada uno de los hechos, arrojados por las investigaciones, dado que existe marcada incongruencia, ya que se antoja difícil aceptar la versión de que Eddy Williams Arias Gallegos pudiera haberse disparado con la mano derecha si se toma en cuenta tales evidencias que indican lo contrario”.

Por lo anterior, la CEDH estimó necesario que Ventura Morales ampliara su declaración para ser cuestionado “respecto al resultado positivo de la prueba de Harrison en la mano derecha”, y que se realizara el rastreo criminalístico del vehículo en el que sucedieron los hechos y en el lugar de los mismos, “a efecto de que los peritos en la materia puedan precisar la posición del hoy occiso al momento de recibir el impacto del proyectil disparado por arma de fuego”.

Asimismo, que se pidiera informes al director de la Policía Judicial del Estado “respecto a la razón por la que suspendió de manera intempestiva el rastreo criminalístico y que rinda también declaración al representante social conforme a derecho”.

Finalmente, la CEDH demandó que el Ministerio Público correspondiente procediera “a la reconstrucción de los hechos acaecidos el seis de noviembre de mil novecientos noventa y cuatro en el que perdiera la vida el C. Agente de Seguridad Pública Eddy Williams Arias Gallegos”.

El gobierno de Roberto Madrazo aceptó la recomendación de la CEDH pero nunca profundizó en las investigaciones.

La muerte de Eddy Williams quedó impune.

LA MISMA RECETA: FRAUDE ELECTORAL

Envuelta la campaña madracista en una vorágine de escándalos, denuncias de inequidad y cuestionamientos sobre el origen del dinero derrochado, el 3 de noviembre, 17 días antes de las elecciones, el secretario de Finanzas del CEN del PRI, Oscar Espinosa Villarreal, arribó a Villahermosa.

El ex regente capitalino presidió una reunión con el Comité Estatal de Financiamiento y la organización “Fuerza Ciudadana”, encabezados por destacados empresarios tabasqueños.

El propósito, aclaró Villarreal, era dejar “en claro” el origen de los recursos que Roberto Madrazo gastaba en su campaña y rechazar todo vínculo con el ex banquero Carlos Cabal Peniche, prófugo de la justicia desde tres meses atrás.

Para “aclarar” las finanzas, Espinosa Villarreal entregó al Comité Estatal de Financiamiento un cheque por 800 mil pesos y otro por 500 mil, un millón 300 mil pesos en total, para darle “el último empujón” a la campaña del abanderado  priista.

En el acto, Espinoza Villarreal puso al CDE el PRI como vanguardia “por su seriedad, organización, método y sistema para recaudar fondos”, pero sobre todo,  “por su capacidad de convocatoria para organizar nuevas modalidades de financiamiento”.

Posteriormente, entregó reconocimientos a empresarios que destacaron en sus “aportaciones” a la campaña de Madrazo:

Los constructores Francisco Rubio y Manuel Santandreu Hernández; el dirigente de la Unión Ganadera Regional de Tabasco, César Fernández y Sergio Cruces Galán, líder de “Fuerza Ciudadana” y concesionario de la agencia automotriz “Chevrolet”.

Aunque no alcanzaron “reconocimientos”, en primera fila se encontraban los ex gobernadores de Tabasco y Quintana Roo, Mario Trujillo y David Gustavo Gutiérrez Ruiz.

Tres días después, Madrazo anunció el retiro de toda su publicidad de los medios de comunicación para, afirmó, “fortalecer la civilidad y dar mayor equidad a la competencia electoral, 14 días antes de celebrarse los comicios”.

El domingo 13 de noviembre, Andrés Manuel López Obrador cerró campaña ante más de 40 mil tabasqueños que  atiborraron la Plaza de la Revolución.

Acompañado del dirigente nacional del PRD, Porfirio Muñoz Ledo, de la senadora Irma Serrano y de la diputada federal, Rosario Ibarra de Piedra, el candidato propuso un gobierno austero, sobrio y honrado, con niños y ancianos como “únicos privilegiados, no los políticos corruptos, ni contratistas serviles y mañosos”.

