CONTÁCTANOS
hola@detabascosoy.coom
Sigue nuestras redes sociales
Manap – Kwatak – Joch
Manap, Kwatak o Joch, es una deidad muy temida entre el pueblo yokot'an por representar lo maligno y la muerte.
MANAP, KWATAK, JOCH, dios de la muerte, dia de muertos, yokot'an, chontal, costumbres, usos
18386
page-template-default,page,page-id-18386,theme-bridge,bridge-core-2.6.3,woocommerce-no-js,qode-page-transition-enabled,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,side_area_uncovered_from_content,columns-3,qode-theme-ver-24.8,qode-theme-bridge,wpb-js-composer js-comp-ver-6.5.0,vc_responsive

MANAP – KWATAK – JOCH

ANTIGUA DEIDAD DE LA MUERTE, LAS TINIEBLAS Y EL INFRAMUNDO

Por: El historiador y Cronista Yokot’an de Centla; Plácido Santana Hernández
Correo electrónico: pantanoazul1@hotmail.com

 

En las cosmovisiones de los pueblos originarios, la dualidad es parte esencial de sus creencias, el universo es regido por dos partes que conforman lo negativo y lo positivo, por eso en todas las culturas existe dos formas paralelas que convergen la vida, de esta manera encontramos lo masculino y lo femenino, la noche y el día, el frio y el calor, la abundancia y la escasez, el agua y la tierra, y, sobre todo, la vida y la muerte. Por ello, el politeísmo fue algo común en Mesoamérica, las múltiples deidades eran veneradas por sacerdotes o sacerdotisas que resguardaban la sabiduría ancestral de cada pueblo, y entre esas deidades arcaicas, se encontraba el terrible dios del inframundo o de los infiernos mesoamericanos, que, en cada cultura originaria, adoptaba un nombre propio, pues mientras para los mexicas era Mictlantecuhtli, para los mayas yucatecos era Yum Kimil o Kisín, pero para el pueblo yokot´an de Tabasco, lo conocen con el nombre de Manap, Kwatak o Joch, deidad muy temida por representar lo maligno y la muerte entre los chontales de Tabasco.

Cuentan los ancianos chontales de Centla y Nacajuca, que Manap o joch es una deidad protectora de los ajts´a´taya (hechiceros chontales), es el “mero chuntene´”, es la maldad, mencionan los ancianos con temor y espanto, invocar su nombre en lengua originaria es sinónimo de muerte y miedo, pues solo los ajts´a´taya se atreven porque tienen el poder y la facultad de hacer tratos o convenios con esta deidad que rige sobre la oscuridad, el inframundo y la muerte. Muchos que no hablan la lengua yokot´an, lo mencionan sin saber el significado de esa palabra.

Los hechiceros chontales lo invocan en lengua yokot´an para curar o sanar, pero también para quitar vidas, según la cosmovisión chontal, esta deidad del monte, tiene poder sobre la tierra, el agua, el viento y el fuego por encima de sus “dueños”, a veces se transforma como un charro negro que camina sin temor por las calles oscuras y solitarias de los pueblos en las noches más tenebrosas, en ocasiones se materializa en un animal que se escabulle solitario por los manglares y pantanos, pues a veces lo han visto en forma de una enorme yokochan (nauyaca), un xoch´(lechuza) o un ik´balëm (jaguar negro), causando espanto y terror, pues como se mencionaba, representa lo maligno y la muerte. En otros relatos mencionan que es un viento o un mal aire, un ser invisible que los animales ven y presienten, los perros aúllan al ver su presencia, las aves domésticas lo pueden ver y se exaltan, los caballos se asustan y se niegan a galopar al verlo, relinchando y parando la crin.

Antiguas crónicas mencionan que los ajts´a´taya lo invocaban en el monte, pues a falta de cuevas o cenotes, en Tabasco existían aglomeraciones selváticas a donde se adentraban los hechiceros o chamanes chontales para venerarlo, donde le llevaban ofrendas acompañados de oscuros rituales y sacrificios.  Esta deidad, cuentan los chontales, habla a la perfección la lengua yokot´an, no habla el castellano o español, es el que le da poder a los brujos y brujas, él les da la fuerza para transformarse en animales y causar mal a sus enemigos, les da mucha y larga vida, les da el poder para atraer a hombres o mujeres, les da riqueza a los que lo idolatran pero tienes que hacer un convenio o pacto con él, decían, tienes que entregarle el alma de un familiar muy querido, hacer un sacrificio de ch´ich´ (sangre), pues de lo contrario su ira y enojo es muy grande si no le cumples. Quienes tienen la osadía de hacer un pacto con Manap, se vuelven muy poderosos, pero si no cumples lo prometido, pagas con tu vida esa injuria, aseguran los ancianos chontales.

Hoy en pleno siglo XXI, y con los avances de la ciencia y la tecnología, las nuevas generaciones han olvidado y marginado las antiguas creencias de los pueblos chontales, pero si bien es cierto que con la llegada del conquistador europeo se introdujeron nuevos conceptos religiosos donde el diablo, el demonio o luzbel representa todo lo maligno y la muerte, aún subsiste en la memoria histórica de los yoko yinik tabasqueños la palabra MANAP, que alude a la maldad, a la muerte, y a las cosas perversas del hombre.