Huracán Brenda
El 21 de agosto de 1973 el huracán Brenda categoría uno, entró a tierras tabasqueñas dejando fuertes estragos en Frontera, Tabasco.
huracán, brenda, frontera, centla, puerto, muelle, vientos, lluvia, desastre natural,
17581
wp-singular,page-template-default,page,page-id-17581,wp-theme-bridge,theme-bridge,bridge-core-3.1.3,woocommerce-no-js,unselectable,qode-page-transition-enabled,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,columns-3,qode-theme-ver-30.2,qode-theme-bridge,wpb-js-composer js-comp-ver-7.4,vc_responsive

HURACÁN BRENDA

Por: Plácido Santana, cronista e historiador yokotán de Centla

 

 

El 21 de agosto de 1973 el huracán Brenda categoría uno, entró a tierras tabasqueñas dejando fuertes estragos en Frontera, Tabasco.

Los habitantes de la localidad escucharon a través de rumores sobre la posibilidad de que los impactara Brenda, debido a que su trayectoria estimada era dirigirse a la isla de Ciudad del Carmen, pero se desvió y tocó tierra en Frontera.

Era el último año de la administración municipal de Homero “El Chato” Pedrero Priego, quien se apresuró a informar a los porteños, el peligro que se avecinaba. En la tarde del lunes 21 de agosto de 1973, que las autoridades estatales y municipales, comunicaron a los habitantes del puerto de Frontera a través de la radio, que Brenda se acercaba rápidamente a Centla.

En aquel entonces la mayoría de las casas eran construidas de madera con techo de teja de barro, algunas otras con láminas de zinc y muy pocas estaban hechas de ladrillo y material resistente.

Don Carlos Toache con su modesto carro de sonido, apoyó alertando a la población de la presencia de este huracán, pero algunos porteños, hicieron caso omiso a esta alerta, cuando se dieron cuenta de la magnitud del fenómeno fue muy tarde.

Al anochecer de ese 21 de agosto, inició una lluvia intensa, las autoridades del ayuntamiento no se daba abasto para dar refugio a la gente de las comunidades ribereñas y costeras que se vieron desplazadas.

Algunos habitantes con casas construidas de material como Doña Ena Ibarra y don Vicente Álvarez “El palomo”, se solidarizaron para hospedar personas, ya que en ese entonces no existían albergues ni presupuesto para auxiliar a la población.

Muchas personas apoyando con camionetas, volteos y carros, trasladaron gente de las comunidades como Rovirosa, la Victoria y la Estrella, ya que por su cercanía al mareran zona de alto riesgo ante la presencia del huracán Brenda.

Frontera vivió horas de pánico, en algunos lugares los vientos alcanzaron velocidades superiores a los 130 kilómetros por hora. Postes de luz, techos, arboles, veletas, anuncios volaron y fueron destrozados, postes, torres, casas y bardas fueron derribadas o destruidas por la violenta fuerza del aire.

Según datos oficiales, 452 casas del puerto fueron destruidas, se contabilizaron 10 muertos y 2 mil personas quedaron sin hogar y se dieron las peores inundaciones en 25 años.

Brenda es considerado el huracán más violento de los últimos 50 años. Aunque las nuevas generaciones vivieron en los 80s al huracán Gilberto y en los 90s a Opal y Roxana, su fuerza no es comparable con Brenda.

Los porteños aún recuerdan esa noche catastrófica que duró desde las once de la noche del día 21 a las seis de la mañana del día 22 de agosto, una noche triste y trágica en la historia del puerto de Frontera.

 

Fuentes:

G A L E R Í A

error: Content is protected !!