Ricardo García Mora nació un 04 de junio en Frontera, Tabasco. A los cuatro años comenzó a dibujar. Aprendió solo y se le facilitaban los parecidos por lo que a los diecisiete años ya se mantenía como retratista en las playas de Acapulco. Captó en la zona roja de ese puerto, la figura humana en acción. En el Jardín del Arte retrató a los turistas. Inquieto como creador, transcurre hacia otros caminos, lo mitológico, lo irreal y su ternura se desborda al pintar constantemente a las prostitutas, a veces jóvenes y hermosas, de cuerpos sólidos y cabellos abundantes hasta llegar a la patética Amelia, a quien los zapatos le quedaban chicos.
Logró realizar primera exposición en 1971 en el Jardín del Arte de Acapulco, donde por vez primera su obra a través de compradores sale al extranjero.
En 1971 después de un año de estudios de arquitectura abandona la carrera sin avisar a la familia y se traslada Acapulco para iniciar su carrera profesional como pintor en el Jardín del Arte de ese lugar.
En 1972 es becado por el Gobierno de Tabasco a Sudamérica iniciando así su carrera internacional como pintor en diferentes técnicas, oleo, tinta, acrílicos y crayones. Su fecundidad artística lo demuestran con mas de 5000 obras distribuidas en Europa, Sudamérica, E.E.U.U. y México donde son recordadas sus exposiciones por sus seguidores en las mejores galerías del país y el extranjero, despertando el interés de la crítica especializada del país así como del extranjero, entre las que se cuentan; Alfonso de Neuvillate, Paco Ignacio Taibo, Bertha Taracena, Beatríz Espejo, David Ramón, Graciela Kartofel, Hugo Covantes, José Luis Colín, Ignacio Flores Antúnes, Carol Miller. Para él posaron personajes como María Félix, Dolores del Río, Silvia Pinal, Kena Moreno, Lola Beltran, Lucha Villa, Ninon Sevilla, Rosa Carmina, Maribel Guardia, Alejandra Guzmán y Juan Gabriel y un sinnúmero de personajes de la política y celebridades que nos demuestran el reconocimiento y popularidad alcanzada por este Tabasqueño.
Su pintura nos enseña escenas cotidianas de la vida de las grandes ciudades, de la vida amarga y sensual, de figuras fetiche, animales, flora y fauna de gran colorido y perfectas líneas dominando el rostro humano; Esta es la herencia de los pinceles de Ricardo García Mora como los vemos en sus obras y admiramos en sus más de 40 exposiciones individuales y 32 exposiciones póstumas, producto de la voluntad expresiva de un pintor que siendo completamente autodidacta, pudo regalarnos las crónicas de nuestros sueños con enorme talento, que extrajo de su propia intuición mucho del futuro, ya que su pintura está actualizada pareciendo ser creadas recientemente. Esa es la magia en sus obras.
A García Mora lo caracterizaba su vitalidad y su arduo trabajo que refleja una temática peculiar impuesta por sus propias inclinaciones y preferencias. El cine fue para él una fuente inagotable de inspiración. Muestra de ello es la eterna y provocativa sonrisa de Marilyn Monroe que abarca la pared entera de un mural en una discoteca de la Zona Rosa.
El dibujo a tinta china lo utilizó para el tema del ballet y el arte efímero del bailarín en ciento cincuenta dibujos de un álbum curioso. Reconstruyó la muerte del cisne, retomó los ejercicios en barras; grandes saltos espectaculares quedaron inmortalizados e inventó un pas-de-deux con víboras, rinocerontes y monos extraños. Rememoró el sueño de volar de Icaro, ligó el horror al erotismo en una danza de amor y muerte, aceptando la cursilería capaz de desbarrancarlo hacia precipicios impensados, porque sabía que la destreza de su línea, era su salvoconducto.
García Mora pintó sobre fondos planos de tonos primarios, rojos, turquesas y rosas brillantes. Utilizó técnicas mixtas, tintas, óleos, acrílicos y crayones. Sus imágenes también planas se entrelazaban con los carteles publicitarios, los retablos populares y los comics. Por eso, concibió series en torno a un mismo tema para contarnos historias donde sentido del humor y desenfado siempre estuvieron presentes.
Fue el único pintor para el que posaban grandes figuras internacionales y artistas mexicanas, como Dolores del Río, Silvia Pinal, Ninón Sevilla, Tongolele y María Felix, por lo que era conocido como el pintor del jetset internacional.
Ricardo García Mora falleció el 28 de febrero de 1992 y como dijera el poeta tabasqueño Ramón Bolívar: Entre estrellas vivió,/ Entre estrellas vive ahora./ Más ya no pinta estrellas:/ ….pinta auroras.
Fuente:
Semblanza proporcionada por Raúl García Mora.