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Visión Yokot’an de la batalla de Centla
Los 40 caciques mencionados por Bernal Díaz del Castillo, no eran caciques, sino los sacerdotes o saa´taya de yum ka´(tierra), yum ik (aire), yum kaj (fuego) y yum ja´ (agua) con sus respectivos 9 discípulos.
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VISIÓN YOKOT’AN DE LA BATALLA DE CENTLA

Por Placido Santana Hernández: Historiador y Cronista yokot´an de Centla

El pasado 25 de marzo, se conmemoró 502 años de la legendaria Batalla de Centla, la primera guerra de conquista entre pueblos aborígenes de Mesoamérica y huestes invasoras capitaneadas por el aventurero y conquistador español, Hernán Cortes. Aunque mucho se ha discutido en foros, coloquios y mesas de análisis este hecho histórico tan trascendental en la historia de Tabasco y de México, los “historiadores” convencionales parten de los textos que los cronistas hispanos dejaron escritos, tratando de interpretar la conquista de México y la Batalla de Centla con ojos hispanos, nunca dan crédito ni importancia a las interpretaciones históricas del pueblo yokot´an tabasqueño, a diferencia de los pueblos prehispánicos del altiplano central de México, donde solo el gran maestro Miguel León Portilla, dio voz a los pueblos sometidos y vencidos por los europeos, reinterpretando antiguos textos, códices y leyendas populares de dichos pueblos.

 

En Tabasco, la mayoría de los historiadores al abordar La Batalla de Centla realizada en el lejano marzo de 1519, toman como principal referencia el texto de Bernal Díaz del Castillo de su obra cumbre, Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España, allí los historiadores y uno que otro seudohistoriador, tratan de interpretar de modo europeo, el encuentro bélico entre los chontales de Tabasco y los soldados españoles, sin embargo, en esta reinterpretación que su humilde servidor ha hecho de estos textos históricos de Bernal Díaz del Castillo, al  haber nacido en el seno de una comunidad yokot´an, hablar mi lengua yokot´an, y estudiar las tradiciones y costumbres de mi pueblo, aunado a investigaciones serias de los pueblos chontales que investigadores como el gran antropólogo Carlos Ichaustegui y Julieta Campos dejaron en sus obras biograficas, hemos encontrado otro enfoque histórico y cultural de este hechos histórico.

 

Por ello, en esta ocasión explicaré y expondré, que no fueron 40 caciques los que se entrevistaron con Hernán Cortes después de la Batalla de Centla, y para eso, citaré lo que dice Bernal Díaz de este suceso en su obra, Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España…” vinieron cuarenta indios, todos caciques, con buena manera y mantas ricas, a la usanza de ellos, y saludaron a Cortés y a todos nosotros, y traían de sus inciensos, y andaban sahumando a cuantos allí estábamos, y demandaron perdón de lo pasado, y que desde allí delante serían buenos…”.

 

Esto es lo que dice Díaz del Castillo, sin embargo reinterpretando este suceso y analizándolo con ojos de historiador yokot´an, descubrimos y suponemos, que no fueron 40 caciques los que el cronista creyó ver, y esto lo suponemos por lo siguiente. El número nueve 9 (bolomp´e en lengua yokot´an), es un número simbólico en la cultura maya chontal de Tabasco, pues ha jugado un papel importante en esta antigua cultura, para empezar su deidad patrona se llama en lengua yokot´an Ix Bolom (señora nueve) cuya veneración aún se conserva en pueblos de Centla y Nacajuca, Ix Bolom es la diosa del parto, la fertilidad,  del tejido, rige el agua, se representa como la luna, es la esposa de Kantepek y tiene como homologa a Ix Chel, diosa maya de la península yucateca.

 

 

Por otro lado, el nueve se encuentra en la vida cotidiana del yoko yinik tabasqueño, pues nueve son los meses de gestación en el vientre materno, nueve son los ciclos de la vida (al fertilizar el ovulo un espermatozoide inicia el primer ciclo, el segundo cuando el ovulo fecundado empieza a crecer en el vientre, el tercero cuando nacemos, el cuarto cuando somos niños, el quinto cuando somos adolescentes, el sexto cuando somos jóvenes, el séptimo cuando hay madurez, el octavo es la vejez y el noveno es la muerte). De igual forma, nueve son los días de rezo al difunto, nueve son los ensalmos para una persona espantada, nueve son las manos que se deben mastrujar para el calentamiento de cabeza de un niño, novenarios (nueve días)  se les llama los rosarios que hacen los chontales a los santos cristianos, hasta la década de los 80, del siglo pasado existía el consejo de ancianos en algunas comunidades chontales de Centla y Nacajuca y era compuesto por nueve ancianos y para finalizar, nueve eran los discípulos o aprendices de los saa´taya o hechiceros chontales, pues en la cosmovisión yokot´an, cuatros son las fuerzas sobrenaturales o deidades que rigen el mundo (yum ka´ o dueño de la tierra, yum ik o dueño del aire, yum kaj o dueño del fuego y yum ja´ o dueño del agua), cada deidad tenía un saa´taya (sacerdote o hechicero) supremo que veneraban las deidades arriba mencionadas, por eso si contamos los 4 sacerdotes o hechiceros y sumamos los 9 discípulos de cada uno que en total son 36, tenemos la cantidad de 40.

 

Con esta cantidad, y tomando en cuenta que la actitud era de sahumar (pues los creían dioses), deducimos que esos 40 personajes que se entrevistaron con Hernán Cortes no eran caciques, si no los cuatro saa´taya o hechiceros chontales que fueron acompañados por sus nueve discípulos y que en lengua maya chontal se comunicaban con Jerónimo de Aguilar que hablaba el maya yucateco y era muy similar al yokot´an tabasqueño. Díaz del Castillo al desconocer esto, cree erróneamente que estos personajes eran todos caciques, que temerosos al caballo (tsimin en yokot´an) lo confunden con otro animal simbólico que existía en Tabasco y era muy respetado por los chontales: el tapir (tee´ tsimin en yokot´an) que aunque su parecido al caballo europeo era muy similar, este tenía la dualidad que el caballo no tenia, pues el tapir lo mismo podía correr en la selva y tierra firme, como nadar en el medio acuático.

 

En conclusión, podemos deducir que los 40 caciques mencionados por Bernal Díaz del Castillo, no eran caciques, sino los sacerdotes o saa´taya de yum ka´(tierra), yum ik (aire), yum kaj (fuego) y yum ja´ (agua) con sus respectivos  9 discípulos, pues más delante de su misma obra,  menciona el cronista español que otro día por la mañana llegaron muchos caciques y le agrega la palabra “principales” que llevaron baratijas de oro, comida, mantas y 20 mujeres esclavas donde se encontraba Malinzint, pero esa, es otra historia.

Fuentes:

 

  1. Incháustegui Díaz, Carlos. (1987) Las márgenes del Tabasco chontal. Gobierno del Estado de Tabasco. Instituto de Cultura de Tabasco. Villahermosa, Tabasco, México.
  2. Díaz del Castillo, Bernal. (1994)  Historia verdadera de la conquista de la nueva España. Porrúa. Distrito Federal, México.
  3. Campos, Julieta. (1989) El lujo del Sol bajo el signo de Ix Bolón. Fondo de Cultura Económica. México.