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La Hamaca
Hamaca se sigue utilizando en Tabasco, los hay matrimoniales para gente adulta o infantiles.
Hamaca, yokotán
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LA HAMACA

Por: Plácido Santana Hernández.
Cronista Yokot’an de Centla e Historiador

La hamaca fue uno de los inventos domésticos de los antiguos pueblos precolombinos, se afirma que fue en Centroamérica, donde se fabricó hace mas de 1000 años, con bejucos, fibras y cortezas de vegetación regional, se especula que la palabra hamaca es de origen taíno y alude a la corteza de un árbol que se llama hamak, tal vez porque antiguamente se necesitaban dos arboles para amarrar la hamaca y aprovechar la sombra y el fresco que se obtenía.

 

Cuando los europeos llegaron a la inexplorada América, se quedaron maravillados de conocer la hamaca y pronto fue del gusto de los conquistadores, por lo que causó sensación en la vieja Europa que no dejaban de admirar tan fabuloso invento donde se podía descansar o dormir plácidamente, pues la consideraban una cama en el aire. En Tabasco, la antigua etnia maya chontal, la conocía y utilizaba, la denominaban “Ab” en lengua yokot´an y servía para contrarrestar y mitigar el riguroso calor tropical tabasqueño.

La hamaca para el pueblo indígena tabasqueño es de uso común y doméstico, pues no hay hogar de Tabasco que no tenga una hamaca, antiguamente las creencias y costumbres eran tan místicas y paranormales, pues los chontales de Tabasco creían que no se debía dejar una hamaca sin amarrar, porque el dueño de la hamaca o yum ab, se iba a mecer en ella, y la persona que fuese a utilizar la hamaca después, corría el riesgo de enfermarse por el mal aire que dejaba el dueño de la hamaca (Inchaustegui, 1987), también se decía que durante la llegada de las ánimas el primero de noviembre, se debería de recoger o desatar la hamaca para dejar libre el camino de las antiguas almas que habían habitado la casa, pues dejar una hamaca amarrada en medio de la casa, estorbaría el camino de las ánimas y están se enfadarían. Por otro lado, la superstición de los chontales igual se escuchaba al prohibir dormir o acostarse en una hamaca durante una tormenta con truenos y rayos, pues estos son atraídos por las hamacas con personas meciéndose en ellas (Campos, 1988).

Lo cierto es, que la hamaca es un utensilio domestico liviano, fresco y de fácil transportación, es un lugar de descanso para abatir el sofocante calor del día o de la noche y a diferencia del pétate que se tiende en el suelo donde se corre el peligro de ser mordido y picado por alacranes, serpientes o arañas, la hamaca cuelga del piso lejos de estas alimañas, pero nos hace presa fácil de un insecto común en Tabasco.

El mosquito. De todas maneras, es común sentarse en una hamaca y tomar el refrescante pozol tabasqueño, pues los ancianos chontales, acostados en una hamaca amarrada a la sombra de dos árboles, platican en lengua yokot´an a sus hijos o nietos, sus anécdotas en el río, el pantano o el monte, comentan que es malo dormir en una hamaca amarrada a un árbol de ceiba, pues el yumka´ o el duende, se enfada por ese sacrilegio y profanación, y zamarrea la hamaca para no dejar dormir o descansar al hombre que osó en amarrar la hamaca al árbol sagrado de la ceiba.

Hoy en día, la hamaca aun se sigue utilizando en Tabasco, los hay matrimoniales para gente adulta o infantiles para adormecer a los niños, por lo regular son elaboradas y tejidas con hilos de seda, y junto con el pabellón, el petate y el cayuco, son de los utensilios básicos en la familia yokot´an tabasqueña, en muchos Centros de Readaptación a la Sociedad se le enseña a los internos a tejerlas o elaborarlas, para que al salir e integrarse de nuevo a la sociedad, puedan generar autoempleo con la elaboración de hamacas.  Por ello, hoy por hoy, la hamaca es y será siempre, patrimonio cultural de los pueblos indígenas de México y América.

Fuente:

 

  1. Campos, J. (1988). El Lujo del Sol. México D.F.: Imprenta Madero S.A. de C.V. .
  2. Inchaustegui, C. (1987). Las Margenes del Tabasco Chontal. Morelia, Michoacan : Instituto de cultura de Tabasco.