EL PLAYÓN

El playón de Villahermosa, se encontraba frente al río Grijalva. Era una enorme explanada que en tiempo de seca se usaba como pista de aterrizaje, se realizaban corridas de toros, se establecían circos, se organizaban juegos de pelota y pastaban vacas lecheras.

Humberto Muñoz Ortiz en ssu libro “Biografía de una ciudad” señala que don Justo Sierra O’reilly en 1846, en una carta que escribe a un señor José Turrisa en Yucatán publicada en “El siglo diez y nueve” de Mérida el 10 y 12 de julio de 1846, describe el área del playón de la siguiente manera.

“Este paseo, campestre en cierta forma, me agradó mucho. El barrio por el que anduvimos es la parte mejor situada de esta ciudad; está en una llanura alfombrada de una grama eternamente verde, sembrada de multitud de árboles frutales, con hermosa vista ad río (El antiguo ‘Playón’). El Piso es de una altura regular, y se halla animada la escena por multitud de vacas mansas que pacen por todas direcciones y proveen de leche a la ciudad. La falta de buenos edificios en este barrio, pues a excepción de tres o cuatro casas de manpostería y teja, las demás son de guano y setos, contribuye tal vez a hacer más ameno este paraje, por asemejarse tanto a un caserío campestre. Parece que éste es el paseo favorito de muchas gentes.”

Así mismo don Humberto da la descripción del Lic. Rafael Domínguez: “San Juan Bautista, pueblo alegre, fue amante de las corridas de toros. Nos dicte el propio Lie. Domínguez que hubo Plaza de Toros en el «Playón». (Para muchos fue conocido el Playón, pero para las presentes generaciones es totalmente desconocido. Cuando San Juan Bautista ‘llegaba hasta el arroyo del «Jícaro» o sea el Parque Juárez, el Playón comenzaba desde la entrada del arroyo hasta más allá del mercado «Pino Suárez». Era una inmensa planada en donde se hacían juegos de pelota y se establecían los circos, allá pastaban las vacas lecheras, según nos lo describe don Justo Sierra en 1846. También en ese lugar estuvo una enorme alameda, al decir del padre Gil y Sáenz. Con las crecientes morían las yerbas para que saliera después una grama de un verde maravilloso, parejo, que era un encanto para los ojos).”

Mapa del playón y el centro de Villahermosa. Tabasco (1927). Documento facilitado por la Mapoteca Manuel Orozco y Berra.

EL FAKIR

Y es a través del libro del don Humberto es que conocemos la historia del Faquir de voz del Lic. Domínguez: “Creemos que sería la última (plaza de toros) que se hizo por ese lugar. Sería por los años del 1913 al 1915. Se anunció que un domingo por la mañana, en presencia de cuantas personas quisieran asistir ‘al espectáculo, sería sepultado un Faquir en el coso; decíase que el dicho Faquir se produciría por sí solo el estado de catalepsia y que en ese estado sería sepultado dentro de la caja con vidrio que se le había preparado. A los acordes de una marcha fúnebre, descendió lentamente a la fosa. Se cuenta también que sobre esa tumba se puso la «Balanza del Diablo» que consistía en un palo con atravesaño m’ovible y en cada punta un hombre rellenado de viruta para cuando el toro viniera, saltara con gran impulso, mientras el hombre opuesto bajaba a tierra, y así sucesivamente.

Que el Faquir pidió que en el caso de que hubieran rayos, se le sacara inmediatamente, lo que a pesar de todo no se hizo. Llegó la hora de la corrida que fue morrocotuda y nadie se acordó de la recomendación del Faquir, pues estuvo lloviendo y tronando de lo lindo. Cuando fue sacado del «entierro» encontraron que el Faquir tenía una pierna fuera de la caja, gritando la gente: «Se murió di Faquir» . .. Sobre una tabla fue colocado el cuerpo completamente caliente. Según los médicos, estaba ya cocido como barbacoa. Lo había cocido la tierra calentada por los rayos calcinantes del sol tropical, el bochorno, la lluvia que cayó, y los rayos que terminaron con el infeliz saltimbanqui.”