Dos días después, Madrazo cerró campaña en el parque La Choca ante unos 30 mil priistas y burócratas de todo el estado. El dirigente nacional del tricolor, Ignacio Pichardo Pagaza y los ex gobernadores Mario Trujillo y Leandro Rovirosa Wade, encabezaron el acto.

El candidato priista advirtió que no permitiría que la elección se contaminara “con intereses de grupos ni trampas de nadie”; que la voluntad del pueblo no estaba sujeta “a las reglas del mercado político” y que no habría “un solo voto negociado” en Tabasco.

Cuatro días antes de los comicios, observadores de Alianza Cívica hicieron público un informe “de compra y coacción del voto”.

En su reporte, denunciaban que el PRI y el gobierno estatal había montado “impresionante operativo” para influir directa e indirectamente en las elecciones.

Detallaron que en 12 de los 17 municipios de Tabasco constataron el condicionamiento de la entrega de programas oficiales a cambio de votar por el PRI, principalmente en becas, créditos para viviendas y apoyos al campo.

A su vez, López Obrador cuestionaba el “priismo” del 95% de los observadores electorales inscritos en el CEE,  encabezados por el Sindicato de Trabajadores de la Educación (SNTE), el Movimiento por la Certidumbre (MOCE), Coparmex, Cruzada Democrática Nacional por el Sufragio Efectivo, Frente Mexicano pro Derechos Humanos e Instituto de Estudios para la Transición Democrática.

A estas seis agrupaciones pertenecían la mayoría de los tres mil 233 observadores que vigilarían las mil 744 casillas que se instalarían en la jornada electoral. Por el otro lado estaba Alianza Cívica y el Comité de Derechos Humanos de Tabasco (Codehutab) con 122 observadores, a quienes el PRI tachaba de “perredistas”.

El 17 de noviembre, el gobernador Gurría Ordóñez impuso al priista José Antonio Ovis Pedrero en la Fiscalía Especial para Atención de Delitos Electorales “no para castigar a delincuentes electorales sino para enjuiciar a la oposición”, protestó la diputada federal perredista, Julieta Uribe Caldera.

En víspera de los comicios del 20 de noviembre, Roberto Madrazo y López Obrador fueron entrevistados por el diario La Jornada.

El perredista reiteró que se venía “otro fraude electoral” y que ante la advertencia de que la estabilidad de Tabasco pasaba por la democracia, el gobierno federal ofreció elecciones limpias, pero que en la práctica no se estaba dando.

Por su lado, Roberto Madrazo ofreció no permitir “que el cáncer de la corrupción que ha afectado a la sociedad tabasqueña aparezca en el próximo gobierno”.

Sostuvo que quien confundiera “los negocios con la política” no tendrían nada que hacer en su administración; que no tenía “familiares, amigos ni compadres” en el órgano electoral y que para la conformación de su gobierno no tenía compromisos “que me aten a un grupo político o económico”.

Sobre las acusaciones de derroche en su campaña, dijo que las denuncias opositoras eran parte de “una estrategia política”; que las cifras manejadas por el PRD y PAN eran “temerarias” y exigió que se las comprobaran.

En ese escenario de inminente confrontación, llegó la jornada electoral del 20 de noviembre. Y las primeras turbulencias por la “caída del sistema”, como en la elección presidencial de 1988.

El Programa de Resultados Electorales Preliminares del Estado de Tabasco, conocido como PREPET, sufrió tres apagones entre el 20 y el 21 de noviembre. Por lo menos dos “campos” nuevos de información fueron detectados cuando regresó la energía eléctrica.

Y peor aún, en el último apagón, cuando las pantallas registraban información con el 85.1% de las casillas computadas, para la elección de gobernador, el PRI llevaba 254 mil 990 votos y el PRD 169 mil 620. El PAN, con su candidato Juan José Rodríguez Prats, apenas llegaba a 11 mil 219 sufragios. El resto de los seis candidatos, entre todos, no representaban ni siquiera el uno por ciento de la votación total.

Para cuando las pantallas volvieron a encenderse, el programa registraba solamente el 83.77% de las casillas computadas… pero la votación había crecido: el PRI tenía 260 mil 032 votos, el PRD 175 mil 632 y el PAN 11 mil 315.

