CONSULADOS EN TABASCO

Por: Plácido Santana Hernández
historiador y cronista yokot’an de Centla

 

José Eduardo de Cárdenas fue un presbítero e historiador originario de Cunduacán, Tabasco, nacido en 1765 quien firma y envía a la Corte de Cádiz en España, su famosa “Memoria” el 24 de julio de 1811.

Esta Memoria es una defensa de los intereses de la provincia tabasqueña y en sus puntos 17 al 20 menciona a los Consulados extranjeros establecidos en Tabasco, que fungían como reguladores de artículos comerciales y comerciantes provenientes del extranjero:

“Los tribunales de comercio, para hablar más a propósito, que con el nombre de Consulados tenemos justamente establecidos, deben entender desinteresadamente en los asuntos de comerciantes, y en constituir y fijar los principios sobre que se cimienta todo el bien que del tráfico le resulte a nuestra nación. Y ¿será por ventura la incumbencia de ellos el estancar entre veinte o más casas los efectos, señalándoles sus precios, prohibiendo que a más de cómodos los expendan otros, sean nacionales o extranjeros? Si en ésto incumben los consulados, son monopolistas, y deben exterminarse por públicos usureros; pero si los consulados, atendiendo a nuestro verdadero bien, como creo lo hacen y deben hacerlo, tratan solamente de traernos con comodidad lo que nos falta, y de dar cómoda salida a lo que nos sobra, ellos son dignos de alabanza, y merecen distinguirse y conservarse a toda costa, dándoles amplia facultad para que los individuos que están bajo su protección comercien donde quieran; estableciendo cada uno de dichos tribunales sus reglas, según la extensión de su tráfico, y sus locales circunstancias.

Con esto se cierra el portillo a los contrabandos, que de otro modo serán siempre inevitables, pues cuantos tratan en ellos venden siempre más barato, y el particular necesitado de este o aquel efecto, por necio que sea, preferirá hacerse de él, aunque sea furtivamente a menos costo.”

A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, el puerto Guadalupe de la Frontera (hoy Frontera), era uno de los puertos más importantes en el Golfo de México, la exportación primero de maderas preciosas y después de plátano roatán, eran los principales productos comerciales de Tabasco.

Todos los Consulados ubicados en Tabasco, estaban ubicados en el puerto de Frontera: España, Noruega, Inglaterra, Dinamarca, Estados Unidos, Cuba y Guatemala. Estos Consulados permanecieron en prevalecieron en Tabasco hasta mediados del Siglo XX.

El documento que les presentamos es el nombramiento de Agente Consular de don José Villa Gutiérrez, comerciante hispano radicado en el puerto de Frontera, como Agente Consular Honorario de España en Tabasco, dicho documento está fechado el 16 de diciembre de 1930, en plena época garridista.

El documento fue proporcionado por don Antonio Villa, descendiente directo, a quien le agradecemos su atención y amabilildad. Nótese que se denomina “Álvaro Obregón” a la Villa de Frontera, ya que durante el garridismo, el 25 de julio de 1928, se le llamó ciudad y puerto Álvaro Obregón, y fue hasta el 11 de julio de 1947 que se le restituyó el nombre de Frontera.

Fuente: López Reyes, Diógenes. Historia de Tabasco (1980). Consejo Editorial del Gobierno del Estado de Tabasco.