TEODOSIO GARCÍA RUIZ

Teodosio García Ruiz, el duende de la poesía tabasqueña

Por: Norma L. Domínguez

Edén es tierra de poetas, por ello se dice con frecuencia que el meridiano de poesía pasa por Tabasco, marcando de esta forma el legado de poetas como Pellicer, Gorostiza y Becerra. Sin embargo, autores contemporáneos han seguido esta senda literaria con luz propia. Hoy recordaremos a uno de los más talentosos, inquietos y lamentablemente ya ausente.

El poeta Teodosio García Ruiz nació en Cunduacán, Tabasco, el 5 de mayo de 1964. Poeta, narrador, ensayista, tallerista literario, editor y docente de educación media básica. Estudió la carrera de Ciencias de la Educación en la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco.

Entre otras labores, coordinó talleres literarios en Jalpa de Méndez y Nacajuca; fue miembro del consejo de redacción de los suplementos El Pochitoque Aluzado; coordinador de La Pizca y miembro del consejo de dirección de La Nahuyaca. Colaborador de las revistas Manglar, Nexos, Revista de la Universidad de México y Tierra Adentro entre otras.

Entre premios y reconocimientos, Teo -como era conocido-,  fue becario del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes en poesía, 1993; Premio Estatal de la Juventud de Poesía 1985; Premio en los Juegos Florales Batalla de Jahuactal 1986 y Premio Fundación Cultural Meidet 1990.

Es autor de los poemarios: Sin lugar a dudas (1985); Textos de un falso curandero (1985); Yo soy el cantante (1990); Furias nuevas (1993); Leonardo Favio canta una canción (1992); Bananos (1997); Sueños de la estirpe (2001); Canciones para la infanta (2001 y Nostalgia de Sotavento (2003).

Su trabajo narrativo como cronista lo dio a conocer en el año 2000 con el título Villahermosa, peligro para caminantes, sutil homenaje a Rafael Alberti, poeta español de la generación del 27, quien escribió un poemario titulado Roma, peligro para caminantes en 1968. Su trabajo narrativo más ambicioso es la novela Ecos de lluvia, publicada en 2001.

En 2007 apareció su libro autobiográfico Tripas de pescado (apólogos y exordios escolares), en el que hace un recorrido anecdótico de sus quince años como maestro de telesecundaria en comunidades rurales de Tabasco.

Entre las obras colectivas que coordinó destacan: Casa llena (cuento infantil, 2001); Eroticom plus (cuento erótico, 2000), Con ojos de duende (relatos infantiles, 2005), Cuentos ambientales para la educación preescolar (2005); Lengua de trapo, (cuento político, 2006) y Mujer de miel (2010) editado por el Instituto Estatal de Cultura. El primero de estos libros logró reconocimiento nacional y forma parte de las bibliotecas escolares de la SEP.

Poco antes de morir editó el libro Ojo con él, una compilación de artículos y ensayos sobre Fernando Nieto Cadena.  Dejó inéditos: Caminantes del oráculo, Son Maracaibo, Barruntos de Horacio Quiroga para Inés Barrientos, Hasta aquí el otoño, Cuando la marea baje y Porqué han de saber que soy poeta. Dejó inconcluso: Bocetos del norte.

Fue miembro fundador de la Sociedad de Escritores “Letras y Voces de Tabasco” A.C y en reconocimiento a su amplia trayectoria literaria, en mayo de 2010 este gremio le dedicó su encuentro anual, para celebrar 25 años de la aparición de su primer libro Sin lugar a dudas, título considerado un parteaguas de la poesía contemporánea en Tabasco.

En abril de 2012 y en el marco del Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, fue presentado en la Casa Mora del Escritor el último de los libros que llegó a ver editado “Berrido” publicado por el Instituto Estatal de Cultura (IEC). Su delicado estado de salud impidió que pudiera ver la última de sus publicaciones, el poemario El sentido ausente, editado también por el IEC presentado en forma póstuma.

Después de librar durante años una lucha contra la diabetes y la ceguera que padeció en los últimos años de vida, el lunes 12 de noviembre de 2012 dejó de existir a los 48 años de edad en la ciudad de Villahermosa, tierra que tanto amó y reseñó en sus poemas.

Como una tierna dama que no nos mira
que no sabe del beso a media tarde sin despintarse
así puede andar una muchacha en esas calles
así puede andar una muchacha con fusil y todo
con la rabia del descanso y la esperanza apuntando lejos
pensando en los tíos y en los padres y esto sin moralismo
en los hermanos y en los cuates
como una tierna mujer que nada sabe de nosotros
una muchacha nicaragüense hace guardia bajo la luna
bajo los densos sollozos de nubes entusiastas que
                                       [esconden satélites usa army
y que la miran
sin rímel ni pintura en la mirada
con ciertos poemas de algún cuate que pinta en las
                                                    [paredes no pasarán
y que por fortuna no aparece muerto al día siguiente
una tierna mujer es la esperanza
una palabra un poema una cierta nostalgia de comienzos
un entusiasmo y un beso dado a media calle
un pedazo de bistec y frijoles refritos puede ser
                                                 [alguna vez la esperanza
yo pienso en esa tierra camarada y me entusiasmo y me
                                                         [duelo y comienzo
así puede andar una muchacha en esas calles
así puede andar una muchacha con fusil y todo
una muchacha nicaragüense que hace guardia bajo la
                                                                           [luna
y yo la pienso

Teodosio García Ruiz