El PREPET se calló definitivamente con información de sólo mil 588 de las casillas computadas, equivalentes a 91.06% del total, a las 6 de la mañana del martes 22… y la votación había bajado: el PRI se quedó con 251 mil 162 votos, el PRD con 169 mil 349 y el PAN con 11 mil 308.

La Convención Estatal Democrática –integrada por varias organizaciones civiles- registró “más de tres mil irregularidades” en la jornada electoral.

Las elecciones en Tabasco fueron “una perfecta farsa implementada por el PRI-gobierno para aparentar unas elecciones libres que nunca se dieron”, juzgó Alianza Cívica y el Codehutab.

Con todo, el PRD ganó cuatro de 17 presidencias municipales y dos diputaciones de mayoría, lo que representaba las primeras derrotas oficiales del PRI en la historia del estado.

Con actas en las manos, López Obrador descalificó y desconoció la elección. Aseguró que podía demostrar que el 70% del cómputo de los votos no cuadraba. Los representantes del PRD impugnaron mil 100 de las mil 744 casillas que se instalaron en todo el estado, que equivalía al 63%.

“El proceso está marcado por la iniquidad. Las pruebas son del dominio público: el candidato del PRI siempre utilizó los recursos del gobierno para su campaña; el gobernador del estado se dedicó a apoyarlo, pues hay entre ellos una relación estrecha por ser primos y pertenecer al mismo grupo político. PRI y gobierno en Tabasco se nutrieron y alimentaron mutuamente. Ellos controlaron los medios de comunicación, y seleccionaron y designaron a los funcionarios electorales”, protestó el candidato del PRD.

“Hay elementos jurídicos para declarar no válidas las elecciones. Mil 100 impugnaciones es bastante. Pero no sólo es lo cuantitativo: Hay dos causales que fácilmente pueden probarse: las cifras en actas no cuadran, es decir, por error o dolo, el cómputo fue mal hecho; la otra es la sustitución de funcionarios de casilla sin la formalidad de la ley, y aquí se reemplazó a muchísimos ni siquiera con sus suplentes, sino con gente que no estaba acreditada para participar en esa calidad durante el proceso. Con esas dos causales, cuando ocurren en 20% de las casillas, en estricto apego a derecho, es más que suficiente para anular la elección. Aquí estamos hablando de más de 50% de las casillas donde ocurrieron estas ilegalidades”, resumió.

Al día siguiente de los comicios, López Obrador entregó a la prensa un casette con grabación de llamadas telefónicas interceptadas a Roberto Madrazo en diálogo con el delegado del CEN del PRI y senador, Salvador Sánchez Vázquez; y el delegado regional, Pedro Vázquez Colmenares, quien recientemente había dejado la dirección del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen).

En la conversación, Madrazo instruye a Sánchez Vázquez que ordene al presidente estatal del PRI, Pedro Jiménez León, para que a partir de la una de la tarde “active” la estructura de “promoción del voto”, a fin de sacar a votar a la gente ante la asistencia “moderada” en las urnas.

Posteriormente, Vázquez Colmenares avisa a Sánchez Vázquez que Jiménez León ya había “activado” la “promoción del voto”.

Las intercepciones telefónicas las hizo el entonces diputado federal, Octavio Romero Oropeza, a través de un scanner.

ÉXODO Y TRAGEDIA

El 22 de noviembre, López Obrador anunció la “Caravana por la Democracia” para exigir que se limpiara o anulara la elección. El objetivo era llegar a la Ciudad de México antes del primero de diciembre, día de la toma de posesión de Ernesto Zedillo de la presidencia de la República.

“Vénganse preparados con dos mudas de ropa, una cuchara, un vaso, una pelota de pozol y una bendición”, pidió el candidato perredista a sus seguidores.

Roberto Madrazo replicó que la caravana representaba una vieja receta “que ya no funciona” y que su posición era irreductible: “gané la elección y voy a gobernar”, reiteró.

