En 1960, se constituyó un Patronato para recaudar fondos para financiar la construcción de un Monumento al Coronel Gregorio Méndez Magaña, obra a cargo del escultor mexicano Augusto Escobedo.
Entre las personas que formaron parte de este patronato se encontraban, el Lic. Mario Brown Peralta, el Dr. Gonzalo Graham y el radiodifusor Jesús Nazar Jaidar.
El gobierno del estado rifó una casa en Paseo Tabasco y el viernes 30 de septiembre de 1960, a las 10 de la mañana, dio inició un maratón radiofónico Pro-monumento Coronel Gregorio Méndez Magaña en el que participaron en una solidaria competencia las estaciones XEVA, la XEXJ y la XEVT.
La asesoría técnica fue del Teniente Coronel Humberto Mariles, máximo exponente del hipismo internacional en aquel entonces. Mariles admiraba tanto al héroe jalpaneco que inclusive se ofreció a realizar exhibiciones ecuestres gratuitas para recaudar fondos para la construcción del monumento.
El Teniente hizo en su momento, -de acuerdo a los diarios de la época-, observaciones al escultor Escobedo sobre la obra, como el que la silla no correspondía a la época, al igual del tipo de mosquetón y el sable.
El monumento quedó listo para su inauguración el 27 de febrero de 1961, día en el que además de celebrarse la gesta heroica de la expulsión de los franceses de territorio tabasqueño, el entonces gobernador Lic. Carlos Alberto Madrazo Becerra, dio su informe de gobierno.
Carlos Madrazo pronunció las siguientes palabras durante su informe: “Hoy será inaugurada la estatua del coronel Gregorio Méndez, caudillo que simboliza la bravura de un pueblo que no sabe vivir de rodillas. El bronce, transformado en obras de arte, perpetúa la significación de una hazaña que nos enorgullece y es el tributo que el fervor popular le rinde a quien la hizo posible con su heroísmo. Los héroes no son voces muertas. Ellos están presentes en nuestros actos y su recuerdo influye en el destino de la República. Fue posible darle cima al monumento aludido, en virtud de la irrestricta colaboración de la ciudadanía, quien aportó su óbolo mediante el marathón organizado con este propósito. Asimismo, el Gobierno del Estado, para reunir la suma necesaria que permitiera pagar dicho trabajo, promovió la rifa de una residencia ubicada en el “Paseo Tabasco” . Con los fondos recaudados por ambos conceptos, se obtuvo plasmar en realidad la idea tendiente a erigirle a nuestro prócer la estatua que, junto con el cariño del pueblo, proyecta su memoria y su relevante lección heroica. El Gobierno de Tabasco estima la valiosa cooperación de las radiodifusoras locales y de los locutores que intervinieron en el evento».
La estatua fue bautizada por la gente como “El caballito”. En él reposan los restos de los coroneles Gregorio Méndez Magaña y Eusebio Castillo, su ubicación original fue en el cruce de las calles 27 de Febrero y Paseo Tabasco, frente a la Catedral de Villahermosa
En el periódico oficial del 20 de febrero de 1991, suplemento 5055, el Congreso decreta que el 27 de febrero de ese mismo año se traslade el monumento con los restos del Crnl. Gregorio Méndez y del Crnl. Eusebio Castillo a su nueva ubicación en avenida Méndez con 27 de Febrero con los honores y homenaje cívico que merecen. Esta es su ubicación actual..



LA POLÉMICA
La estatua, sin embargo, generó y sigue generando críticas por algunas inexactitudes que señala el escritor Jorge Priego Martínez en la edición del diario vespertino “El Correo” el 27 de febrero 2009, las enumeró:
Primero, la leyenda que aparece en la base es errónea ya que el 27 de Febrero de 1864, no hubo ninguna batalla.
Segundo, el coronel Méndez no usaba uniforme militar, sino su ropa de civil, es decir, se consideraba y vestía como guerrillero, puesto que no era coronel del ejército regular, sino de la guardia nacional, nombramiento que le dio el vicegobernador de Tabasco en funciones de gobernador, Felipe de Jesús Serra.
Tercero, en aquella época no había en el estado caballos pura sangre, sino criollos.
Cuarto, el coronel Méndez usaba espuelas de las llamadas de estrella, como todos los jinetes tabasqueños.
Quinto, en Tabasco no hubo zuavos, soldados mercenarios del norte de África; que peleaban con los franceses, sí los hubo en la batalla del 5 de Mayo en Puebla.
Sexto, para montar el coronel Méndez usaba para montar, una silla con manzana, que se usaban en la región, no un albardón,.
El autor del monumento del escultor Augusto Escobedo durante una charla que en los años ochenta del siglo pasado ofreciera en la galería de arte El Jaguar Despertado, fue interrogado por el extinto licenciado Jesús Ezequiel de Dios, sobre el porqué de tales inexactitudes históricas en dicho monumento, a lo que el interpelado contestó que él se basó en las instrucciones precisas del entonces gobernador del estado.



Fuentes:
El Correo de Tabasco.