Aduana Marítima de Frontera
La primera aduana marítima establecida en Tabasco, se encontraba en Villahermosa. Por decreto del 15 de septiembre de 1871, firmado por el presidente Juárez, se ordenó el traslado de la aduana marítima de Tabasco, de San Juan Bautista al puerto de Frontera, lo que se llevó a cabo el 29 de noviembre.
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ADUANA MARÍTIMA DE FRONTERA

La primera aduana marítima establecida en Tabasco, se encontraba en Villahermosa. Por decreto del 15 de septiembre de 1871, firmado por el presidente Juárez, se ordenó el traslado de la aduana marítima de Tabasco, de San Juan Bautista al puerto de Frontera, lo que se llevó a cabo el 29 de noviembre. El administrador era el Sr. José Víctor Jiménez Falcón, quien renunció en marzo de 1872, quedando a cargo Carlos O’Sheridan. Durante su administración se construyó el edificio que la albergó durante muchos años, desde 1878, fecha en que se inauguró, hasta el momento en que dejó de funcionar por trasladarse nuevamente a la capital del estado a mediados del SXX.
El edificio aún existe, es el más antiguo de carácter civil construido en todo el estado, se inauguró 16 años antes que el palacio de gobierno y penosamente se encuentra en ruinas.

Las únicas reparaciones importantes que se le hicieron al edificio de la aduana de que tenemos noticias, fueron las realizadas en 1884-1885, y las de 1950.
En 1875, un diario extranjero publicó lo que reprodujeron “El Monitor Republicano” y la “Revista Universal”, de la capital del país, sobre lo exportado por Tabasco, a través del puerto de Frontera durante este año, que fue lo siguiente: doscientas mil cargas de cacao, con un valor de $35,000.00; veinticinco mil toneladas de cedro y caoba, con un valor de $500,000.00; diez mil cueros de res, con un valor de $21,000.00; ochocientas arrobas de azúcar, con un valor de $100,000.00; ciento cincuenta pieles de venado, con valor de $4,500.00 y cien mil quintales de palo de tinto, con un valor de $75,000.00; ascendiendo el valor de todo lo exportado por Tabasco, a $1’035,500.00. Durante el año de 1883, la aduana marítima de Frontera recaudó, como impuestos a productos de exportación, la suma de $179,692.77, ocupando el sexto lugar en importancia nacional, después de Veracruz, Mazatlán, Progreso, Paso del Norte (hoy Ciudad Juárez) y Tampico.

En la “Reseña Geográfica y Estadística del Estado de Tabasco”, escrita por el sabio naturalista José N. Rovirosa por acuerdo del gobernador Dr. Simón Sarlat Nova, se informa que las importaciones por el puerto en el periodo comprendido del 1º de julio de 1885 al 30 de junio de 1886, tuvieron un valor de factura por $307,827.89, con un valor en plaza de $740,457.06, y cubrieron por concepto de derechos, la suma de $239,352.45. La aduana marítima obtuvo ingresos, del 1° de julio de 1889 al 30 de junio de 1890, por la cantidad de $312,684.46, según informes del periódico oficial del estado número 378, tomo VII, de fecha 27 de agosto de 1890.
Durante el mes de julio de 1890, la aduana tuvo entradas por la suma de $24,278.48, mientras en ese mismo mes, lo enterado en la aduana de Coatzacoalcos ascendió a $2,630.90. En el mes de noviembre de 1891, la aduana marítima del puerto recaudó $26,491.74, mientras que la de Coatzacoalcos sólo recaudó $1,280.61.
En diciembre lo recaudado en Frontera alcanzó la suma de $38,861.36 y en Coatzacoalcos $2,605.20. Durante el segundo semestre de este año, la aduana de Frontera recaudó un total de $183,313.25.
Durante la rebelión Delahuertista, el histórico edificio fue considerado palacio nacional, como lo han escrito varios historiadores tanto nacionales como estatales, ya que allí despachó durante más de un mes en 1924, el gobierno en rebeldía encabezado por don Adolfo de la Huerta y su gabinete en pleno.
En el gobierno del Lic. Enrique González Pedrero se intentó reparar el histórico lugar, pero la federación adujo que era de su propiedad y sólo se techó la parte que fueron las bodegas, lamentablemente cambiaron la madera de chicozapote que tenía y colocaron una de pino que el comején acabó, desplomándose el techo de teja francesa con que se le había dotado.

