INVASIÓN DE ESTADOS UNIDOS

Antecedentes

En 1835 inició el movimiento independentista de Texas encabezado por Stephen Fuller Austin, quien representó los intereses de los colonos texanos, quienes con autorización del gobierno de México se establecieron en dicho territorio donde recibieron tierras en propiedad, además de concesiones y prerrogativas con la condición de respetar las leyes del gobierno mexicano.

En 1845 el gobierno de Estados Unidos de América anexó la República de Texas a su territorio. Esto inconformó al gobierno mexicano que aún no reconocía totalmente la independencia de los texanos.

El Presidente James K. Polk, obsesionado por expandir su nación, envió a México al comisionado estadounidense John Slidell para negociar la compra de California, pero fue rechazado por las autoridades mexicanas. El 3 de enero de 1846 Polk ordenó al General Zacarías Taylor ocupar el terreno que se encuentra entre los ríos Nueces y Grande (actualmente comprende parte de México y Texas), que en ese tiempo pertenecía a México y fue la causa de la disputa con los Estados Unidos.

Declaración de Guerra

El General Taylor envió un mensaje a Polk en el que le informaba que las tropas mexicanas habían atacado a su contingente, el 25 de abril de ese mismo año; el 12 de mayo de 1846, el mandatario estadounidense envió su declaración de guerra en contra de México al Congreso Norteamericano y fue aprobada por 40 votos a favor y 2 en contra en el Senado, y de 174 votos a favor y 14 en contra en la Cámara.

El 7 de julio de 1846, el Congreso Mexicano declaró estado de guerra bajo el argumento de que la Nación debía repeler la agresión que los Estados Unidos de América había iniciado y sostenía contra la República Mexicana.

Las poderosas escuadras norteamericanas en su avanzada hacia el Sur llegaron a los litorales de Tabasco. La guarnición tabasqueña encabezada por el Comandante General Juan Bautista Traconis, observó claramente cómo se iban acercando los barcos de guerra enemigos, los cuales llegaron a la población de Frontera y tomaron posesión de los vapores nacionales Tabasqueño y Petrita, el pailebot Amado y otras embarcaciones de menor calado, unidades que fueron utilizadas posteriormente para la toma de la principal ciudad tabasqueña.

A continuación cómo relata los hechos el propio comandante Traconis:

«El 21 de octubre de 1846 se avistó frente a la barra de Frontera una goleta, que suponiéndola mercante, salió en busca de ella para meterla; más al aproximarse a su bordo advirtió que era norteameri­cana y de guerra». El 22 se avistaron otros buques; el 23 en la mañana entraron todos y tomaron posesión de Frontera, que se hallaba sin guarnición de ninguna clase. El 24 a las seis de la tarde se recibió el parte de aquella invasión, día en que precisamente habían emprendido su marcha sobre la capital, el 25 a las doce del día llegaron frente a la población.”

La escuadra norteamericana comandada por el Comodoro Matthew Calbrigth Perry estaba compuesta por los vapores Mississippi y Vixen, los buques menores Bonita, Reefer y Nonata; la goleta Forward y el buque de vapor Mc Lane, así como los buques tomados en Frontera. El siguiente objetivo de los marinos norteamericanos fue la capital de la entidad, San Juan Bautista, situada río arriba; para ello, se trasladaron a bordo de los buques de guerra, Petrita, Nonata, Forward y Bonita.

Día uno:

El 25 de octubre de 1846, al llegar a dicho punto, Perry pudo establecer comunicación con el Comandante General Traconis, a quien le exigió la entrega de la plaza. La respuesta del comandante mexicano fue determinante y su disposición fue defender su jurisdicción, aunque no contara con los recursos materiales y humanos necesarios para el resguardo del lugar.

El Comodoro norteamericano, al saber que su contraparte mexicana rechazó su advertencia, ordenó el inicio del fuego. Traconis en el parte oficial explicó cuál fue la estrategia que empleó para la defensa de San Juan Bautista, una vez que la flotilla de los Estados Unidos abrió el fuego sobre la ciudad; comentó que cuando las tropas norteamericanas, desembarcaron fueron sorprendidas por la guarnición y que esa fue una razón para que la flotilla emprendiera un ataque sobre la ciudad, que fue seriamente afectada por el bombardeo.

El estruendo de los cañones que disparaban desde sus buques los invasores norteamericanos sobre la capital tabasqueña no doblegó a los hombres del Teniente Coronel Traconis, a pesar de la gran ventaja que el enemigo estadounidense tenía sobre los valientes defensores mexicanos. Ese estruendo de cañones fue algo que marcó a muchos habitantes, como la poetisa Teresa Vera.

