LA COLONIA

EL TERRITORIO DE TABASCO

En un principio, el territorio de Tabasco representó una región muy importante en la conquista de la Nueva España, pues a partir de las ciudades que fundaron en esa zona, se organizaron las continuas expediciones con el fin de aumentar el territorio dominado por la corona española e iniciar la evangelización.

Todo el territorio actual de Tabasco, una fracción del hoy estado de Campeche, Chiapas por entero, una porción del hoy estado de Veracruz y otra de Oaxaca formaron primero la provincia de Guazacualco. En 1527 el obispado de la región, con sede en Yucatán, incluyó a Tabasco, así como la parte que abarca desde el río Grijalva hasta Chiapas; en 1539, al crearse la diócesis de ese lugar, la provincia tabasqueña pasó entonces a formar parte de ella.

Entre represión, abusos, violencia y conflictos de religión, transcurrieron los primeros años posteriores a la conquista. La evangelización sufrió serios tropiezos por la resistencia que manifestaron los indios a cambiar sus creencias; superficialmente se definían como católicos, pero en privado adoraban a las deidades prehispánicas, que mantuvieron ocultas; incluso algunos de ellos huyeron a resguardarse con sus ídolos en los bosques y en las selvas. En 1538 se otorgó al conquistador don Francisco de Montejo el gobierno de la provincia de Tabasco y desde la Villa de la Victoria estableció su real; así mismo dirigía a su hijo en la conquista de Yucatán. El territorio de Tabasco se agregó a Yucatán, con ello resultaron separados, primeramente, Tabasco de Chiapas y después, Tabasco de Guazacualco. Tabasco luego fue ligado a la Audiencia de los Confines en 1543, y alternadamente perteneció a Guatemala y a México.

La Audiencia de la Nueva España asumió finalmente, en 1560, la jurisdicción definitiva sobre Yucatán, Tabasco y Cozumel. Un hecho que ejemplifica la oposición entre el poder civil y el eclesiástico ocurrió en 1620, cuando el alcalde mayor propuso el traslado de Santa María de la Victoria a la villa a San Juan, que asumiría el nombre de Santa María de la Victoria la Nueva, para evitar que cayera en el olvido el nombre de la primera ciudad española en Tabasco. Pero el obispo de Yucatán, Gonzalo de Salazar, decidió inmiscuirse como civil y desobedecer el mandato del virrey.

En 1550 la ciudad empezó a sufrir ataques y asedios de piratas ingleses como Lorencillo. Ellos atacaron el lugar en varias ocasiones durante muchos años, el más terrible fue ataque del 24 de febrero de 1665, ese día entraron los piratas en Villa Hermosa, cabecera de la provincia, a las cuatro de la madrugada, sorprendiendo a los adormilados habitantes.

Mapa de Tabasco de 1579.
En ésta parte del mapa de Alfaro Santacruz, se aprecia el sitio donde se ubicó la Villa de Santa María de la Victoria fundada por Juan de Vallecillo y destruida por los piratas en 1640.

Profanaron los templos robando todo lo de valor que había en ellos y allanaron las casas llevándose armamento y pólvora. Aprisionaron al alcalde, a su mujer, al sargento mayor y a otros vecinos, sin excepción de mujeres y niños, a los que quitaron su dinero y sus joyas, y después de apoderarse de una fragata que había en el río, se dirigieron a una estancia de ganado, llamada Santa Teresa, en la que dejaron a las mujeres, llevándose a los demás, a los que soltaron más adelante llevándose otra fragata que hallaron, alimentos y más artillería.

Ante tanto acoso de los piratas, se decidió finalmente, en 1666 se trasladó la capital de la provincia a Tacotalpa de la Real Corona.

Las autoridades inquisitoriales tuvieron mayor actividad durante el siglo XVII, y su mayor atención recayó en peninsulares acusados de blasfemos, bígamos y anticristianos. Se acusaba a los pueblos de la sierra de Tabasco de estar infestados de hechiceros; al parecer trataba de encontrar justificación para castigar a los indios, pues existía la prohibición expresa de hacerlo, de acuerdo con la medida tomada por la Real Audiencia de México el 12 de agosto de 1573 por los abusos y castigos inhumanos cometidos contra ellos.

