PROFA. ROSA MARÍA GUTIÉRREZ ESKILDSEN

Rosa María Gutiérrez Eskildsen nace el 16 de abril de 1899 en la ciudad de San Juan Bautista, hoy Villahermosa, Tabasco, sus padres fueron don Antonio Gutié­rrez Carriles, de origen español y doña Juana Eskildsen Cáceres de Gutiérrez. Estos se esmeraron en darle no sólo el sustento material, sino también el intelectual y prin­cipalmente su carácter moral. Sien­do muy pequeña queda huérfana de madre y poco después de padre, tenía cinco hermanas, de las cuales fallecen dos; su hermana Carmelita comenzó a trabajar dando clases de piano, y ella junto con su hermano Guillermo se dedicaron a vender por las calles de Villahermosa. Su vida no fue nada fácil, pero aún así realizó sus estudios en los diversos niveles desde el básico hasta los su­periores que fueron realmente los que forjaron en ella su educación personal y profesional.

A la maestra Rosario se le conoció con un carácter recio, energéti­co, austero y metódico pero de un corazón inmenso ya que también era una persona dulce y cariñosa en cualquier ámbito en que se en­contrara, cabe hacer mención que la maestra Rosario María nunca se casó, puesto que su vida entera la dedicó a hacer grandes aporta­ciones a nuestra cultura, se carac­terizó también por ser una mujer amable y atenta, pero también una persona seria y entregada a su la­bor, a ella le gustaba asistir al tea­tro clásico, a los conciertos y a los actos culturales.

Realizó sus estudios en su tierra na­tal hasta graduarse como maestra de Instrucción Primaria Superior. En el año 1928 se va a la capital del país, en donde ejerce su profesión y al mismo tiempo reanuda sus estu­dios, para obtener el doctorado en Letras en 1944 con la especialidad en Lingüística románica.

La Profesora Gutiérrez Eskildsen siempre estuvo atenta a todo lo que significaba esfuerzo para mejorar la educación, asistió a conferen­cias, congresos, escribió artículos, dio conferencias de carácter peda­gógico, lingüístico y folklórico, en donde entregó su saber y puso de manifiesto su entusiasmo y pre­paración, estas características la llevaron a ocupar puestos signifi­cativos y recorrer México y parte de los Estados Unidos de Nortea­mérica.

Viajó muchas veces como inves­tigadora cumpliendo con 24 mi­siones culturales en las escuelas secundarias de los estados de Yu­catán, Jalisco, Hidalgo, y Estado de México. El ideal de la mentora era formar corazones y moldear cerebros ya que para Gutiérrez Eskildsen: “un buen maestro era aquel que se ga­naba primero el corazón de sus alumnos y después se abría al co­nocimiento”.

Fungió como jefe de las clases de la especialidad de lengua y literatura españolas, fue miembro distingui­do del consejo técnico de la escuela Normal Superior de la ciudad de México, su espléndida labor pe­dagógica, hizo que se le designara como Asesora Literaria de la Co­misión de Libros de Textos de la SEP de 1952 a 1958 y fue represen­tante del estado de Tabasco ante el Consejo Técnico Nacional de la Educación.

Las aportaciones de la doctora Rosario Gutiérrez Eskildsen son valiosísimas, sus investigaciones pedagógicas y de filosofía han ser­vido de apoyo cultural y didáctico a muchas generaciones de alumnos y maestros, desde la escuela prima­ria hasta el doctorado. La enorme herencia que nos legó se compone en 18 obras, 22 folletos, 972 artí­culos pedagógicos, lingüístico y fo­lklóricos; algunas de sus obras más importantes son: el libro de poe­mas Gotitas de rocío, Juegos aritmé­ticos para el primer año, Información gramatical para el sexto año, Español 1ero. y 2do. curso para secundaria en­tre otros. (Robledo)

En reconocimiento a sus méritos recibió 24 medallas y 46 diplomas; uno de ellos fue la medalla “Altami­rano”, que le fue otorgada después de cumplir 50 años de servicio inin­terrumpidas en el magisterio, “El libro de oro” del club de Escritores Veracruzanos, también recibió una presea en Guadalajara; la “Justo Sierra” y otras que dejan mucho de qué hablar de este gran ejemplo en el campo de la educación.

En honor a esta ilustre maestra lle­van su nombre una escuela de ense­ñanza primaria en Nacajuca, la bi­blioteca de una secundaria federal de Comalcalco, un parque infantil, una calle en la ciudad de Villaher­mosa y la propia Escuela Normal Primaria en nuestro estado.

Ella fallece en la ciudad de México, el 12 de mayo de 1979, cuando tenía 80 años.

Fuente:

  1. Vocación docente, una luz que seguir Profesora Rosario María Gutiérrez Eskildsen  – María Remedios Pérez de la Cruz –  Cenzontle No.3 – UJAT – Septiembre – Diciembre 2009.