El faquir fue enterrado con toda pompa por el pueblo Sanjuanero que hizo una verdadera romería hasta llevarla al cementerio general, en donde está su tumba y un monumento con su nombre: «A la iríemoria de Rafael Latorre. junio 19 de 1913. Suárez Narváez. Empresa La Lidia.»

CONOCE MÁS DE ESTA HISTORIA LEYENDO «UN ENTERRADO VIVO».

El playón comenzaba en la entrada del arroyo del Jícaro, hoy desaparecido y ocupaba el área de lo que hoy son las avenidas y calles de Pino Suárez, Constitución, Zaragoza y Gregorio Méndez.

En 1857 construyó una alameda que desapareció posteriormente que se destruyó posteriormente, según narra Manuel Gil y Sáenz. La estatua del libertador Miguel Hidalgo y Costilla y el águila mexicana estuvo en la pirámide de la alameda del playón y después en la de la Plaza de la Constitución.

El 9 de mayo de 1895 se colocó la primera piedra del “Paseo Grijalva” que se construiría frente al playón, pero surgieron problemas por la propiedad del terreno.

En 1897 señor Antenor Sala consiguió que la Secretaría de Fomento le titulara en propiedad el terreno. El Gobernador Abraham Bandala de inmediato consiguió que la Secretaría revocara la decisión. En su Informe al Congreso del Estado el 15 de marzo de 1900, manifestó que se había pedido al señor Sala la devolución del título de propiedad, apara que la ciudad continuara disfrutando libremente de aquel agradable y espacioso lugar de recreo, sin que hubiera temor de que en otra persona se sintiera con derecho a solicitarlo.

En diciembre de 1900 quedó trazado el paseo del Playón, en su primer informe de gobierno en 1911, el entonces gobernador, Policarpo Valenzuela menciona “Arregló el paseo denominado el playón”. Se menciona que para enero de 2012 don Antenor Sala no habla devuelto los terrenos oficialmente, por lo que el paseo no había podido iniciar su construcción.

El lugar se siguió utilizando para corridas de toros, ferias y montar espectáculos. Hubieron otros intentos por apoderarse de los terrenos “del playón». Además de los de don Antenor Sala, se registran los de Jesús Aguirre y Roberto Morett; José María Mantilla, José M. Ferrer y Policarpo Valenzuela.

El 14 de septiembre de 1911 se utiliza para mostrar al público por primera vez dos máquinas adquiridas por el Ayuntamiento para la pavimentación de las calles: una trituradora de piedras “Champion” número 3 y una aplanadora de vapor “Monarch Road Roller” de diez toneladas, cuyo costo global fue de $ 10,710.24 pesos y para las celebraciones de carnaval de 1912 se instaló ahí el circo Treviño.

Finalmente el 5 de agosto de 1912 se iniciaron las obras para ir formando un paseo público y se propusieron comprar 200 palmeras para formar una avenida (La que sería la José María Pino Suárez). El presidente municipal inició las obras de drenaje y pavimentación.

En el libro “Villahermosa nuestra ciudad”, el cronista de la ciudad, Geney Torruco Saravia refiere que el 9 de junio de 1917 el Gobierno del Estado presenta por escrito una moción al Ayuntamiento del Centro para que tome el acuerdo de que la avenida del Grijalva lleve el nombre de Francisco I. Madero y que otra de la misma capital lleve el nombre del Lic. José María Pino Suárez.

Menciona así mismo, una clausura que realiza el 30 de junio de 1922 Carlos Padilla, de un giro mercantil que tenía establecido en los bajos del hotel Palacio de la avenida Pino Suárez de esta ciudad. Esa es la primera referencia precisa que se tiene de que la calle llevaba ese nombre.

Edith Matus de Sumohano nos narra en su libro, “Lo que el tiempo quiere olvidar” (p.184) que el playón era una extensión de terrenos baldíos y era común que estuviese inundado en época de lluvias, señala era difícil saber a veces cuál era su orilla, menciona en tiempos de seca era una explanada llena de pasto verde en donde se reunían las familias y los niños jugaban.

