Nació el 7 de agosto de 1958 en Veracruz, Veracruz, hija de padre oaxaqueño y madre tabasqueña. Estudió la carrera de Ciencias y Técnicas de la Comunicación en la Universidad Veracruzana.
Su desarrollo profesional lo realizó en áreas de educación, en la SE-CONAFE, lo que le permitió conocer todas las comunidades marginadas del estado de Tabasco, que la motivaron a estudiar una maestría en educación.
Actualmente labora en áreas de la Salud Psicosocial y es en esta etapa donde crea una metodología del uso del cuento como medida preventiva para preservar la Salud.
Olga Tapia ha publicado a la fecha tres libros, mismos que atienden temas como el suicidio, discriminación, lazo afectivo, violencia e identidad. En Tabasco ha orientado a través de talleres a más de 10 mil personas.
Es conocida coloquialmente como: La Querida tía Olga en las redes sociales. Ella considera que el impacto de sus talleres es debido a que los imparte de acuerdo con la necesidad del grupo que lo recibe.
Para ella lo más importante es apoyar a los jóvenes del nivel secundaria, bachillerato y universidad, porque ellos son generadores de vida, y a ellos les va a corresponder educar a los niños y niñas del futuro. Todo su trabajo circunda básicamente en el fortalecimiento de valores.
Es narradora de lo cotidiano. Recoge en palabras las cosas que ve y aquello que escucha, porque cada lugar y cada persona algo tienen que contar. Escritora de lenguaje sencillo y de historias breves que dejan una enseñanza, como las fábulas.
Sus libros “Las manos llenas de color”, “Rufino el pintor”, “La triste historia del martillo”, “El toloque y su familia” y “La cigarra fumadora”, junto con “La granja”, forman parte de un proyecto de metodología participativa donde cada cuento es una herramienta para promover la transformación personal y el cambio cultural.
Su metodología se aplica mediante talleres con preescolares y universitarios y grupos vulnerables. Ha escrito alrededor de 60 cuentos, mismos que se han difundido a través de uno de los programas de radio más escuchados en Tabasco. Sus historias son imborrables, están basadas en los valores humanos, por eso ayudan a tomar decisiones.