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Quinta Grijalva
El Honorable XL Congreso del Estado Libre y Soberano de Tabasco, expidió el decreto número 187 el 29 de abril de 1953, para legalizar la adquisición de la Quinta Grijalva.
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QUINTA GRIJALVA

Compilación de: Orlando Moscoso y Landy Aguilar

EL CERRO DE GUADALUPE

 

El 14 de octubre de 1895 Lorenzo de la Torre compró un predio de 4-80-55 hectáreas para su padre, don Feliciano, y la propiedad llamada Cerro de Guadalupe quedó bajo el cuidado de la familia de la Torre.

La propiedad estaba ubicada en los límites del barrio de Esquipulas, cuando aún no existían las calles ni las casas que hoy en día la rodean. La casa tenía una ubicación excelente, estaba construida en un terreno elevado, al que se llegaba por un camino marcado por el diario paso de hombres, animales y carretas, quedaba a salvo de las inundaciones, y permitía a sus habitantes beneficiarse con la vista y la brisa del río que corría cercano.

Según indican los documentos de propiedad, la primera construcción fue hecha con setos y las tejas extranjeras que los barcos traían como lastre y dejaban aquí. La casa respetaba la sencillez de la tradicional arquitectura criolla, con corredores techados, altos ventanales y habitaciones abiertas a patios interiores para protegerse del sol, capturar la brisa y aprovechar las sombras. El terreno estaría circundado por reverdecidos troncos de cocoíte o palo mulato.

LUIS FERNÁNDEZ DEL CAMPO

 

En 1902 murió don Feliciano de la Torre, y cuatro años más tarde, su viuda, doña Patricia, y sus hijos, Lorenzo, Guadalupe y Victoria, se vieron en la necesidad de hipotecar la CASA. Por motivos que se desconocen, los pagos no fueron cubiertos y después de un juicio la propiedad salió a remate público donde la adquirió el ingeniero Luis Fernández del Campo por la cantidad de $2,350 pesos de plata, además de los $7.35 pesos que tuvo que pagar a la Tesorería General por el registro.

La escritura, fechada el 18 de mayo de 1906, nos deja saber que este nuevo dueño tenía 35 años, era casado y oriundo de Campeche y que en aquel momento la superficie de 4-80-55 hectáreas estaba cubierta por cafetos y árboles frutales rodeados por un cercado con alambre de púas. Indica que la construcción medía trece metros de largo por quince de ancho incluyendo el caedizo y que tenía setos y tejas extranjeras, con mucha seguridad los mismos que se mencionan en el primer documento de compra. En esta parte, la historia de la Quinta adquiere visos de intriga pues se inserta el juez Tomás Hidalgo Estrada, un oscuro personaje afecto al régimen porfirista que presidió el juicio de remate y, al parecer, usó su poder para hacerse dueño del terreno en disputa.

TRINIDAD DOMÍNGUEZ

 

Como si existiera un acuerdo previo, el ingeniero Luis Fernández volvió a vender la casa antes de dos meses, y el 22 de junio de 1906 la adquirió el señor Trinidad Domínguez, “escribidor” del Juzgado Primero del Ramo Criminal, aunque la propiedad volvió a quedar hipotecada porque el comprador no cubrió el total del precio.

Un documento del 31 de enero de 1907 da testimonio de que el escribano Trinidad Domínguez vendió “para siempre y sin reservas” la propiedad al juez Tomás Hidalgo Estrada, por la cantidad de dos mil doscientos pesos, aunque durante la transacción no se efectuó pago alguno, pues el señor Domínguez declaró haber recibido ya mil doscientos pesos y el licenciado Hidalgo se comprometió a pagar la hipoteca de mil pesos que había dejado pendiente el ingeniero Luis Fernández. Ahora se sabe que este “para siempre” sólo duró cinco años, en los cuales la familia Hidalgo disfrutó de la casa mientras la tensión política aumentaba en todo el país bajo la Presidencia de Porfirio Díaz.

César Sastré Fernández Veraud

CÉSAR SASTRÉ VERAUD

 

La situación prevalente y sus nada claros movimientos políticos, se dice forzaron al juez Tomás Hidalgo a vender su casa por la cantidad de $12,645 pesos a César Sastré Veraud, quien el 27 de mayo de 1912 se convirtió en el nuevo dueño del predio del Cerro de Guadalupe. Gracias al contrato de compraventa, se puede saber que César Sastré Veraud, el nuevo poseedor de la quinta, era un agricultor de 35 años que radicaba en Cárdenas, y se encontraba “accidentalmente de tránsito en esta ciudad”. Datos no del todo veraces, ya que César Sastré fue diputado suplente durante el Gobierno de Mestre Ghigliazza.

