GRAL. POLICARPO VALENZUELA YERA

Nació en San Antonio de Cárdenas, el 26 de enero de 1831. Fue un notable hombre de empresas en el siglo XIX y principios de los XX. Acompañó a Porfirio Díaz en la Revolución de Tuxtepec, de la cual salió con el grado de coronel, grado que pocos conocían en Tabasco.

Don Polo, como fue conocido popularmente en todo el territorio tabasqueño, también fue un importante agricultor maderero y un comerciante muy destacado. Conocido como el hombre más rico de Tabasco durante el porfiriato. Don Policarpo inició su enorme fortuna en la explotación maderera de 1857 a 1880, en la región de los municipios de Cárdenas y Huimanguillo, ricos y abundantes en árboles de caoba y cedro. Las trozas eran transportadas por sus vapores Cárdenas y 3 Hermanos.

El empresario maderero adquirió un barco en 1903, al cual bautizó con el nombre de Clara Ramos, en honor de su esposa. Este vapor, junto con el Hidalgo, Libertador, Lumijá, el Usumacinta y Chontalpa estos dos últimos adquiridos tres años atrás, vinieron a engrosar la empresa naviera Compañía de Navegación de los ríos Mezcalapa, Grijalva, Usumacinta y Palizada. La compañía naviera fue destinada al tráfico fluvial, principalmente desde San Juan Bautista hacia Jonuta, Montecristo, Balancán y Tenosique; así mismo realizaba viajes a Frontera y, por el río Palizada, llegaban a la isla del Carmen.

El 2 de mayo de 1930 el Clara Ramos inició su primer viaje con pasajeros y carga partiendo hacia Álvaro Obregón, Jonuta, Palizada, Ciudad del Carmen y Emiliano Zapata. El despacho fue realizado por la casa G. Benito y Cia, Sucs. Antes había sido objeto de una reparación general, más bien la construcción de un nuevo barco, permitiendo que sus condiciones para la navegación fluvial fueran inmejorables y que la comodidad de los pasajeros tuviera todo el confort y elegancia deseables.

El 3 de diciembre del mismo año, el barco cargó, en el Gran Poder, 100 toneladas de tinto; salió de Boca Chica encontrándose con el mar muy encrespado, por lo cual el capitán decidió retornar al punto indicado a buscar abrigo, pero el vapor naufragó partiéndose en dos, de proa a popa. Se ahogaron la esposa y los tres hijos del capitán del navío, Samuel Beuló. El hundimiento fue en Boca Chica, en el río. Se especula que posiblemente la tragedia se debió a la carga estaba mal colocada.

Don Polo fue gobernador de Tabasco en 3 ocasiones. La primera, de forma interina, del 12 de marzo al 5 de abril de 1886, en ausencia del gobernador constitucional Eusebio Castillo. En la segunda, interina también, lo fue de manera muy breve, –sólo 3 días– del 21 al 23 de marzo, en que al desaparecer los poderes estatales el general Pedro Baranda, por la renuncia del gobernador Castillo, don Polo fue el hilo conductor del mando para Abraham Bandala, designado gobernador por el presidente Porfirio Díaz, quien consolidaba, poco a poco, su absolutismo político en todo el país.

Su último periodo fue producto de unas elecciones constitucionales celebradas en 1910, y que buscaban cubrir el cuatrienio, hasta 1914, y mantener la paz porfiriana en nuestro territorio.  Con habilidad y cierto descaro mezcló los negocios privados con los negocios públicos.

Los datos históricos del periodo de Polo Valenzuela al frente del gobierno, nos dicen que fue durante su gobierno que el Ejército en la batalla de Aldama del 21 de abril de 1911 dio muerte al general Ignacio Gutiérrez, a quien se reconoce como el iniciador en Tabasco de lo que sería la rebelión social, conocida como la Revolución Mexicana.

