PASCUAL DÍAZ Y BARRETO

Nació en Zapopan, Jalisco, el 22 de junio de 1875. Era miembro de una familia de indios huicholes. Sus padres fueron Don José Díaz, músico de la Iglesia, y Doña María Barreto. En 1887 inició sus estudios de música en el Colegio Apostólico. Ese mismo año se trasladó a Guadalajara para ingresar al Seminario Conciliar. En 1892 inició sus estudios teológicos.

Don Pascual Díaz fue ordenado sacerdote por el Obispo de Sinaloa el 17 de septiembre de 1898 en la Iglesia de San José. Después de haber trabajado como catedrático en el seminario de Guadalajara, el joven sacerdote ingresó a la Compañía de Jesús e hizo sus primeros votos dentro de la misma el 9 de octubre de 1905.

Vivió en España y Bélgica durante los años siguientes para perfeccionar sus conocimientos de filosofía. En Bélgica aprendió a hablar francés a la perfección y consiguió un doctorado. A su regreso de Europa, Don Pascual Díaz  impartió la cátedra de Filosofía en Tepoztlán y en el Colegio de Mascarones. Después del triunfo del ejército constitucionalista, Don Pascual tuvo que ocultarse y se vio obligado a cambiar su nombre por el de Luis Barreto. Pero en 1916, cuando las cosas se habían apaciguado, fue nombrado superior de la residencia de la Sagrada Familia.

El 11 de diciembre de 1922 el papa Pío XI nombró a Don Pascual Díaz y Barreto Obispo de Tabasco. El nuevo Obispo fue consagrado el 2 de febrero de 1923 en la Basílica de Guadalupe por Maximino Ruiz y Flores, delegado apostólico del Papa.

Al finalizar 1922, Pascual Díaz y Barreto fue designado sexto obispo de Tabasco. Su consagración se efectuó el 2 de febrero de 1923 en la Basílica de Guadalupe y estuvo a cargo del arzobispo de Michoacán, doctor Leopoldo Ruiz y Flores. La colonia tabasqueña en la ciudad de México lo festejó en el Casino Español antes de partir a Tabasco. Díaz y Barreto llegó a Villahermosa el 27 del mismo mes a bordo del vapor Sánchez Mármol. Recibió la diócesis aparentemente sin problemas y se instaló en la casa del presbítero Manuel González Punaro. El primer enfrentamiento con los partidarios de Tomás Garrido Canabal lo tuvo en noviembre, cuando integrantes de la sociedad pudiente tabasqueña (Mercedes López de Payró, Ninfa A. de Calderón, Maclovia O. de Morell, Carmencita Payllet Fernández de Hernández Ponz, Gloria del Carmen Taylor, Margarita Vicens Orlaineta y Consuelo Ferrei Jamet) lo agasajaba con una velada en el Teatro Merino. Los agresores pretendían incendiar el recinto y el obispo calmaba a los asistentes.

Con la rebelión delahuertista, las tensiones entre el obispo y los garridistas se agudizaron. Desde 1926 se iniciaron presiones para que La Catedral de Esquipulas se realizaran actividades culturales; finalmente después de un número elevado de peticiones, Gobernación aceptó que se empleara como recinto de la Liga Central de Resistencia, para luego alojar a la escuela racionalista «Francisco Ferrer Guardia», a lo cual se opuso en forma airada la Liga de Defensa Social Tabasqueña, animada por Fernando Alipi Oropeza, el acérrimo enemigo de Garrido.

Don Pascual, junto con el delegado apostólico, se entrevistó con el presidente Emilio Portes Gil en 1929 para llegar a un acuerdo sobre la cuestión religiosa. Después de hablar con el presidente, se dirigió a la Basílica de Guadalupe donde recibió la noticia de su nombramiento como Arzobispo de México. Fue consagrado por el delegado apostólico en la Basílica de Guadalupe el 17 de septiembre de 1929.

En diciembre de 1930 el arzobispo Pascual Díaz denunció el protestantismo y la presencia de sus sectas en México. También condenó una propuesta de ley que prohibía que las religiones fueran representadas por más de un clérigo por cada 50 mil habitantes.

Con la apertura de los cultos en el nivel nacional, después de firmados los acuerdos entre la Iglesia y el Estado, hacían más difícil la situación en Tabasco, donde el anticlericalismo permeaba todos los espacios de la vida pública. Pascual Díaz, ya como arzobispo primado de México, intervino ante Gobernación para informar que en Teapa, Tabasco, aprovechando la inocencia de los niños, que obedecían órdenes superiores, se estaban demoliendo pilas bautismales y altares.

Don Pascual Díaz publicó una carta pastoral en 1936 para reforzar la postura que tenía la Iglesia en contra del socialismo. En ella el arzobispo afirmó que aquellos que enseñaran o practicaran el socialismo estarían cometiendo un pecado mortal.

“Ningún católico pude ser socialista, entendiendo como socialismo el sistema filosófico, económico o social que, de alguna forma u otra, no reconoce los derechos de Dios y de la Iglesia, ni el derecho natural de todo hombre para poseer los bienes que ha adquirido”, dice la carta.

Don Pascual Díaz y Barreto murió en la Ciudad de México en 1936.

Fuentes:

  1. El Tabasco racionalista frente a lo indígena: Entre laboratorio social y experimentación cultural (1922-1934) – Massimo De Giuseppe – Historia Mexicana Vol. 61, No. 2 (242) Oct – Dic 2011 pp. 643-706.
  2. Breve Historia de Tabasco – Carlos Martínez Asad – Fondo de Cultura Económica 1996.
  3. Catedral Metropolitana – Sitio Web.
  4. Mexicana, Repositorio del Patrimonio Cultural de México – Sitio Web –
  5. Mediateca del INAH.