Respecto a las grabaciones exhibidas por López Obrador para activar la “promoción del voto”, respondió:

—“Me sorprende que ahora se dedique al espionaje y no a la política. Lo que se puede oír en esa grabación no tiene ningún sesgo de actitud ilícita. Son simplemente conversaciones en torno al programa de promoción del voto que fue público y que responde a la estructura organizacional de mi partido”.

El perredista replicó que con esa declaración, Madrazo se convertía “en delincuente electoral confeso”, puesto que el Código Electoral de Tabasco prohibía hacer proselitismo el día de la jornada electoral.

Así, con el 98.7 por ciento de las casillas computadas, en las que el PRI sumaba 296 mil 212 votos contra 197 mil 859 del PRD y 13 mil 74 del PAN, el 24 de noviembre salió la “Caravana por la Democracia” con López Obrador y su esposa Rocío Beltrán al frente.

Previamente, el abanderado perredista entregó a la prensa nueve casetts más con conversaciones de Madrazo con Vázquez Colmenares hablando –el día de la jornada electoral- de “promoción del voto”, “cortes de caja”, llamadas al  gobernador Gurría Ordóñez y envío de información “al doctor Zedillo, Pichardo y María de los Ángeles”.

También de “echarle la caballería” al PRD, reportes de preocupación por la baja votación, recomendación a promotores del voto para entrarle “al conteo rápido independientes” y amenazas de no pagar “lo convenido a quien no lleve las actas” de escrutinio.

El PRI contraatacó presentando demanda penal en contra de López Obrador y el diputado federal, Octavio Romero, por “espionaje telefónico”. La querella la interpuso el dirigente Pedro Jiménez León en la delegación de la PGR.

En ese convulso escenario político, partió de Villahermosa la “Caravana por la Democracia” hacia la Ciudad de México. Tres años atrás, en el primer “éxodo por la democracia” de 1991, salieron 500 perredistas para marchar mil kilómetros.

Ahora sumaban más de tres mil y viajaban en camiones,  coches, camionetas de redilas y cañeras y hasta en sillas de ruedas, como un anciano que, con las piernas mutiladas y bajo un quemante sol de mediodía, empujó vigorosamente su “vehículo” los primeros 10 kilómetros de recorrido a pie.

Terminado ese tramo, abordaron vehículos para dirigirse al municipio de Cárdenas donde, por la noche, López Obrador encabezó un mitin para exigir nuevas elecciones “bajo reglas electorales diferentes, equitativas y justas”, y anunciar que sacaba el conflicto poselectoral de Tabasco “para evitar confrontaciones”.

El júbilo estalló cuando anunció que en Coatzacoalcos se les unirían perredistas veracruzanos que reclamaban triunfos en los comicios municipales del 13 de noviembre.

La caravana llegó a Coatzacolcos con más de seis mil perredistas tabasqueños donde se les unieron dos mil veracruzanos más.

Ahí López Obrador advirtió que la caravana sólo se detendría si se anulaban las elecciones en Tabasco, pues el fraude electoral no solo estaba bien documentado “sino también bien grabado”´.

El sábado 26 de noviembre, la tragedia asomó su rostro en la caravana. Entre Acayucan y San Andrés Tuxtla, cerca de Catemaco, un camión cañero que trasportaba a 60 perredistas se quedó sin freno al descender de una pendiente y se precipitó a un barranco. El saldo: tres muertos y varios heridos.

En San Andrés Tuxtla, consternado, el líder perredista hizo emotivo homenaje y despedida a los caídos “en la lucha por la democracia”: Diego Jiménez Morales, Antonio Hernández Contreras y Andrés García Torres, todos originarios del municipio de Cárdenas.

El domingo 27, mientras la caravana permanecía de luto y reflexión en San Andrés Tuxtla, en Villahermosa el CEE  entregaba la constancia de mayoría al candidato del PRI como ganador oficial de la gubernatura de Tabasco.

Roberto Madrazo no acudió a recibirla. En su lugar asistió el delgado del CEN, Salvador Sánchez Vázquez.

El conteo final de votos dio el triunfo a Roberto Madrazo con 297 mil 365 sufragios. López Obrador sumó 200 mil 87 y el panista Juan José Rodríguez Prats, 13 mil 410.

El lunes 28, la caravana reinició su marcha. La madrugada del martes 29 arribó al Zócalo de la Ciudad de México.