La rebelión de los tzeltales en 1712 puso de manifiesto la religiosidad de los indios de la región, porque el hecho coincidió con la supuesta aparición, en el pueblo de Cancuc, de una virgen que, según la población, anunciaba el fin de la opresión española. La advocación al Cristo negro de Tila, de probable procedencia guatemalteca, era ya una costumbre previa que atraía a múltiples peregrinos. El «tumulto» provocado por la mencionada anunciación, sin embargo, terminó con el ahorcamiento y el destierro de varios de los involucrados por parte del gobernador Joan Sánchez Andrés, quien recibió críticas por no haber consultado a las instancias correspondientes, pero no tuvo mayores consecuencias para él.

En 1727 corrieron rumores de habría una rebelión en la cual estaría implicada la misma virgen, «aparecida» ahora en Bachajón. Se aumentó la vigilancia sobre los indios. Sin que la revuelta se desatara, varios de ellos fueron llevados al presidio de la isla del Carmen, y sus bienes, que incluían haciendas de cacao, fueron confiscados por los españoles.

Otro objeto de veneración de los tabasqueños es el señor de Esquipulas. El Cristo negro fue llevado a la región por el obispo Diego de Peredo, quien murió en 1775 cuando estaba de visita en la provincia. La cruz del redentor medía una vara de alto, y fue el padre Francisco Barrera quien ofreció la imagen a las familias que vivían entre lomas y hondanadas llenas de jahuactales y tintales, a cambio de que construyeran una ermita.

Para 1794, Tacotalpa se había convertido en la capital de la provincia gobernada por Miguel de Castro. Nueve partidos la componían con 55 pueblos y 55 903 habitantes, en tanto que 26 clérigos atendían las necesidades de nueve parroquias. Los frailes dominicos del convento de Oxolotán no sólo aumentaron el número de conversos, sino la propiedad que se convirtió en hacienda.

En 1786, al expedirse la Ordenanza de intendencias, el sistema de provincias fue sustituido por el de intendencias. Tabasco pasó a depender de la llamada intendencia de Mérida, Yucatán.

El gobernador Miguel de Castro y Araoz en 1794, a pedido del virrey Conde de Revillagigedo, abunda sobre la organización política de Tabasco: la provincia se componía de nueve partidos con cabeceras en Tacotalpa, Villa Hermosa, Teapa, Jalapa, Cunduacán, Jalupa, Nacajuca, Macuspana y Usumacinta.

En 1795 el gobernador Castro y Araoz gestionó ante el virrey de la Nueva España que de nueva cuenta se trasladara la capital de Tabasco a Villa Hermosa, argumentando que ese lugar era más conveniente para los asuntos reales de la provincia. La petición fue concedida y Tacotalpa dejó de ser la sede del gobierno y Villa Hermosa comenzó a fungir por segunda ocasión como capital a partir del 15 de agosto de 1795.

Los españoles fundaron otras ciudades como el puerto de Veracruz más próximas a la gran Tenochtitlan, quienes dominaban gran parte del territorio nacional. Esta situación tuvo efectos negativos sobre el territorio tabasqueño, ya que por su lejanía y su difícil geografía, hicieron que los españoles concentraron sus esfuerzos en ciudades más próximas a los mexicas, enemigos a vencer.

La actividad económica bajó drásticamente y la población natural en 56 años disminuyó 94.68% por plagas y la brutal represión. Se calcula que cuando los españoles llegaron a México habría entre 160 mil y 185 mil habitantes en la región y para 1579 sólo quedaban 8 mil 766 según las aproximaciones de Ciprián Cabrera Bernat en la población de Tabasco durante la Colonia.

Muchos indios abandonaron sus hogares ante los maltratos y las exigencias de tributos abusivos. Ante la creciente disminución de la población local, los hacendados trajeron una gran cantidad de esclavos negros provenientes de África para trabajar en las diversas haciendas de la zona. El mestizaje se marcó enormemente con la mezcla de indios y españoles pues surgieron los «pardos» y con el establecimiento de la esclavitud y los negros.