Respecto a los cambios habidos en la casa, la escritura refiere que se trataba de:

“Una finca urbana construida de mampostería, tejas y maderas del país (ya no se habla de tejas extranjeras) ubicada en el barrio Macayal, calle Santos Degollado de esta ciudad cuyos linderos y dimensiones son: la casa mide diecinueve metros por cada uno de los rumbos, Norte, Sur, Este y Oeste; la segunda casa mide, diez metros de largo por seis me­tros de ancho [ … ]”.

Por otra parte, el contrato de compraventa nos deja ver que, al fin y al cabo abogado, Hidalgo Estrada no excluía la posibilidad de volver a ser el dueño del terreno, y por ello incluyó, en dicho contrato, una ventajosa cláusula de retroventa que dice:

“[ … ] si los consortes vendedores o quien sus derechos representen devuelven al señor César Sastré Veraud o a sus causahabientes dentro del plazo de tres años [ … ] hasta el 9 de abril de 1915 los doce mil seiscientos cuarentaicinco pesos del precio de esta venta[ … ] les otorgarán[ … ] la correspondiente escritura de retroventa, pero si transcurriese el plazo estipulado, sin que los consortes vendedores [ … ] ejerciten el derecho de retroventa, adquirirá la presente [escritura] la condición de venta absoluta e irrevocable [ … ] quedan­do establecidas las siguientes condiciones: I [ .. .]. II. Los consortes vendedores tienen el derecho de habitar la finca y disponer de todos los productos de ella durante el plazo convenido para redimirla, sin pagar ninguna remuneración ni arrendamiento [ … ] El com­prador acepta esta escritura y se da por recibido de los títulos y plano [ … ] de la finca que lleva adquirida con pacto de retro [ … ]”.

Al final, como sabemos, Hidalgo Estrada nunca pudo volver a ser dueño de la propiedad, por lo que ahora debemos seguir la huella de Cesar Sastré Veraud a través del entramado de la historia local y nacional.

DOÑA FIDENCIA

 

El 30 de agosto de 1917 la casa pasó a manos de doña Fidencia Fernández Veraud, viuda de Sastré, quien llegó a ser la persona que durante más tiempo conservó la propiedad. Doña Fidencia, cuyo nombre lleva una calle en el Centro.

Ella utilizaba la casa del Cerro de Guadalupe como lugar de descanso y continuaba viviendo en su domicilio de la calle Madero. Mujer magnánima y desprendida permitía que los aguadores sacaran agua del pozo y la vendieran por las calles de la ciudad con el pregón “Agua de quinta”.

Cuando Tomás Garrido gobernaba con su dura postura anticlerical, Doña Fidencia atraía a los camisas rojas regalándoles comida y colgándoles escapularios. Por las tardes salía a rezar en voz alta caminando en la banqueta, llevando en sus manos un rosario grande de madera.

Por su osadía, un día la visitó un emisario del Ciclón del Sureste, quien le llevó cinco mil pesos en oro y le pidió le entregara las escrituras del Cerro de Guadalupe. Ella se negó en un principio, pero el gobernador se impuso y Doña Fidencia tuvo que venderle su propiedad a la fuerza en 1931.

Doña Fidencia

TOMÁS GARRIDO CANABAL

 

El Cerro de Guadalupe pasó a manos de  Tomás Garrido el 14 de febrero de 1931.

Se sabe que la casa del Cerro de Guadalupe se destinó a tareas relacionadas con el progreso social y educativo. Al respecto, en el mes de abril se podía leer en el diario Redención:

“El Cerro de Guadalupe es una hermosa quinta desde la cual se destacan panoramas her­mosísimos, tiene una extensa hortaliza, ya que cuenta con eras preparadas para sembrar un fresal. El licenciado Garrido informó a nuestro reportero que próximamente quedará instalada en el mencionado lugar una estación avícola con gallinas Rhode Island Red, principalmente. Digno de mención es el ramo de quesería y dulcería que está muy bien atendido por personas que allí colaboran tan eficazmente en favor del progreso agrícola e industrial en el estado”.

