LA BRUJA DE CUNDUACÁN

En el centro de Cunduacán, dentro de la región de la Chontalpa en Tabasco vivía una mujer de aspecto extraño que se dedicaba a la brujería. Casi nunca salía de su casa, las personas que lograban verla decían que tenía el rostro lleno de grandes verrugas, sus dientes eran amarillos y uno de sus ojos era totalmente blanco.

La casa de esta bruja estaba llena de remedios y amuletos que ocupaba para rituales oscuros. La gente que la buscaba nunca tenía buenas intenciones, le solían pedir ayuda para matar a alguien, atraer a hombres o mujeres por la fuerza y conseguir poder a costa de lo que fuera.

A cambio de su ayuda, la bruja pedía grandes sumas de dinero o costosos regalos que la convencieran. El poder de esta bruja parecía que no tenía límites, no le importaba tanto daño que causaban sus terribles maleficios.

Un día un hombre le pidió un hechizo para asesinar a su madre ya que quería heredar su casa y todas las tierras que ella poseía.

La bruja a cambio pidió algunas joyas y monedas para cumplir su misión, el hombre tardó poco tiempo en conseguir el pedido y se lo entregó a la bruja. Esta realizó un fuerte hechizo en contra de la inocente mujer, pero después de esto terminó muy cansada. A la semana, el hombre volvió muy agradecido con la bruja ya que había heredado todo lo que tenía su madre y se convirtió en alguien muy poderoso.

Pero la vida de la bruja ya no fue la misma, cada vez que realizaba un hechizo parecía perder fuerza. Su salud se deterioró al grado de enfermar de pulmonía y caer en cama. Cuando murió, en Cunduacán vieron salir de su casa a un enorme pájaro negro, al entrar el cuerpo de la bruja ya no estaba.

Ese enorme pájaro estuvo sobrevolando la comunidad durante 7 días, en esos días también cayó una gran cantidad de cenizas que inundaron las calles cercanas a la casa de la bruja. Aunque después de un tiempo el pájaro desapareció, aún hay personas que dicen verlo durante las noches rondar en la casa de la bruja. Hace un extraño ruido como carcajada que asusta a todo el que se cruza en su camino.