El 30 de agosto de 1782 tiene lugar el Diluvio de Santa Rosa, las intensas lluvias y crecientes provocaron una inevitable tragedia. Se arruinaron cosechas y ganadería por lo que muchas familias quedaron en la miseria. Las reformas borbónicas permitieron superar, no sin dificultades la bancarrota de la economía regional, pero hubo crisis eclesiástica.

El Sr. D. Francisco Amuzquibar primer Gobernador con título del rey, llegó á Villa-hermosa á mediados del año de 1780. En esta época mandó Amuzquibar fabricar la Iglesia de ladrillo en medio de la plaza de San Juan de Villa-hermosa, en donde estaba la vieja de seto y guano. Como en ese tiempo no se trabajaba ni teja ni ladrillo se hizo traer el material de Tacotalpa de Alvarado, en unos bongos que venían de allá que cargaban 400 y mas quíntales y que les llamaban los gallos. El albañil que hizo la Iglesia, Se llamó D. José Arana.

Alrededor de 1715 y 1725, los padres Jesuítas que estaban en Teapa fueron los que fabricaron una Iglesia de piedras de Tecomajiaca, primera Iglesia que hubo allí de material. Estos mismos padres fabricaron la Iglesia parroquial también de piedra de Teapa, los techos de los templos eran de hoja. También por este tiempo la Iglesia de Cunduacán se empezó a construir, pero no se concluyó; fue hasta 1835, cuando en la visita del Sr. Obispo Guerra, promovió una junta para que se terminara.

Durante el siglo XVIII pocos clérigos permanecieron en Tabasco, y los obispos de Yucatán, a cuya diócesis pertenecía esa provincia, la visitaban muy poco. Los reclamos de la población por el maltrato y los abusos de los religiosos, que sometían al indígena para que trabajara en sus haciendas, lo obligaban a pagar diezmos y aranceles, y aun abusaban sexualmente de las mujeres; eran la constante. Es hasta el siglo XVIII cuando, con el establecimiento de las capellanías, se organizan la religión. Destacan las iglesias de Jalapa y Teapa, y en 1776 se crea la ermita del Señor de Esquipulas en Villahermosa, justo cuando la provincia alcanza la categoría de gobernación en lugar de alcaldía mayor.

Alrededor de 1765 con motivo de las continuas irrupciones de los Ingleses que por Dos Bocas, penetraban al rio Mezcalapa ó Grijalva, para cometer actos de rapiña hasta la Chontalpa. Para evitarlo, y no teniendo fuerzas suficientes para repelerlos, los naturales con orden del Alcalde mayor, taparon el río Mezcalapa, en el punto que hoy se conocía como de Don Chico Pardo, dándole curso y derramando todas sus aguas sobre el brazo (del mismo río) que pasaba por San Juan Bautista, con cuyas aguas se enriqueció ese brazo, quedando paulatinamente y con el tiempo seco el verdadero cauce del Mezcalapa ó Grijalva, y que hoy se conoce como río seco.

Fuentes:

  1. Compendio Histórico, Geográfico y Estadístico del Estado de Tabasco – Manuel Gil y Sáenz – Tip. De José M. Abalos – Calle de la Encarnación – 1879
  2. Historia de la Conquista de México – William H. Prescott – Editorial Porrúa, 31 de marzo de 2000.
  3. Quetzalcóatl ¿blanco y de ojos azules? – Eduardo Matos Moctezuma – Arqueología Mexicana núm. 113, pp. 82 -83
  4. Municipios de Tabasco, Origen e Historia – Diógenes de la Cruz Pereyra – Gobierno del Estado de Tabasco 2006.
  5. Historia Breve de Tabasco. – Carlos Martínez Assad – México, Fondo de cultura Económica, 2010.
  6. La defensa de Tabasco, 1600-1717 – María Ángeles Eugenio Martínez – Fondo Tabasco