Es de interés, en el plano histórico, lo acontecido con el panteón antiguo de Jalpa, que estaba en los alrededores de la iglesia principal y que quedara bajo sus atrios; un pasaje similar que nos hace pensar en la iglesia central de Cunduacán, lugar en el que sepultaron a personajes ilustres en el cementerio que también estaba en la galería del templo dedicado a la Natividad de María.
Con las diversas adecuaciones y remodelaciones, el primer panteón de Jalpa quedó bajo tierra y probablemente, al realizarse excavaciones, podrían hallarse vestigios de aquel camposanto descrito en crónicas y reportes históricos.
Por las fotografías en blanco y negro (de Elías Ybañez y de Tirado en el comienzo del siglo XX), el jalpaneco de hoy puede mirar los cambios de la iglesia antigua a la moderna: de ser un templo con dos torres -con sus respectivos nichos para depositar santos- a tener un reloj en la parte central, de estar integrada al resto de la plaza a tener una barda perimetral, de caminar sobre el pasto que crecía en los alrededores a ocultarlo con losetas, de mantener su esencia arquitectónica durante dos o más siglos a sufrir una metamorfosis en lo que llamaron estilo neoclásico, y de ya no ver aquel panteón cuya descripción quedó registrada en las crónicas. Ahora, al interior del templo, hay criptas modernas que empezaron a usarse en 2023. De ello, hablaré en otro momento.
Fuente:
1.- Águila F., Bernardo del. La intervención y el imperio en Tabasco. Villahermosa: Gobierno del Estado de Tabasco. 2004.