Comodoro Matthew Calbrigth Perry

Los buques no dejaban de disparar en contra de la plaza de San Juan Bautista, hasta que una bala rompió el asta bandera que estaba situada en el edificio del Cuartel General; de esta acción no se percató el Teniente Coronel Traconis, porque estaba a caballo dándole la espalda al cuartel. El Comodoro Perry ordenó suspender el fuego cuando observó con detalle que la bandera mexicana no se encontraba ondeando sobre el Cuartel porque pensó que los defensores tabasqueños se habían rendido. Traconis se asombró cuando dejó de escuchar los cañones enemigos, pero se le informó en ese momento que el asta bandera había sido derribada durante el combate. El Comodoro Perry envió a un comisionado a confirmar la aparente rendición, pero con una respuesta valiente y retadora Traconis se negó una vez más a rendirse y le informó con detalle las acciones que emprendería. Cabe destacar que fue él junto con el Celador de la Aduana Marítima Manuel Plasencia, que llevó a cabo una verdadera gesta heroica. A continuación, un fragmento de lo que fue una respuesta cortés, pero enérgica, del Comandante General de Tabasco:

“…diga V. al Comodoro Perry que la plaza no se rinde ni se rendirá jamás; porque por un azar de la guerra la bandera se ha venido abajo; que no tengo otra asta para tremolarla de nuevo, pero que la voy a fijar en la torre de la iglesia que por fortuna tengo cerca; que lo aviso para que si quiere dirija sus fuegos sobre dicha torre, y lo haga con la seguridad de que o soy muerto o pongo la bandera de mi patria en la cruz de hierro que está en el remate de la torre…”

La victoria

El 26 de octubre de 1846 fue el segundo día que los invasores norteamericanos continuaban su ataque a la capital tabasqueña, pero ya no podían continuar la batalla contra la valiente resistencia mexicana, por lo que el Comodoro Perry ordenó retirada a su escuadra y se dirigió vía Río Grijalva a Frontera, Tabasco, para reunirse con la otra parte de su flota.

El Teniente Coronel Juan Bautista Traconis Rodríguez logró que los invasores abandonaran la zona de combate, a pesar de la superioridad en armamento del enemigo y del poco apoyo por parte del gobierno de la República.

En rebeldía.

Una vez que las tropas norteamericanas se retiraron de San Juan Bautista, el Gobernador y Comandante General del Estado Traconis Rodríguez se manifestó en rebeldía resentido con el gobierno de la República, por no haberle proporcionado los recursos pecuniarios, el armamento y las municiones que solicitó, para otra posible defensa de la ciudad. También se inconformó de las acciones que le parecían ser desequilibradas: la intervención en las elecciones gubernamentales, la distribución de sus rentas y el nombramiento de altos funcionarios condescendientes a los proyectos del gobierno de México.

El pronunciamiento del Comandante General de Tabasco fue objeto de crítica por algunos periódicos de San Juan Bautista, del Estado de Veracruz y de la Ciudad de México. Un diario de la prensa local, El Regenerador Republicano, 15 comentó que la decisión de Traconis había sido exagerada, contraviniendo a la idea de preservar la unión nacional de acuerdo al pacto federal para combatir al ejército invasor con mayor entereza. Por su parte, el periódico El Indicador de Veracruz, a raíz de este acontecimiento publicó un artículo en donde se mostró un estudio sobre los problemas que había tenido aquella entidad desde hacía varios años atrás y sobre todo, cuando había sido gobernada por militares, los cuales, con el transcurso del tiempo, se habían convertido en grandes propietarios de la región con el control de los jornaleros, un medio civil que utilizaban para intimidar a las capas sociales más altas, en dado caso de existir alguna rebelión. Así mismo, se criticó el pronunciamiento de la guarnición tabasqueña.

Una crítica más la publicó el diario El Republicano: A la víspera del Congreso Constituyente, mencionó el diario que Traconis disolvió el Colegio Electoral que pretendía elegir al Diputado que representaría a la entidad en el citado congreso, con el pretexto de que la invasión norteamericana era inminente y con la finalidad de permanecer en el mando y omitir información sobre los derechos de una fragata que desembarcó en su jurisdicción.

No cabe duda que el prestigio de este distinguido personaje fue lastimado ante las duras críticas que recibió por algunos diarios de la república de esos años, pero es un hecho que fue un digno defensor de la patria ante la invasión de las tropas de los Estados Unidos. De acuerdo a un artículo que se publicó en un diario del Estado de Tabasco llamado El Temístocles, el Comandante General de Tabasco recibió la oferta del Comodoro Perry de terminar con el bloqueo a los puertos de su jurisdicción, a cambio de que se abriera el comercio nacional y extranjero, así como asegurar que no entraran por el puerto de Frontera armamento, municiones y todo artículo de guerra para el gobierno de México.

Fin de la rebeldía

El 28 de diciembre de 1846, Juan Bautista Traconis firmó un documento en donde dio por terminada su rebelión, debido a que el General Antonio López de Santa Anna había ocupado la Presidencia de la Nación, ya que Traconis consideró al mandatario como una persona de confianza y un símbolo de unión nacional.

Fuentes:

  1. Compendio Histórico, Geográfico y Estadístico del Estado de Tabasco – Manuel Gil y Sáenz – Tip. De José M. Abalos – Calle de la Encarnación – 1879
  2. Historia de la Conquista de México – William H. Prescott – Editorial Porrúa, 31 de marzo de 2000.
  3. Municipios de Tabasco, Origen e Historia – Diógenes de la Cruz Pereyra – Gobierno del Estado de Tabasco 2006.
  4. Historia Breve de Tabasco. – Carlos Martínez Assad – México, Fondo de cultura Económica, 2010.
  5. General de Brigada de Infantería de Marina Juan Bautista Traconis Rodríguez (1809-1870) – Por el Lic. Mario Óscar Flores López y Lic. Ángel Amador Martínez – SEDENA.