El miércoles 30, víspera de la toma de posesión del presidente Ernesto Zedillo, el secretario de Gobernación, Esteban Moctezuma, hizo contacto con López Obrador para negociar el desalojo del Zócalo, a fin de no obstruir la ceremonia presidencial. A cambio, se abriría de inmediato una mesa de negociación para analizar los conflictos poselectorales de Tabasco y Veracruz.

Los perredistas, como acto de “buena voluntad”, desalojaron el Zócalo para mudarse transitoriamente al Monumento de la Revolución.

El primero de diciembre, mientras Ernesto Zedillo asumía la presidencia de la República, más de 20 mil perredistas de Tabasco, Veracruz, Chiapas, Guerrero, Hidalgo, Estado de México y Distrito Federal  protestan en el Monumento a la Revolución, encabezados por Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo y López Obrador.

El 2 de diciembre, los perredistas volvieron al Zócalo. Ese día, López Obrador entregó al secretario de Gobernación pruebas del fraude en Tabasco y advirtió que si no había solución a su demanda de anular las elecciones, regresarían al estado para bloquear el Palacio de Gobierno y la Cámara de Diputados para impedir “que autoridades ilegítimas lleguen al poder”.

Por la noche, el senador Auldárico Hernández Jerónimo anunció que a partir del 8 de diciembre se bloquearían pozos petroleros en Tabasco.

RESISTENCIA CIVIL CONTRA EL FRAUDE

El 5 de diciembre, alrededor de mil perredistas regresaron a Tabasco. Otro tanto se quedó en al Zócalo en espera de la respuesta del gobierno federal.

Dos días después, López Obrador entregó a Gobernación 362 copias de actas de escrutinio que probaban las irregularidades detectadas en los comicios del 20 de noviembre, aunque, aclaró, eso no significaba que sólo en esas casillas existieron anomalías, pero eran suficientes, de acuerdo a la “cerrada” ley electoral de Tabasco, para anular las elecciones pues rebasaban el 20 por ciento requerido por la ley.

El subsecretario de Desarrollo Político de la secretaría de Gobernación, Luis F. Aguilar, ofreció que en los próximos días habría respuesta a la exigencia de los perredistas tabasqueños.

El 8 de diciembre, inició el bloqueo de pozos e instalaciones petroleras. Comenzaba la “resistencia civil” en protesta por el fraude electoral.

Miles de perredistas, encabezados por el senador Hernández Jerónimo, impidieron el acceso de vehículos y trabajadores de Pemex a sus centros de trabajos. El puerto petrolero de Dos Bocas y el Complejo Petroquímico de Ciudad Pemex, quedaron paralizados.

Ese mismo día, el gobernador electo, Roberto Madrazo, y el mandatario saliente, Manuel Gurría, viajaron a Chiapas para la toma de posesión de Eduardo Robledo Rincón, envuelto también en un conflicto poselectoral encabezado por el luchador social y periodista, Amado Avendaño, ya fallecido.

El presidente Ernesto Zedillo asistió a la ceremonia como invitado de honor. Amado Avendaño, que se quejaba de fraude y exigía que Robledo no asumiera el gobierno, tomó protesta como “gobierno de transición en rebeldía”.

El 9 de diciembre, el Tribunal Electoral de Tabasco (TET) terminó de “limpiar” las cuestionadas elecciones al dictaminar como “improcedentes” los últimos cuatro de los 69 recursos de inconformidad presentados por los partidos políticos, incluido el PRI.

El 85 por ciento de esos recursos los presentó el PRD, el resto el PAN, PT y PRI.

Ante la inconformidad de los perredistas, el presidente del TET, Delio Colomé, respondió con sorna: “son patadas de ahogado”…

En la Ciudad de México, López Obrador y Esteban Moctezuma rompían las negociaciones sobre el caso Tabasco. El secretario de Gobernación le informó que el gobierno federal no consideraba procedente la demanda de anular los comicios del 20 de noviembre.

El ex candidato perredista regresó a Tabasco y el domingo 11 de diciembre se puso al frente de la resistencia civil para impedir que Madrazo tomara posesión el primero de enero.