Unos meses más tarde, se localiza otra nota que abunda sobre el manejo que se le daba a la casa:

“[ … ] registramos que en la reunión celebrada en el Cerro de Guadalupe el 1 º de agosto, el tema que llamó la atención de los concurrentes fue el relativo a la forma en que debemos prepararnos para el porvenir. No debemos concretarnos a la producción agrícola del roatán, sino debemos ensanchar nuestros cultivos de variados productos. En el informe de Gobierno que ese año rindió el Gobernador ante la XXXII Legislatura, menciona que ‘ .. .le he dado especial atención a la enseñanza agrícola y ganadera [ … ] giré un acuerdo creando 1 Centro Difusor de Conocimientos Agropecuarios y pequeñas industrias[ … ] · 1 programa de este Centro es el siguiente [ … ] Contabilidad Agrícola- Jases en la Escuelas Normal Rural ‘Dolores Correa Zapata'[ … ] así como en la granja ‘La Florida’ y ‘El Cerro d Guadalupe’ ¡ … ]”.

Además de estas actividades políticas y educativas, la vida cotidiana se alegraba con los tradicionales pasatiempos. Música que acompañaba los bailes en salones y residencias familiares, las serenatas y todo tipo de reuniones culturales. En torno a las exposiciones agropecuarias se desplegaban días de fiesta esperados con ansia por sus programas sumamente variados. Los servidores públicos gozaban de diez días de asueto para no perderse ningún acontecimiento cultural, deportivo o los populares concursos como “el del niño más sano” y magnas demostraciones de equipo para el trabajo agropecuario. Especial interés despertaba la elección de la señorita que obtendría el título de Mensajera del Progreso.

Alfonso Caparroso, quien comenta que antes de que Garrido habitara regularmente la casa de El Cerro de Guadalupe, la utilizaba como foro de sus tertulias, y apunta en sus memorias: “En un círculo de amigos muy reducido[ … ] el licenciado Garrido gustaba de oír la poesía magnífica de Antonio Machado, las hermosas crónicas neoyorquinas de Juan José Toblada, los resonantes versos de ‘Los claros clarines’ de Rubén Daría, la poesía heroica de López Velarde, y las plumas vibrantes de Altamirano y Zarco, sin faltar Máximo Gorki y Víctor Hugo, así como las violentas prédicas de Mirabeau. Estas pláticas tenían lugar por las tardes en su casa ‘El Cerro’ en Villahermosa, 1930 a 1934, entre sorbo y sorbo de café”.

Para marzo de 1934, en ocasión de la V Feria Regional, visitaron Tabasco el candidato a la presidencia general Lázaro Cárdenas y el ex presidente Plutarco Elías Calles, acompañados por once importantes políticos de aquel tiempo. Y en las memorias de Caparroso aparece una fotografía de estos personajes de la vida nacional junto al gobernador Tomás Garrido Canabal y al senador Carlos Riva Palacio departiendo en la casa del Cerro de Guadalupe.

El general Cárdenas pasó ocho días recorriendo Tabasco y la prensa nacional reseñó el beneplácito de los visitantes por la hospitalidad tabasqueña. Concluida la feria, la excitación cedía para dar lugar al ritmo de vida habitual, y para la casa del Cerro de Guadalupe llegaba una importante transformación. El 22 de abril de 1934 se publicó la siguiente noticia:

“CAMBIO DE DOMICILIO El día 18 de los corrientes el señor gobernador del Estado, licenciado Tomás Garrido C. cambió el domicilio de su honorable familia de las calles de Zaragoza de esta capital, en donde venía residiendo desde hace algunos años, a la casa de campo “El Cerro” ubicada en la colonia Jesús García”. Sin embargo, dado el carácter socialista del mandatario, la casa se siguió utilizando para celebraciones populares.

