RODULFO BRITO FOUCHER

Nació en Villahermosa, Tabasco, en 1899, en el seno de una familia propietaria de fincas productoras de copra y maderas.
Estudió en el Instituto Juárez de Tabasco y luego en la Escuela Nacional de Jurisprudencia, donde inició su carrera política como líder estudiantil (llegó a presidir la Federación de Estudiantes Universitarios). Se tituló en 1923, y al año siguiente tuvo que salir del país por haber secundado la derrotada rebelión Delahuertista. En la Universidad de Columbia (Nueva York) se habría relacionado con asociaciones internacionales de estudiantes.

Vuelto a México (1927), se estableció como abogado litigante y profesor en la Nacional de Jurisprudencia, de la cual fue director (1932-33), cargo al que debió renunciar en medio del conflicto suscitado por el proyecto de “educación socialista” que promovía el gobierno federal.

En 1935 encabeza el Comité Reconstructor de Tabasco para participar en las elecciones, en contra del gobernador Tomás Garrido Canabal, y acarrea hasta Villahermosa incluso a estudiantes de la Universidad Nacional que terminan enfrentando a partidarios de Garrido, en un zafarrancho que dejó varios muertos, entre ellos su hermanos, Manuel Brito Foucher. Su participación en lo que él llamaba “expedición punitiva” le impuso un exilio voluntario (esta vez con familia), primero en Alemania, donde frecuenta la Universidad de Berlín, y luego en Washington, D.C.

Regresa a México en 1940, y en 1942 es electo rector de la Universidad Nacional. En su periodo se decide la construcción de la Ciudad Universitaria en el Pedregal de San Ángel, se crea el Departamento de Información y Prensa y los de Investigación Científica y Humanidades, antecedentes de las actuales y respectivas coordinaciones; se aloja a la Hemeroteca Nacional en el ex templo de San Pedro y San Pablo y se otorga el régimen de “incorporados” a dos planteles católicos que devendrían universidades privadas (Iberoamericana y Motolinía).

En 1944 hizo crisis el sistema de elección directa de autoridades universitarias, y la grave convulsión interna condujo tanto a la renuncia del rector como al planteamiento de una nueva Ley Orgánica. A partir de entonces y hasta su muerte, en 1970, Brito Foucher se dedicaría a labores filantrópicas (desde 1942 era presidente del patronato de Cruz Blanca Neutral, organización que atendía a niños desvalidos) y a su profesión de abogado, y se interesó en la masonería.

Don Rodulfo Brito Foucher fue un hombre dedicado al estudio del Derecho, que se distinguió por la unidad de su pensamiento y por poseer un férreo sentido moral. La tarde del 13 de mayo de 1934, en la ciudad de San Luis Potosí; el maestro dirigió una conferencia al Honorable Undécimo Congreso Nacional de Estudiantes. Su discurso estuvo lleno de ímpetu y elocuencia; por lo cual se los presentamos a la manera de un decálogo.

  1. Es necesario ir despertando la conciencia del ciudadano libre en este país.
  2. Nadie para mí es más respetable en estos tiempos que un católico que confiesa ser católico; nadie tan respetable para mí que un comunista que proclama ser comunista y vive como comunista, en esta época en que se persigue a los comunistas y a los católicos.
  3. Al salir a la vida pública y al ir a luchar por cualquier doctrina social, deben llevar siempre por bandera una cosa, y esa cosa es la sinceridad, la honradez intelectual.
  4. Si son marxistas y tienen el poder en la mano, entonces o declaran que han dejado de ser marxistas o socializan valientemente la riqueza.
  5. Cuando lean en la prensa que un individuo ha sido despojado de sus propiedades por hombres que también son propietarios, violando las leyes de la institución y de la propiedad, protesten; cuando vean que un hombre ha sido asaltado en su domicilio, ofendido en su honor, privado de su libertad, encarcelado y remitido injustamente por ideas políticas a las Islas Marías, protesten, no sean como las masas de los pueblos esclavos que no protestan sino cuando sufren ellos mismos, que tienen esa filosofía de decir: conmigo no se han metido nunca.
  6. Pueblos libres son aquellos en que los ciudadanos sufren no solo por las persecuciones de las que ellos directamente son víctimas, sino por las persecuciones que sufren los demás.

Fuente:

  1. Rodulfo Brito Foucher – Archivo histórico de la UNAM Sitio Web – Décalogo de Rodulfo Brito Foucher – Juristas UNAM.