En Tabasco encabezaron la rebelión por un nuevo orden social Domingo C. Magaña, Carlos Greene, Pedro C. Colorado, quienes se alzaron en armas contra el viejo orden político que encarnaba don Polo. Uno de los denunciantes del modo de obrar de don Polo en el gobierno fue Manuel Mestre Ghigliazza, quien lo censuró en un periódico creado para este fin, “La voz del obrero”. Una de las críticas centrales contra la personalidad política de Valenzuela era el tema de la riqueza y la unión, representada sin simulación por él, entre el poder económico y el político. Por ejemplo, se consigna que siendo ya gobernador seguía tratando de posesionarse de terrenos de fundo legal, es decir, propiedad del estado, a través de su apoderado el licenciado Justo Cecilio Santa Anna, con el fin de expandir su riqueza personal, que, para ese tiempo ya formaba parte de la imaginación de la colectividad, en un Tabasco muy marginado y pobre, que vivía en la misma selva social y en el mismo atraso de siglos atrás. Policarpo Valenzuela murió en San Juan Bautista, capital de Tabasco, el 4 de enero de 1914. Su persona y figura se volvieron material de leyenda popular por el tema de la riqueza, lo que a su vez, originó historias que todavía es posible escuchar en reuniones de gente mayor.

INTERINO
 12 MAR.-5 ABR. 1886
21 – 23 MAR. 1887
GOBERNADOR
1 ENE. – 9 JUN. 1911

En Tabasco encabezaron la rebelión por un nuevo orden social Domingo C. Magaña, Carlos Greene, Pedro C. Colorado, quienes se alzaron en armas contra el viejo orden político que encarnaba don Polo. Uno de los denunciantes del modo de obrar de don Polo en el gobierno fue Manuel Mestre Ghigliazza, quien lo censuró en un periódico creado para este fin, “La voz del obrero”. Una de las críticas centrales contra la personalidad política de Valenzuela era el tema de la riqueza y la unión, representada sin simulación por él, entre el poder económico y el político. Por ejemplo, se consigna que siendo ya gobernador seguía tratando de posesionarse de terrenos de fundo legal, es decir, propiedad del estado, a través de su apoderado el licenciado Justo Cecilio Santa Anna, con el fin de expandir su riqueza personal, que, para ese tiempo ya formaba parte de la imaginación de la colectividad, en un Tabasco muy marginado y pobre, que vivía en la misma selva social y en el mismo atraso de siglos atrás. Policarpo Valenzuela murió en San Juan Bautista, capital de Tabasco, el 4 de enero de 1914. Su persona y figura se volvieron material de leyenda popular por el tema de la riqueza, lo que a su vez, originó historias que todavía es posible escuchar en reuniones de gente mayor.

Al referirse a don Polo, el maestro Francisco J. Santamaría expresa que:

Se hizo célebre por sus anécdotas, unas auténticas y otras inventadas o colgadas a él por la fantasía popular, pero tan numerosas, que realmente le hicieron célebre, le hicieron inolvidable hasta hoy y le darán sin duda la inmortalidad, con más seguridad que sus millones, pues era hombre agudo, con la suspicacia del ranchero y lo cazurro del viejo soldado y del viejo trabajador de monterías que, con el sudor de su frente y el hacha de “tumbador” de palo de tinto, logró formar el pie de su fortuna que después se consolidó, cuando el favor oficial y la ayuda política de don Porfirio, al llegar a la Presidencia, lo empujó definitivamente a ser el Creso Tabasqueño.

El retrato del diablo

Seguramente, la sabrosa anécdota que a continuación reproducimos, sea de las que la fantasía popular le endilgó a don Polo, pero así la oímos y así se las contamos. Se decía, entre otras cosas inventadas por el imaginario tabasqueño, que don Polo tenía pacto con el diablo y que, en la espalda lo llevaba tatuado. Cuentan que en cierta ocasión, una muchacha poco discreta, le dijo:

—¡Ay, don Polo, yo quisiera hacerle una pregunta, pero me da miedo que se vaya usted a ofender!.

Don Polo le respondió cortésmente:

—No te preocupes muchacha, pregúntame lo que quieras, con toda confianza.

Y la niña le espetó:

—¿Es verdad que tiene usted tatuada la imagen del diablo en la espalda?.

A lo que don Polo contestó:

—Sí, hija. ¿No te gustaría verle la cola?

Fuentes:

  1. Polo Valenzuela – dr. Fernando Mayans  – Tabasco Hoy 13/03/2017
  2. Anecdotario tabasqueño Jorge Priego Martínez –UJAT 2015