LA TOMA DE LA CASA DEL CERRO DE GUADALUPE

 

Después de la salida del Lic. Tomás Garrido, la casa del Cerro de Guadalupe fue habitada por un amigo de la familia, el Sr. Alejandro Lastra Ortiz. De esos años, don Amado Caparroso narra la toma de la casa del Cerro de Guadalupe por conflictos políticos:

“El día 20 de septiembre de 1939, estando Tomás todavía en su exilio en Costa Rica -segundo año de gobierno del licenciado Trujillo Gurría los ya citados (José González Esquivel, Antonio Calderón … ) se reunieron en “El Cerro” para celebrar el natalicio de Don Tomás, junto con otros garridistas hasta sumar veinte y cuatro. Platicaban animadamente recordando al jefe ausente, cuando, repentinamente, irrumpió en forma violenta en el predio un grupo fuertemente armado -más de veinte- a la cabeza del cual iba Gonzalo Rabelo Wade [ .. .]. Los recién llegados, con lujo de fuerza, intimidaron a rendirse (?) a los garridistas indefensos y los condujeron con gran expectación a la Inspección General de Policía [ … ] y los acusaron de conspirar contra la vida del gobernador Trujillo. Don Alejandro Lastra Ortiz leal amigo de Don Tomás y hombre pacífico, habitaba el Cerro en unión de su estimable esposa Doña Evangelina Lastra y sus cuatro retoños. Vejado e incomunicado y sujeto a estrecho interrogatorio, Don Alejandro Lastra Ortiz, fue conducido a la cárcel pública. Lo señalaban como jefe de la conspiración [ … ]. En tanto los garridistas eran conducidos al cuartel y casi pisando los talones a los que habían llegado antes, penetró a la finca del Licenciado Garrido otro numeroso grupo de individuos [ … ] quienes armados de picos y palas se dedicaron a levantar los pisos de la casa, destrozando furiosamente los mosaicos, destruyendo muebles, violando cerraduras, en busca del archivo personal del Licenciado Garrido -ese era el verdadero propósito de la irrupción- quien lo había recopilado a lo largo de 17 años y que sólo veinte días antes había sido empacado en diez cajas de madera y trasladado a la ciudad de México bajo el más absoluto sigilo [ … J”.

La toma de la casa del Cerro de Guadalupe se realizó cuando era gobernador interino Gonzalo Martínez de Escobar y duró tres días, hasta que los interesados se convencieron de que no estaba ahí la valiosa correspondencia que se había cruzado entre el licenciado Garrido y destacados personajes políticos como el presidente Obregón, el general Calles y el presidente de la República Española, Juan Negrín. Aunque, según Caparrosa, la carta que verdaderamente les importaba recobrar era una del presidente Cárdenas fechada en julio de 1935, en víspera del desconocimiento de los poderes en el estado.

Entrada original a La Quinta
Pozo de La Quinta
Jardines de La Quinta

MUERTE DE TOMAS GARRIDO

 

Tomás Garrido padecía de cáncer generalizado y el 8 de abril de 1943, fallece víctima de ese mal en la ciudad de Los Ángeles, California. El Cerro de Guadalupe, al igual que el resto de la herencia, fue adjudicado a los hijos del matrimonio Garrido Llavera: el Ing. químico Mayitzá Drusso, Zoila Libertad y Lenin. Para entonces, la superficie de la casa del Cerro había sido ampliada por la compra de cinco lotes contiguos hasta llegar a 5-64-19 hectáreas.

Mayitzá Drusso Garrido Llovera compareció como heredero y albacea en el otorgamiento de los bienes de la señora Dolores Llavera de Garrido el 27 de julio de 1943. Para su infortunio, su madre había muerto intestada por lo que se siguió un juicio suce­orio, en el cual originalmente el licenciado Tomás Garrido aparecía como heredero y albacea; sin embargo, como él también había fallecido fue inevitable realizar nuevos trámites. En la escritura de adjudicación se lee:

