Si la iglesia del barrio de Santa Ana, cuya festividad es cada 26 de julio, se está construyendo para 1854, la iglesia central ya es un referente desde 1834.
Con base en las “noticias estadísticas fechadas en el año de 1854 en la villa de Jalpa”, se presenta una descripción sobre el centro e iglesia principal de la cabecera de este partido: “…su plaza está situada en el paraje más céntrico de la población y, en medio de ella una iglesia de material de paredes con techos de tejas; es de tres naves y tiene de largo 66 varas y 20 de ancho; tiene siete altares de arquitectura regular y deposita imágenes que por sus perfecciones merecen respeto y veneración; posee ornamentos decentes y tiene alhajas de oro y plata de algún valor; de suerte que ahora pocos años los transeúntes que la visitaban la distinguían con el nombre de catedral de Tabasco; hoy está bastante deteriorada y la desfiguró la reedificación que se le hizo en el año de 1834 por haberle quitado las azoteas; está bajo la dirección de un cura párroco y un ministro que mantiene el culto religioso en todo el partido; la rodea un cementerio de material y 12 casas de mampostería y tejas, y ocho de tejas y setos; salen de ella siete calles principales que se diseminan por toda la población proporcionando comodidad a los que la transitan…”
Resulta de trascendencia este retrato de Jalpa de mediados de siglo XIX. El templo al que se hace alusión, y que con los años se dedicó a San Francisco de Asís, se ha redificado o modificado cada siglo, como sucedió en 1834, a mediados de 1950 y principios del año 2000. De acuerdo con cronistas, el templo y la feligresía no solo han resistido el paso de la modernidad, sino también aquel embate de la guerra anticlerical en el periodo (1919-1934) del gobernador Tomás Garrido Canabal.


Fuente:
1.- Águila F., Bernardo del. La intervención y el imperio en Tabasco. Villahermosa: Gobierno del Estado de Tabasco. 2004.