CASA DE LOS AZULEJOS

La casa de los azulejos se construyó entre 1885 y 1898 en su primera etapa. La construcción original fue arrendada por don Manuel Ponz y Ardil, en ella funcionaba la botica «La Central» desde 1883, una de las primeras del estado-; José Graham y Ponz edita su tesis profesional en la Escuela Nacional de Medicina y Farmacia en 1892 y poco después establece en la misma casa la farmacia «Ponz y Ardil» que contó con el primer laboratorio de la región.

El matrimonio formado por José María Graham Mc’Gregor y su esposa Rosa María Ponz Álvarez,  de origen campechano, llegan a vivir a San Juan Bautista alrededor de 1890 y adquirieron tres propiedades entre ellas la Casa de los Azulejos a la que remodelaron y modifican hasta convertirla en la más suntuosa de la ciudad. Procrearon seis hijos: José y Juan (químicos), Eduardo y Rafael (tenedores de libros), Manuel (boticario) y Rosa Isabel.

Como don José María era tenedor de libros estableció en la casa una venta de papelería y libros, esa área es donde se encuentran hoy la subestación eléctrica y los baños públicos en la planta baja.

Casa de los Azulejos en 1900.
Damas observando un desfile del 16 de Septiembre en los años 30’s.
Casa de los Azulejos en el S XXI.

Don José María Graham Mc’Gregor derrumba la construcción más antigua que había sido propiedad de don Victoriano Nieves Céspedes e inicia las modificaciones en ese mismo 1890.

La casa original se construyó sobre un cuerpo de ladrillo rojo de 20 por 20 metros aproximadamente distribuido en dos plantas. La primera etapa constructiva comprende un terreno de veinte y media por veinticinco y media varas españolas. El edificio es de dos plantas ya que se había planeado para que en el nivel de calle estuvieran los negocios familiares, entre ellos la farmacia con acceso a la calle Juárez y la librería y oficinas a la calle 27 de Febrero, mientras que la planta alta sería utilizada como casa-habitación cuya entrada estaría entre la última oficina y la colindancia a través de una escalera de mármol blanco y herrería Artnouveau. Esa área hoy la ocupa propiamente el museo con sus salas de exposición y zonas de servicio al público, la escalera estaba en la última puerta de la fachada que da hacia la calle 27 de febrero.

Poco antes de 1915 se construyó un agregado a la casa en lo que quedaba de un patio interior y se sumaron dos habitaciones más en la planta baja; las cocinas se corrieron en el primer nivel y se hizo un piso más con dos cuartos para albergar a los criados. Hoy toda esta estructura se usa para las funciones internas del museo.

La casa se caracteriza por una gran variedad de estilos: mudéjar, mozárabe, gótico, barroco y renacentista, amalgamados con nuevas formas estructurales como la bovedilla tabicada y las ligas de acero

Los mosaicos que recubren tanto la fachada como los pisos y paredes interiores fueron traídos desde Barcelona. Algunos de ellos tienen la marca de fábrica Boch Freres Maubeuge. Hay más de 42 tipos diferentes de diseños, ningún motivo se repite en las piezas que son diferentes tanto en el piso como en las paredes de cada habitación.

Los techos fueron construidos con la técnica de bóveda catalana que permite crear claros más o menos amplios con gran aguante de peso; la balconería es de hierro caligrafiado fue hecha en serie durante el siglo XIX, y traída desde Italia.

El aspecto de las fachadas, en su conjunto, evoca un estilo barroco italiano del siglo XVI, no son simétricas, pues como el terreno no era completamente cuadrado una de ellas tiene mayor distancia en el intercolumnio que la otra.

Actualmente los azulejos de la fachada que da hacia la calle 27 de Febrero están muy deteriorados debido a que han sido reventados por el calor de dos incendios; en el primero, ocurrido en 1946, los mosaicos dañados fueron sustituidos por unos nacionales que se volvieron a estropear a principios de los años 70, cuando se dio el segundo incidente. Aunque hubo una restauración en 1985, en algunas piezas ya desapareció todo el esmalte.

En la parte superior del edificio resaltan las esculturas dispuestas a manera de remate, como la de la esquina que representa al dios romano del comercio, Mercurio, y otras diez esculturas humanas sobre la balaustrada, es notable también el friso que corre en el entrepiso, el cual muestra azulejos con un rostro femenino de perfil, personificando a la célebre reina egipcia Cleopatra. Funcionó como casa-habitación, comercio, edificio de gobierno, hotel y casa de huéspedes. Hoy alberga al Museo de Historia de Tabasco.

Casa de los Azulejos en 1900.
Damas observando un desfile del 16 de Septiembre en los años 30’s.
Casa de los Azulejos en el S XXI.

El Museo de Historia de Tabasco, conocido como “Casa de los Azulejos”, fue declarado monumento histórico por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y desde el 8 de diciembre de 1985 es la sede del Museo de Historia de Tabasco, está ubicado en la calle Juárez esquina 27 de febrero y es uno de los escasos inmuebles antigüos que no han sido demolidos.

El Museo está constituido por una sala de exposición temporal, el jardín del pozo y cinco salas de exposición permanente que muestran los diversos procesos que ha vivido Tabasco, pasando por la llegada de los españoles, la Colonia, los movimientos de Independencia y Revolución, el Garridismo, las décadas recientes y su trascendencia en la historia nacional, así como por una librería.

Abre de martes a domingo de 9 a 17 horas.

Fuentes:

  1. Casa de los Azulejos – Ricardo de la peña Marshall – Inah 1999.
  2. Métodos de Valuación de Inmuebles Históricos – Eva Margarita Arechederra Sauvagé – UJAT 2010.
  3. Sitio Web del Instituto Estatal de Cultura.