“Los bienes que se aplican al heredero Mayitzá Drusso Garrido Llovera, con sus linderos son los siguientes [ … J. Predio rústico denominado El Cerro de Guadalupe ubicado en la Ranchería llamada antiguamente Macayal, con superficie total aproximada cincuenta y cuatro mil cuatrocientos cuarenta y cuatro metros cuadrados, cuarenta céntimos, compuesto de varias fracciones a saber: l. – Porción llamada ‘Cerro de Guadalupe ‘ [ … ], esta porción fue adquirida por por la autora de la herencia por compra que hizo a Fidencia Fernández Veraud, viuda de Sastré según escritura [ … ]. 2. – Fracción con superficie de doscientos veintidós metros y medio [… ]. Esta porción la hubo la autora de la herencia por compra que hizo a María Concepción Sánchez según documento privado de fecha treinta de septiembre de mil novecientos treinta y tres [ … ]. 3.- Fracción con superficie de dos mil cuatrocientos cincuenta y siete metros [… ]. Esta fracción la hubo [ … ] por compra que hizo a los hermanos Ana Lucrecia, Manuel Conrado, María Luisa y Josefa Troconis según escritura  ( … ]. De fecha quince de noviembre de mil novecientos cuarenta y tres [… ]. 4. – Fracción con superficie de novecientos ochenta y cuatro metros, treinta y cinco centímetros cuadrados [ … ]. Esta fracción la hubo [ … ] por compra que hizo a María Concepción Sánchez López según documento privado de fecha veintitrés de abril de mil novecientos treinta y cuatro [… ]. 5.- Fracción con superficie de mil ciento seis metros cuadrados [ … ]. Esta fracción la adquirió la autora de la herencia por compra que hizo al señor Félix Morales según documento privado de fecha veintiocho de septiembre de mil novecientos treinta y tres [ … ].”

Mayitzá Drusso Garrido Llavera se enteró de la enfermedad de su padre, regresó a México, pero después del deceso, volvió a San José de Costa Rica. Es posible que la propiedad del Cerro de Guadalupe siguiera siendo habitada por el Lic. Lastra hasta el 14 de enero de 1944, cuando Zoila Libertad Garrido Llavera, como apoderada de su hermano, el ingeniero Mayitzá Drusso, vendió la propiedad al licenciado Gabriel Aguillón Guzmán, que residía en la ciudad de México, por la suma de $30,000 pesos. Según asienta la escritura, el nuevo comprador residía en la Ciudad de México.

FRANCISCO J. SANTAMARÍA

 

El 9 de septiembre de 1946, el licenciado Aguillón vendió la propiedad por la cantidad de $25,000 pesos al licenciado Francisco J. Santamaría quien fue gobernador de Tabasco de 1947 a 1952. Se le empezó a llamar Quinta Isabel como un homenaje del licenciado Santamaría a su esposa doña Isabel Calzada.

En el libro “Quintana Grijalva – Un Renovado Patrimonio del Pueblo de Tabasco (1894-2004)” publicado por el Gobierno del Estado de Tabasco. 2006, se escribe que Doña Isabel Calzada habla respecto a ello: “El licenciado había vendido propiedades que tenía en Cuautla y Veracruz para comprar el Cerro de Guadalupe, y cuando lo compró pensó en ponerle mi nombre, aunque aclaro que nunca fue mía, pues él ya había pensado que fuera la Casa de Gobierno. Antes de mudarnos a la quinta él decidió hacer unos cambios …”.

LA QUINTA GRIJALVA, CASA DE GOBERNADORES

A la salida de Francisco J. Santamaría, Manuel Bartlett asumió el cargo de Gobernador el 1 de enero de 1953. Y es él, el que considera necesario que haya una casa para que la habiten los gobernadores. La hija menor del licenciado Bartlett, la señora Lelia que apenas tenía cinco años cuando llegó con su familia a Tabasco, recuerda:

“Llegamos a una casa de huéspedes ubicada frente a correos que era de doña Chabela Rullán. Después de 1a elección, nos encontramos con que no existía una Casa de Gobierno y nos cambiamos a un departamento en contra esquina del hotel María Dolores. Pero mi padre quería una casa que fuera más adecuada y pensó en la Quinta Isabel, así que fue a Veracruz para hablar con el licenciado Santamaría, quien estaba reacio a la venta, pero al fin se realizó el trato y el Congreso autorizó la compra”.

El Honorable XL Congreso del Estado Libre y Soberano de Tabasco, expidió el decreto número 187 el 29 de abril de 1953, para legalizar la adquisición de “[ … ] una finca apropiada con las condiciones necesarias de comodidad y seguridad que pueda destinarse a Residencia del Titular del Poder Ejecutivo y de su familia [ … ]”

Decía que “[ … ] fue adquirido un predio urbano destinado a residencia del Titular del Poder Ejecutivo y su familia[ … ].”

En el texto se lee: “Considerando que es pertinente que el nombre que se imponga a dicho predio esté en consonancia con la tradición, historia y condiciones geográficas de nuestro Estado y responda por su simbolismo al carácter oficial que conforme a su objeto ha adquirido y al mismo tiempo que dicho nombre sea familiar y accesible a la mentalidad popular[ … ].”