“Nadie surgido del fraude entrará al Palacio de Gobierno”, advirtió.

Ese domingo, en fría ceremonia, el secretario de Gobierno, Enrique Priego Oropeza, acudió a la Cámara de Diputados para entregar el tercer y último informe de gobierno de Manuel Gurría Ordóñez.

El 12 de diciembre, López Obrador recorrió varios municipios para visitar a quienes mantenían bloqueados  instalaciones petroleras y anunció la “toma de Villahermosa”,  para impedir la entrada de Madrazo al Palacio de Gobierno.

La noche del 13 de diciembre, la Cámara de Diputados, erigida en Colegio Electoral, declaró gobernador constitucional a Roberto Madrazo para el periodo del uno de enero de 1995 al 31 de diciembre del año 2000.

El dictamen de la Comisión Calificadora de Asuntos Electorales fue aprobado por 24 diputados, en su mayoría priistas.

El coordinador parlamentario del PRD, Alberto Pérez Mendoza, calificó el triunfo de Madrazo como “ilegal y moralmente imposible”, y acusó a los órganos electorales de “auténticas secretarías del fraude del PRI”. .

El diputado y secretario de Acción Electoral del PRI, Manuel Andrade Díaz, replicó que el PRD quería “incendiar Tabasco”; tachó de “vampiro tabasqueño” a López Obrador y pontificó que las elecciones habían sido “limpias” y sus resultados “contundentes e irrebatibles”.

La euforia priista no duró mucho. Esa misma noche el presidente Ernesto Zedillo instruyó a su secretario de Gobernación establecer “comunicación inmediata” con el PRD para analizar los conflictos poselectorales de Tabasco, Chiapas y Veracruz.

Sin embargo, al día siguiente, los perredistas se toparon con la represión. Policías de la Judicial Federal y estatal, así como antimotines del “Grupo 100”, desalojaron violentamente y arrestaron alrededor de 80 bloqueadores de instalaciones petroleras, en los municipios de Comalcalco y Centla.

A su vez, el gobernador Manuel Gurría ordenó instalar rejas metálicas alrededor del Palacio de Gobierno ante la amenaza de impedir que su primo ocupara la silla que dejaría en breve.

López Obrador protestó, visitó a los detenidos, se asumió como el único “autor material e intelectual” de la resistencia civil y anunció que ésta seguiría aunque todos fueran a la cárcel.

“Que se preparen porque miles iremos a la cárcel. Que sigan creando más celdas. Roberto Madrazo no gobernará:  el triunfo del PRI es moralmente imposible en Tabasco”, insistió.

El 16 de diciembre, 20 diputados del PRI, siete del PRD y dos del PAN, tomaron protesta como miembros de la LV legislatura que entraría en funciones el primero de enero de 1995.

La nueva bancada priista era liderada por Pedro Jiménez León, quien, ese día, fue sustituido de la dirigencia estatal del PRI por el también diputado, Nicolás Haddad López.

El 17 de diciembre, Cuauhtémoc Cárdenas, López Obrador y Samuel Villar visitaron en el reclusorio de Villahermosa a los 65 perredistas encarcelados por bloquear pozos e instalaciones petroleras.

Todos eran acusados de acusados de sabotaje, asociación delictuosa, impedir obra pública y obstaculizar el suministro de un producto básico.

Cárdenas acusó al presidente Zedillo de haber dejado en manos del PAN “la acción represiva” en Tabasco, en referencia al procurador panista, Antonio Lozano Gracia.

“¡No nos doblaremos¡”, respondieron los presos ante el líder moral del perredismo.

El 24 de diciembre, López Obrador cenó con los perredistas presos y tres días después convocó a la militancia para concentrarse en Plaza de Armas el día 30, para decidir, “en una gran asamblea”, la tercera etapa “de la lucha por el respeto al voto”.

Al mismo tiempo, más de mil féminas constituían el Movimiento de Mujeres por la Democracia y los diputados del PRI supervisaban el teatro Esperanza Iris, declarado recinto oficial  para la toma de protesta de Roberto Madrazo, prevista para el 31 de diciembre a las 10 de la mañana.