En años recientes el INAH intervino e inició un proceso para su rescate y restauración.

UN RESUMEN DEL MUELLE FISCAL:

Frontera como Puerto de Altura fue testigo de la exportación de miles de millones de toneladas de “Oro verde”, abundantes productos agrícolas, recursos naturales, maderas, tiburón seco y salado, entre una gran diversidad de bienes; además, funcionó de esta manera mientras siguió siendo de “altura”, siendo un punto abierto en la desembocadura del Grijalva que permitía el tráfico marítimo a la llamada “Puerta de Tabasco”. Por ello, este punto comercial tuvo el acierto de vincularse con otros puertos del Golfo de México que, a su vez, se enlazaron con otras regiones del mundo, permitiendo el asiento de diversas delegaciones comerciales, embajadas mercantiles y consulados diplomáticos como los de España, Estados Unidos, Inglaterra, Italia, Cuba, Guatemala, Honduras, Francia, Suecia y Noruega, por lo que a raíz de la llegada de grandes embarcaciones de alto tonelaje dicho puerto fue apodado “La Nueva Orleans Tabasqueña” (Barrera, 1989, pp. 124-125).

Para 1938 el Presidente de la República, general Lázaro Cárdenas del Río, ordenó el cierre de operaciones de las compañías extranjeras porque monopolizaban la comercialización del plátano en Tabasco. A partir de ello se crean las cooperativas de trabajadores de la industria del plátano y la confederación de productores del plátano Tabasco.

Sin embargo, la falta de capacitación en los controles de calidad y los altos costos de producción dieron como resultado que a finales de 1940 y principios de 1950, se presentara una plaga que acabó con gran parte de los plantíos en pocos años. Además, la constante y costosa actividad del dragado del río se vio afectada por la expulsión de las empresas extranjeras que financiaban la actividad. A lo anterior se sumó la caída de la producción y exportación de los productos mencionados con anterioridad, lo que llevaría al próspero puerto a un desplome comercial del cual nunca se pudo recuperar (Barrera, 1989, p. 152).

Para la última mitad del siglo xx se dio paso nuevamente a un intento de recuperar la industria y el potencial económico de Frontera. Para ello se instaló en el puerto un área industrial que estaría conformada por una fábrica de jabón, una productora de aceite, una fábrica de hielo, una planta de gaseosas y una empacadora de camarón. Inclusive, la constante innovación de los pobladores llegó a generar productos enlatados como la pulpa de plátano, papaya, guanábana, piña y aguacate. Éste último, ya procesado y pasando por controles de calidad, se intentó exportar en forma de guacamole.

Pero, lamentablemente, muchas de estas fábricas cerraron a finales de los años ochenta y otras fueron trasladadas a Villahermosa (Barrera, 1989, pp. 155, 156). Para 1971, la falta de movimiento marítimo portuario causó que el entonces gobernador del estado, Mario Trujillo, ordenara el cierre de la aduana y comenzara la gestión para convertirla en palacio municipal. Con este evento, se inició formalmente el cierre del puerto de Frontera para la región, en el lugar actualmente se practica la pesca de autoconsumo y para venta a las congeladoras y procesadoras de mariscos.

 

 

Extracto de libro: Medina, G. G. M., Baca, L. F. G., & Torres, R. A. (2023). La Ex Aduana Marítima de Frontera, Tabasco. Diseño y Sociedad, (54-55), 12-23. P. 14,15.

Fuente:

1. Ballester, César A (2012-1-12) La aduana marítima de Frontera, Tabasco . Artículo de Scribd.
2. Alguna fotos fueron tomadas de Archivo Histórico del Poder Ejecutivo, Raúl García Mora, Raúl Samberino Cáceres y Joaquin Jesus Liévano‎.

G A L E R Í A

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