“Considerando que el Capitán Don Juan de Grijalva, que llegó a las riberas de Tabasco el año 1518, se caracteriza entre los descubridores españoles por su nobleza y buen trato a los naturales [ … ] constituyendo su arribo a esta región un acontecimiento de perenne resonancia universal ya que con su proeza dio a conocer este suelo a la civilización occidental y mereció que su recuerdo quedara perpetuado en el gran río de Tabasco que lleva su nombre [ … ].”

Entrada original a La Quinta
Pozo de La Quinta
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El día 3 de octubre de 1953, el Periódico Oficial publicaba el Acuerdo que imponía el nombre de Quinta Grijalva: “[ … ] Fue adquirido un predio urbano destinado a residencia del Titular del Poder Ejecutivo y su familia [ … ].”

“Considerando que es pertinente que el nombre que se imponga a dicho predio esté en consonancia con la tradición, historia y condiciones geográficas de nuestro Estado y responda por su simbolismo al carácter oficial que conforme a su objeto ha adquirido y al mismo tiempo que dicho nombre sea familiar y accesible a la mentalidad popular[ … ]. “

La complicada situación económica favoreció que un movimiento estudiantil, que en otro momento no hubiera tenido mayores consecuencias, culminara en motines en Villahermosa y después en los terribles sucesos en Frontera el 19 de marzo de 1955. Este conflicto llevó al licenciado Manuel Bartlett a presentar su renuncia en marzo de 1955 y a dejar Tabasco para establecerse en el Distrito Federal.

Sin embargo a partir de esa fecha, la Quinta Grijalva fungió como casa de los Gobernadores, ahí se originaron los Bailes de las Embajadoras y había otros, que ya han desaparecido, como los Bailes del Percal, reunión que organizaba el Club Buganvilia y donde las señoras y jovencitas de la alta sociedad daban rienda suelta a su imaginación y creatividad, ya que era requisito acudir con atuendos confec­cionados con telas y materiales sumamente sencillos

Se han recibido a distintas personalidades del mundo de la política. Los entonces presidentes de la República, licenciado Adolfo Ruiz Cortines y la del licenciado Adolfo López Mateos, durante su campaña electoral. En los 50’s-70’s, la Quinta Grijalva se convirtió en el centro de la vida social de Tabasco. Aquellas reuniones y fiestas se volvieron los eventos más esperados, las damas que tenían la suerte de recibir una invitación se esmeraban por asistir ataviadas a la última moda, lo que muchas veces significaba viajar a la Ciudad de México a buscar telas y accesorios especiales, pues en Villahermosa no existían las grandes tiendas departamentales, sólo existía la Casa Torruco, donde había telas y lencería, la famosa Casa Lupe que traía las ropa de línea y encargos especiales, y la Casa Fernández que era un pequeño almacén departamental y el primero en donde hubo una escalera eléctrica, lo que resultaba mayor atracción que cualquier mercancía.

Manuel R. Mora acostumbraba abrir las rejas de la Quinta en las noches al regresar del Palacio para que entrara todo aquel que quisiera tener una audiencia. Esas audiencias duraban hasta las doce o la una de la mañana.

La Quinta era orgullosa anfitriona de las festividades más importantes del año, pero ninguna fiesta alcanzaba tanto prestigio como la Cena de Embajadoras, exclusiva gala a la que solamente podían asistir los afortunados dueños de boletos que se entregaban con carácter de “intransferibles”. A pesar de que en aquella época no se contaba con las facilidades contemporáneas para rentar manteles, vajillas y todo lo necesario para una espectacular celebración, la Cena de Embajadoras brillaba con luz propia.

La casa ha sufrido remodelaciones, cambios y transformaciones a través de su historia y ha simbolizado el centro de la política estatal siempre conservando su belleza, tradición e historia.

Fuentes:

 

  1. La Quintana Grijalva – Un Renovado Patrimonio del Pueblo de Tabasco (1894-2004). Gobierno del Estado de Tabasco. 2006.
  2. Arellano Quintanar, Soledad; Ayús Reyes, ramfis(1998)  Quinta Grijalva: cien años de historia. Gobierno del Estado de Tabasco. Villahermosa, Tabasco.
  3. De la Torre, Olivia (1988). La Quinta Grijalva.  Gobierno del estado de Tabasco y DIF estatal. Villahermosa, tabasco.