El gobernador electo estaba desaparecido. La última vez que se le vio en público fue en la toma de posesión del gobernador chiapaneco, Eduardo Roblado. El Ejército y policías antimotines ocuparon el Palacio de Gobierno y el teatro Esperanza Iris para la ceremonia de cambio de poderes.

El gobierno estatal y el PRI difundieron profusamente que el presidente Ernesto Zedillo acudiría  como invitado de honor al cambio de poderes en Tabasco.

La decepción llegó pronto. El 29 de diciembre la  presidencia de la República anunció que el Ejecutivo dejaría de asistir a las ceremonias de tomas de posesión de los gobernadores de los estados. El Ejército abandonó el Palacio de Gobierno.

La decisión cayó como agua helada. No obstante el desaire presidencial, esa noche la oficina de prensa del gobernador electo difundió un boletín de prensa para mostrar su “solidaridad” a la postura del Ejecutivo federal, y anunciar que, “a la brevedad posible”, el mandatario realizaría una gira de trabajo por Tabasco “para definir programas federales y compromisos de campaña”.

Ese mismo día salieron libres, bajo fianza, 29 de los 65 perredistas encarcelados por bloquear instalaciones de Pemex.

El 30 de diciembre, López Obrador acudió al aeropuerto a recibir a Cuauhtémoc Cárdenas y al senador Félix Salgado Macedonio. Visitaron a los perredistas que continuaban encarcelados y posteriormente se dirigieron a la Plaza de Armas donde más de cinco mil militantes esperaban su arribo.

Entrada la noche, en asamblea, los perredistas acordaron cerrar el paso a Roberto Madrazo y bloquear los accesos al Palacio de Gobierno, la Cámara de Diputados y el Tribunal Superior de Justicia, ubicados en los alrededores de Plaza de Armas. De inmediato, instalaron campamentos de plástico y cartón.

Por la mañana, habían regresado al Palacio de Gobierno más de 100 policías militares, luego de retirarse ante el anuncio de que el presidente Zedillo no vendría a Tabasco.

La tropa descendió de tres minibuses urbanos y de inmediato se internó en los sótanos del edificio.

El 31 de diciembre, custodiado por centenares de soldados y policías, Roberto Madrazo Pintado tomó protesta como gobernador de Tabasco, sin asistencia del presidente Ernesto Zedillo, vaya, ni siquiera algún miembro de su gabinete. Contra lo que se esperaba, no se produjeron hechos violentos.

En su discurso, el nuevo gobernador pretendió ser conciliatorio, pero también fue amenazante: “no podemos permitir que las pasiones y los intereses de unos cuantos impongan tiempos de incertidumbre y angustia sobre el futuro de muchos”, advirtió.

Los 13 alcaldes priistas asumieron también el poder municipal, pero todos en sigilosas ceremonias, a la expectativa de reiterados anuncios de bloqueos a los edificios. Los cuatro presidentes perredistas hicieron lo propio, sin que hubiera mayores problemas.

La salutación, primera acción del nuevo mandatario, fue realizada a la sombra de un almendro, lejos de los perredistas que bloqueaban el Palacio de Gobierno, cobijado por los apapachos de acaudalados empresarios e incondicionales.

Más tarde, el gobernador y su familia estrenaron la residencia oficial, la Quinta Grijalva. Con una cena recibieron el nuevo año.

En los primeros minutos de 1995, policías militares y antimotines comían, parados, frijoles y sopas en el sótano del Palacio de Gobierno.

Frente a ellos, en las bocacalles, los perredistas degustaban carne de pollo y res, donados por correligionarios, y hasta brindaban con ron y brandy.

A la medianoche, López Obrador recorrió los seis campamentos instalados en las inmediaciones de Plaza de Armas. Posteriormente, cenó dentro del reclusorio con los más de 30 perredistas aún presos.

En el penal, corría el licor. Los guardias sucumbieron a la euforia del nuevo año y bebieron hasta quedarse dormidos. Las rejas quedaron abiertas. Los perredistas decidieron en  asamblea si aprovechaban la oportunidad para huir o quedarse. Optaron por lo último. Despertaron a los guardias para que cerraran las celdas.

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