En el playón aterrizaban avionetas, en el plano que acompaña este artículo, proporcionado por la Mapoteca Manuel Orozco y Berra,  puede verse a mano izquierda abajo un pequeño recuadro que dice “angar” (omite la “H”); doña Edith Matus señala en su libro que en el playón aterrizó el primer avión del capitán Valiente y el del Capitán Fierro en los años veinte y Ricardo de la Peña Marshall escribe en su libro “Villahermosa, historia mínima” señala que principios de 1924 aterriza en el ‘playón» el primer avión que surcaba los cielos tabasquefios, que venía en persecución de los rebeldes “delahuertistas”.

Doña Edith Matus describe en su libro además, que en El Playón se instalaban circos como el “Welton”,  los hermanos “Atayde”, “El gran Brown”; así mismo estaban las carpas de los hermanos Campillo y Tayita, así como el primer cinerodante conocido como el “Ferrográfico, a base de fotos fijas.”

Menciona doña Edith que hubo una plaza de toros conocida como “Cayetano García” que se situaba en el playón, a la altura donde se encontraba el Puente Grijalva e indica que se contaba con ganadería con toros de lidia, como la de “San Cayetano” del señor Romeo Padrón Wade en Teapa, Tabasco.

Los domingos y días festivos se realizaban encuentros de béisbol, donde fue muy famosa la novena Pizá, que jugaban contra equipos de Comalcalco y Frontera y de otros estados.

Durante el garridismo funcionaron tres aeropuertos en la ciudad: El Roberto Fierro, de Mexicana de Aviación; 88 el de Aeronáutica del Sur, en la hoy colonia España; y el Playón, en el que ocasionalmente aterrizaba el “Guacamayo” o el «Rojinegro”, los aviones del gobierno garridista.

En el segundo informe de gobierno de Ausencio C. cruz en 1928, indica que para rendir homenaje a la memoria del señor General Álvaro Obregón, se construirá en el playón un gran parque moderno que llevará el nombre del ilustre desaparecido.

En el segundo informe de gobierno de Francisco Trujillo Gurría en 1940, habla de la campaña contra el paludismo y se refiere que al playón ha y que barrerlo y limpiarlo constantemente, en virtud de que las salidas del drenaje son convertidas por los vecinos en depósitos de toda clase de basuras.

En algún momento entre 1940 y 1950 los predios del playón son lotificados.

Carlos Madrazo Becerra en su primer informe de gobierno de 1959 señala: “En fecha próxima, el Gobierno de Tabasco pondrá en práctica un recurso: construir la Ciudad Deportiva. Los jóvenes de hace 25 años disponían del playón para sus juegos. Era una zona accesible de la Ciudad, a la que el urbanismo clausuró, para el deporte. No solo fuimos privados del playón. Inclusive el río, que es el mejor paisaje de Villahermosa, se nos fue de los ojos y debe ser rescatado.”

Fuentes:

  1. De la Peña Marshall Ricardo. (2011) Historia mínima de Villahermosa. H. Ayuntamiento del Centro. Villahermosa, Tabasco.
  2. Matus de Sumohano, Edith V. (1999) Lo que el tiempo quiere olvidar. Villahermosa, Tabasco.
  3. Muñoz Ortiz, Humberto (1975). Biografía de una ciudad. Villahermosa, Tabasco.
  4. Torruco Saravia, Geney. Villahermosa, nuestra ciudad, Volumen 1. (1987). H. Ayuntamiento Constitucional del Centro, Villahermosa, Tabasco.
  5. Tabasco a través de sus gobernantes. Volumen II 1911-1924,  (1988) Biblioteca Básica Tabasqueña. (p. 27/ Villahermosa, Tab. Gob. del Edo. de Tabasco.
  6. Tabasco a través de sus gobernantes. Volumen III 1926-1934,  (1988) Biblioteca Básica Tabasqueña. (p.91) Villahermosa, Tab. Gob. del Edo. de Tabasco.
  7. Tabasco a través de sus gobernantes. Volumen IV 1936-1942  (1988) Biblioteca Básica Tabasqueña. (p.141-142) Villahermosa, Tab. Gob. del Edo. de Tabasco.
  8. Tabasco a través de sus gobernantes. Volumen IX 1959-1961  (1988) Biblioteca Básica Tabasqueña. (p.79) Villahermosa, Tab. Gob. del Edo. de Tabasco.